TORONTO — En la víspera del día de la inauguración, los dos mejores corredores de base de los Azulejos de Toronto, Kevin Pillar y Curtis Granderson, tuvieron una conversación en la que hablaron de cómo había que jugársela en corridos extremos de base.

Estaban discutiendo un video de los juegos de exhibición de la primavera que acababan de ver del prospecto de los Piratas de Pittsburgh, Lolo Sanchez, y lo que se necesitaba para un día replicar apretar la mandíbula en la antesala y lograr su hazaña de robarse el home.

Poco les faltó a Pillar y Granderson saber, que sólo unos días más tarde, sería el turno de Pillar de sorprender. Con su empuje, ayudó a definir el juego con un robo de home el sábado en la victoria de 5-3 sobre los rivales de división Yankees de Nueva York. Fue el primer robo del plato por un jugador de Azulejos desde mayo de 2007, cuando Aaron Hill lo hizo contra los Marineros de Seattle.

”Estas son sólo cosas de las que hablamos, y cuando la oportunidad se presenta, hay que estar preparado lo suficiente para salir y ejecutar estas cosas”, dijo Pillar, quien se convirtió en el primer jugador de Azulejos en la historia en robarse tres bases en un inning.

Cuando los Azulejos estaban al frente en la octava entrada, Pillar probó estar más que listo al dar el salto y arrancar desde la tercera base cuando su compañero Gift Ngoepe se puso en dos strikes con dos outs.

Momentos antes, Pillar se había embasado con un sencillo con un out, se robó la intermedia y también la tercera ante los pausados envíos del relevista de los Yankees, Dellin Betances.

A medida que veía que el lento windup de Betances colocaba en dos strikes a Ngoepe, una idea brilló en la cabeza del Pillar.

”Sentí como si no me estuvieran sosteniendo. Estaba en el juego de nuevo”, dijo Pillar. ”Estaban jugando para sacar al bateador, y tenía una gran pista para caminar.

”Comencé a saltar hacia arriba y abajo para ver si podía obtener atención [de Betances]”.

Eso dijo.

Betances dijo: “Pensé que definitivamente estaba tratando de distraerme”.

Aunque Betances vio el movimiento de salida de reojo, su foco permanecía en el plato, en donde veía el pedido de señales del receptor Gary Sanchez. En la entrada anterior, Sánchez había sacado a Granderson en segunda base, cuando Toronto trató de conseguir algo en la primera entrada de trabajo de Betances.

El próximo movimiento de Betances resultó desastroso.

”Ya viste como está todo”, se dijo asi mismo Pillar, “me la voy a jugar”.

Tan pronto como Betances llevó sus manos hacia al lado de su pecho, Pillar salió hacia el plato a toda velocidad. Nervioso, Betances intentó al mismo dar el paso hacia la loma y lanzar la pelota hacia Sánchez. Cuando lo hizo, la pelota se escapó más allá del receptor, y Pillar anotó de pie. La multitud de 37.692 en el Rogers Centre gritó de emoción.

”Se podía sentir la energía en el estadio”, dijo Pillar.

El mexicano Marco Estrada, el abridor de los Azulejos que ya estaba en el clubhouse después de salir del partido tras lazar siete entradas, escuchó el escandalo ruido mientras miraba el juego en la televisión.

”Se oía, sí. Era muy ruidoso”, dijo Estrada. ”Incluso aquí todavía se podía oír a los aficionados animando y esas cosas. Simplemente fue increíble verlo. Podía verlo en la tercera base saltando alrededor y sabía lo que estaba pensando, ‘que podía realmente tomar esta base”’.

El manager de Toronto, John Gibbons, dijo que deseaba haber tomado el crédito por enviar al corredor al pentágono en un momento crucial, pero todo había que dárselo a Pillar.

”Nunca había visto a nadie hacerlo desde el estiramiento [windup]. Eso es casi un no-no”, dijo Gibbons. ”Pero podías verlo salir de la tercera base y sabías que no parecía normal. Él lo hizo.

”Eso fue bastante bueno”

Cuando Pillar corrió al jardín central momentos más tarde para jugar a la defensa en la parte alta de la novena, tuvo otra breve conversación con Granderson. Granderson le dijo a Pillar que era el primer robo de home que había visto como un grandesligas.

La velocidad ha sido un elemento básico en jugadas de Pillar en su mejor parte de las últimas cuatro temporadas. En su primera campaña completa en 2015, robó 25 bases. Sus totales cayeron a través de las dos campañas siguientes, por lo que se trazó en el receso invernal pasado cómo aumentar esos números de nuevo.

Pero no se molestará si las bases robadas no vienen. Pillar dice que sólo espera que acciones como la del sábado comiencen a tener a las defensas opuestas pensando.

”Tenemos que encontrar diferentes maneras de fabricar carreras”, dijo Pillar. ”Y no siempre va a ser con robos de base, pero hay que poner la idea de robar bases en las mentes del receptor y del lanzador”.