Champions League Capítulo 11; El futbol es así: Barcelona sentencia a una Roma desafortunada

4/04/18
7:55 pm

Foto: Captura de pantalla.

 

La semana de Cristiano Ronaldo, autor de un gol que dio la vuelta al mundo, sirvió, en conjunto, para que los favoritos mostrasen sus credenciales en la búsqueda de las semifinales de una Champions cuya pasión se desborda en este tramo definitivo.

Fue un martes visitante un miércoles local. Con, se diría, las 4 eliminatorias sentenciadas después del varapalo que sufrió, inmisericorde, el Manchester City en Anfield a la vez que en el Camp Nou el Barcelona sacaba petróleo ante una Roma que padeció una goleada cruel, con dos autogoles que le borraron la sonrisa de golpe.

¿Todo sentenciado? Habrá que verlo…

Sevilla 1-2 Bayern Múnich Infortunio.
El Bayern encaminó su pase a las semifinales con una afortunada remontada en el Sánchez Pizjuán, donde al Sevilla le pesó tanto la ausencia del sancionado Banega como el autogol de Jesús Navas que provocó el empate bávaro en una primera mitad mejor jugada por el equipo español.

En la continuación, los de Heynckes aprovecharon su mayor condición y ante las dudas del Sevilla se hicieron con el control de un partido que sentenció el gol de Thiago Alcántara, que deja a los alemanes en franca posición para conquistar la clasificación en su estadio, donde no han perdido en toda esta temporada y acumulan 21 partidos invictos.

Juventus 0-3 Real Madrid Contundencia.
El campeón de Europa sentenció por la vía rápida su clasificación atropellando a una Juventus que encajó el 0-1 en el primer remate a puerta y acabó goleada por un marcador que nunca había encajado en su nuevo estadio y que mostró a las claras la diferencia entre los dos equipos.

Bajo el embrujo de un Cristiano Ronaldo descomunal, que anotó el que será muy posiblemente mejor gol de todo el torneo, el Real Madrid derrumbó la resistencia de una Juve que notó tanto la ausencia de Pjanic como la invisibilidad de Dybala y que nunca abrazó la opción de poner en duda el triunfo de un rival que llega al tramo final de la temporada en modo aplastante.

Ronaldo logró el récord de 10 partidos seguidos anotando en el torneo y abandonó el Juventus Stadium aplaudido por una hinchada rendida a la evidencia.

Barcelona 4-1 Roma Fortuna.
La Roma no fue en absoluto un rival menor para el Barça y demostró en el Camp Nou que la apuesta de Di Francesco tiene tanto recorrido como desgracia padeció en su visita a un Barça en el que Messi anduvo menos lustroso de lo habitual. Goleó y prácticamente sentenció la eliminatoria el equipo de Valverde, pero lo hizo muy alejado de lo esperado.

De Rossi y Manolas le abrieron la puerta al triunfo al Barça con dos autogoles desgraciados que rompieron todas las expectativas del equipo italiano, al que acabaron de condenar un mal despeje de Allison y el despertar de Luis Suárez sin que el gol de Dzeko parezca, a simple vista, que pueda ser suficiente como para soñar con la remontada en el Estadio Olímpico.

Liverpool 3-0 Manchester City Sorpresón.
El Manchester City cayó condenado por una defensa de juguete a la que el Liverpool hizo añicos en una primera mitad primorosa, marcándole 3 goles que nadie había conseguido este curso y demostrando que a pesar de todo el equipo de Guardiola es terrenal.

Los citizens deberán apelar a un milagro para darle la vuelta a la eliminatoria en su campo y aunque tratándose de un equipo de Guardiola, quien ya conoce lo que es protagonizar gestas de este tipo, nada puede darse por hecho, se aventura muy difícil que el Liverpool de Klopp deje escapar esta renta después de haber dado un golpe de tal magnitud.

 


 

Barcelona sentencia a una Roma desafortunada

 

BARCELONA (Jordi Blanco/ESPN Digital) — El Barcelona puso pie y medio en las semifinales de la Champions después de golear por 4-1 a una Roma que abandonó el Camp Nou preguntándose cómo es posible tanto infortunio.

Dos goles en propia puerta, un posible penalti de Semedo a Dzeko no señalado y una goleada que se aventura tan definitiva como se puede sospechar inmerecida.

Así solventó el Barça la ida de estos cuartos de final que le mostraron como un equipo menos fresco de lo deseable, que tuvo la cara en el gol, por fin, de Luis Suárez para romper su sequía y la cruz en un Leo Messi que, por una noche, no fue el futbolista definitivo y, siendo de lo mejor del equipo, no llegó a romper el partido como en él es habitual.

Atrevida y contestona, la Roma se plantó en el césped dispuesta a desafiar al Barça con sus mismas armas.

Presión alta, juego rápido y de combinación para mostrar a través de su ambición que su papel de comparsa se quedaría en la previa. Fueron suyos los primeros avisos ante la incomodidad azulgrana, que padeció un primer cuarto de hora impensable sufrimiento.

Hasta el disparo, sorprendente, de Rakitic al palo no despertó el Barça, que echaba en falta la magnificencia de un Messi que perdió los dos primeros balones que tocó y se estrelló hasta tres veces frente a Allison para desespero de una hinchada sorprendida por la falta de contundencia de su equipo ante un rival que le habían presentado tantas veces como inferior que llegó a provocar nervios en la grada.

La apuesta de Semedo que avanzó a Sergi Roberto no pareció resultar afortunada por los problemas que sufría el portugués en el repliegue y las dificultades en hacerse ver del juego ofensivo del equipo azulgrana… Hasta que cerca del descanso una de tantas jugadas embarulladas acabó con un pase de Iniesta a Messi… Que cortó fatalmente De Rossi para marcarse en propia puerta.

El 1-0 fue un alivio que ocultó las dos protestas romanas por sendas faltas que reclamaron como penalties de Semedo y Umtiti y que condujo el partido a un descanso reparador, se suponía, para que el Barça entrase con otra marcha en el segundo tiempo.

SUFRIR… Y VENCER

La primera jugada de la segunda mitad se resolvió con un cabezazo de Perotti fuera, por muy poco, ante el error de Semedo y la milagrosa puntería desviada del jugador romanista, al que acompañaron los suyos en un inicio trepidante en busca tanto del empate como de la necesidad de devolver los nervios a la grada.

Así ocurrió, hasta el punto de que Piqué, sin disimulo, reclamó más apoyo a una afición fría y preocupada por la falta de dominio de su equipo. Al que se le apareció la fortuna como no pudo imaginar.

Llegándose al minuto 55, una combinación entre Messi y Rakitic acabó con el centro raso del croata al que acudió a rematar Umtiti… Pero se le adelantó Manolas para acabar marcándose el 2-0 en propia puerta. No podía tener peor fortuna el equipo de Di Francesco. O sí.

Cabizbaja y lamentando su suerte, solo pasó cuatro minutos la Roma antes de que, descolocada en un ataque furibundo del Barça tras un robo de Sergi Roberto, Luis Suárez disparase a romper, rechazase fatalmente en horizontal Allison y Piqué, totalmente solo, rematase a placer para colocar un 3-0 tan contundente como sorprendente.

Ahí, casi, entregó las armas el grupo de Di Francesco, incrédulo ante el castigo que estaba recibiendo y que provocó que recuperase la tranquilidad un Barça que nunca llegó a disfrutar de la noche esperada.

Así podría explicarse, casi, que cuando la Roma parecía ya rendida, un error de colocación le concedió el 3-1 a Dzeko para recuperar, mínimamente, la esperanza… Que se acabó en la recta final, en el minuto 87, cuando Luis Suárez acabó con su sequía europea para lograr el 4-1 que, prácticamente, sentenció la eliminatoria.

Una goleada ¿engañosa? para una ventaja poco menos que definitiva.


Uno por uno, así jugó la vuelta el Barcelona frente a la Roma

 

Ter Stegen. Taquicárdiaco. Cuando se le necesita, ahí está y lo demostró con solvencia con dos grandes paradas. Una de ellas después de cometer un error fatal al jugar con el pie que provocó pánico en la grada antes de responder con un paradón soberbio. No pudo hacer nada en el gol de Dzeko.

Semedo. Desubicado. Comenzó dubitativo, sin saber cuándo doblarse con Sergi Roberto y arriesgando en una entrada a Dzeko que pudo ser penalti. Y con el paso de los minutos no mejoró demasiado, sufriendo en defensa y aportando menos de lo que pudiera parecer en ataque.

Piqué. Goleador. Le tocó emparejarse con Dzeko, quien por alto le dio mucho trabajo. Bien en defensa, sacó el balón con solvencia y sin complicarse. Marcó el 3-0 a placer y la única vez que perdió de vista al bosnio marcó la Roma.

Umtiti. Frío. Bien al corte y rápido en la reacción, arrastra inseguridad en las últimas semanas. Ha perdido mando y colocación, lo que se demostró en el gol de Dzeko, después de que provocase el autogol de Manolas.

Jordi Alba. Frenado. Le costó subir con su habitual peligro pero estuvo muy firme y rápido en recuperar la posición defensiva. Buscó la combinación en diagonal, no siempre con fortuna y debió multiplicarse atrás. No llegó a tiempo para evitar el 3-1 ante la pérdida de posición de los centrales.

Busquets. Reservado. No pareció notar ninguna molestia, pero a medida que pasaron los minutos perdió constancia. Bien protegido e inteligente como siempre en la apertura del juego, le costó combinar por el buen trabajo de presión de la Roma. Le sustituyó Paulinho.

Rakitic. Incansable. Suya fue la primera ocasión, con un disparo lateral e inesperado que se estrelló en el palo y que dio paso a una nueva exhibición de poder físico e inteligencia en el juego de posición. El mejor acompañante, le faltó, quizá, tomar mayor protagonismo.

Sergi Roberto. Perdido. Recolocado como centrocampista por delante de Semedo, tuvo que vigilar tanto atrás como arriba al ver las internadas del portugués que pareció molestarle en más de una ocasión. Le sustituyó André Gomes.

Iniesta. Insistente. Con mayor o menor fortuna y vigilado muy de cerca, fue de los jugadores con las ideas más claras en la manera de buscar el juego por la banda. ‘Asistió’ a De Rossi en el 1-0 y fue sustituido por Denis Suárez.

Messi. Vigilado de forma especial, perdió los dos primeros balones que controló, no remató hasta los ocho minutos y tardó en dejarse notar. De hecho, siendo, como siempre, el líder del juego ofensivo del Barça no brilló como en otras ocasiones.

Luis Suárez.- Finalizador. Había marcado su último gol en el minuto 3 de un partido de la pasada temporada frente al PSG y cuando parecía que su sequía en Champions alcanzaría los 11 partidos anotó, por fin, un gol… Faltando 3 minutos para la conclusión. Peleón y entregado a la causa, de un remate suyo que rechazó Allison nació el 3-0 de Piqué.

Paulinho. Insustancial. Entró por Busquets a los 67 minutos y su aportación fue muy escasa, cubriendo mucho campo pero sin entrar apenas en juego.

André Gomes. Acompañante. Sustituyó a Sergi Roberto en el minuto 83 tras el gol de Dzeko para dar firmeza al centro del campo. Poco más.

Denis Suárez. Contestón. El último en aparecer, a los 85 minutos, tuvo tiempo para reclamar su espacio con una excelente jugada.


Valverde: “Hubiese preferido un 3-0 al 4-1”

El entrenador del Barcelona, Ernesto Valverde, no tomó muy bien que su equipo sufriera un gol en contra ante la Roma y por eso aseguró que hubiese preferido “un 3-0 al 4-1 que hemos conseguido”.

Valverde aceptó que el partido de ida de los cuartos de final de la Champions League contra la Roma en el Camp Nou “ha costado” porque dijo que el rival “es un buen equipo”.

“Nos han dificultado mucho la salida del balón y nos han apretado. Cuando les hemos superado, hemos querido hacer las cosas demasiado rápido. Cada vez que nos llegaban, había peligro”, apuntó el preparador.

En Barcelona logró los goles y más oportunidades en la segunda parte, en la que cree Valverde que con el 1-0 la Roma “ha arriesgado y les hemos castigado con más tantos”.

Valverde se quejó de que el juego de su equipo ha propiciado al final el encuentro un duelo “como si fuera un toca y daca”, aunque se ha congratulado de que los suyos acabasen teniendo más acierto ante la meta que su rival.

De los dos goles en contra de la Roma, Valverde respondió: “Si no te acercas a la portería, no entran goles. Tanto da si los marca el otro equipo en su propia puerta”. Y explicó que Sergio Busquets, que reapareció tras una lesión en un dedo, le pidió el cambio porque tenía alguna molestia debido a que jugó infiltrado.

De la posibilidad de alcanzar este año un triplete de títulos (Liga, Copa y Champions), Valverde señaló que no piensa en eso por la “dificultad” que está viendo en todos los partidos que está afrontado el Barça en este último tramo del campeonato.

“Lo que cuesta ganar en cada partido y el nivel de los rivales. No veo más allá del partido del Leganés y el de la vuelta contra la Roma”, remató el entrenador.


Luis Suárez, el despertar más esperado

 

BARCELONA — Luis Suárez acabó con su sequía goleadora en la Champions en el mejor de los momentos para el Barcelona. Estaba cercano a completar 11 partidos sin ver puerta cuando le llegó un balón peleado por el revoltoso Denis y convirtió un cómodo 3-1 en un poco menos que definitivo 4-1.

El uruguayo, hasta ese minuto 87, sufrió, peleó, se entregó a la causa, corrió en ataque y en defensa. Nada nuevo y, tal como avanzó Di Francesco, puso la motivación al máximo de revoluciones… Estrellándose contra un infortunio que parecía engancharse a él en Europa.

Con todo, de él nació el 3-0 de Piqué cuando Allison rechazó en horizontal su buen disparo raso y ya antes, en el 2-0 que se marcó Manolas, acudió por detrás de Umtiti provocando que toda la defensa de la Roma se ocupase al máximo de su llegada. Su sola presencia, siempre, provoca temor en los rivales.

FUERZA

La Roma no mereció tal castigo. Sin duda. Pero al acabar el partido se demostraron los galones de uno y de otro equipo. El proyecto de Di Francesco recién comienza, con la compañía solvente de Monchi en la dirección deportiva y un equipo que va tomando sus ideales futbolísticos de manera acelerada. Pero todavía lejos de la realeza en el fútbol continental.

El Barça se alió con la suerte pero lo hizo, también, a través de la insistencia. Buscó, con mayor o menor acierto, el área de Allison, elogiado portero brasileño que no mostró tal nivel de credenciales en un Camp Nou donde la solvencia de Ter Stegen le retrató.

Sin Nainggolan perdió consistencia el futbol romano en el centro del campo y la mezcla, o suma, de todos los factores le acabó por condenarle ante la algarabía y alivio de una hinchada local que acabó disfrutando de una noche inesperada.

 

Tomado de: ESPN

2 comentarios

    • LEONARDO on 5 abril, 2018 at 10:27 am
    • Responder

    La Roma jugo su mejor juego a mi entender pero el portero Aleman le tapo el grito de gol en varias ocasiones y para su pesar los dos auto goles ufff eso acabo con ellos. Y de D10 que decir se le vee fuera de forma y al parecer las molestias no se han ido, ni su velocidad, ni destreza pudimos ver, en señal de que todo no esta bien, tenia que jugar para levantar al equipo, pero no esta bien, lo mas seguro es que le den descanzo el fin de semana. BISCA BARCA

    • el lector matancero on 8 abril, 2018 at 7:43 am
    • Responder

    Lo mejor el supergoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooool de Cristiano Ronaldo, el público italiano se paró a aplaudirlo, una superchilena.

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