(Paola Núñez, Madrid) — Deportivo la Coruña venía en busca de esperanza. Algo de oxígeno, ya no para escalar, si no para permitirse imaginar que aún hay tiempo para salvar la categoría. Pero en lugar de ayudarse a sobrevivir, le puso en bandeja la victoria al ‘grande’.

Atlético de Madrid sacó la victoria por 1-0, casi por inercia. Por las manos de Oblak y un inoportuno error de los gallegos.

El Deportivo quería demostrarse a sí mismo que no todo está perdido. Tenía el viento a favor para dar una imagen de fortaleza mental digna de un equipo de Primera; sabía de antemano que el Atlético saldría con un equipo disminuido debido a las numerosas bajas en su de por sí reducido plantel – Griezmann y Vitolo por sanción; Filipe, Juanfran, Vrsaljko y Giménez, por lesión, y con la necesidad de administrar los pocos recursos que le quedan pues la semana se le pone cuesta arriba con la eliminatoria de cuartos de Europa League frente al Sporting y el derbi ante el Real Madrid entremedias.

Simeone tuvo que recurrir al Atlético B para completar, ya no la convocatoria, si no la defensa. Sin más remedio, envió a Carlos Isaac al lateral diestro. Y resultó todo un problema.
Mientras el Atlético se dedicaba a estrellar el balón en la defensa en las pocas oportunidades que tuvo a bien crear, Lucas Pérez hacía lo que quería con el debutante de 19 años para colarse al área. Por fortuna para el Atlético, ahí estaba Oblak, el único capaz de ponerle un alto al gallego.

El Atlético, enfocado en hacer el mínimo esfuerzo apenas respondía con algún disparo lejano y poco más. Fue una de esas jugadas sin aparente peligro, la que le puso la victoria en bandeja con un simple derribo a Saúl dentro del área.

Gameiro, que aprovecha sus raras oportunidades de rodaje para lucir, no falló desde los once pasos.

El tanto hundió anímicamente al Deportivo que no volvió a buscar la puerta del esloveno hasta bien entrada la segunda parte. Tanto mejor para el Atlético, que no se puede dar el lujo de perder a un elemento más.

Así se le fue una hora al cuadro colchonero; en pelotazos, en querer y no atreverse. Probar de lejos y a ver qué sale. Ajustes, los mínimos indispensables. Sacar a un desbordado Carlos Isaac y enviar a Diego Costa a ver si había suerte y aumentaba la cuenta.

La situación desesperada del Depor le hizo apretar e incluso pudo rescatar un punto en una impresionante galopada de Borja Valle. Pero otra vez intervino la suerte del Atlético – la de tener en sus filas a Lucas Hernández, que intervino justo a tiempo para robarle el balón limpiamente en la media luna justo cuando se disponía a encarar solo a Jan Oblak. Atlético se fue con la sensación de haberse ‘salvado’. El Depor, con la de verse al borde del abismo.