Ya sea que hayas abrazado por completo el batazo de vuelta completa o sean meramente amigos, es innegable que los cuadrangulares son un gran pedazo de la ecuación que decide quién gana un juego de béisbol. Los números 714, 755, 60, 61 y 762 son dígitos que cualquier fanático serio del béisbol reconoce. Algunos podrían profesar que les gusta más un juego con muchos sencillos y dobles, pero ¿cuántos saben de inmediato lo que significan los números 3,215 o 79 (La cantidad de sencillos o de dobles que conectaron Pete Rose y Tris Speaker, respectivamente)?

Incluso cuando el cuadrangular era algo relativamente poco común, como ocurrió entre el 2010 y el 2014, la ofensiva seguía siendo impulsada por el bambinazo. La tasa de jonrones de la temporada 2014 estaba a un 25 por ciento de distancia de la tasa record de principios de los 2000, pero los hits de todo tipo también sufrieron una baja ese año, lo que tuvo como resultado un promedio colectivo en la liga de .251, el más bajo desde 1972. Pero los años 2010-2014 no alteraron fundamentalmente el juego; la ofensiva siguió siendo impulsada por el cuadrangular – es que simplemente hubo menos de esos batazos. Queda por ver si el 2018 seguirá siendo un ambiente favorable a los jonrones. Aunque la cantidad de batazos y la ofensiva en general ha sufrido una baja en el arranque, los equipos no han tenido una rotación completa a través de, eh, la rotación.

El poder en sí no te va a conseguir un trabajo o te va a hacer rico en estos días — Mark Trumbo, Chris Carter y Mike Moustakas pueden dar testimonio de esto – pero si solo tienes un truco bajo tu manga, es mejor que sea ese. Y como los cuadrangulares, como cualquier otra estadística, son fáciles de recolectar en ambientes que favorecen esa estadística, una vez más, los records de jonrones comienzan a parecer vulnerables.

Giancarlo Stanton, por supuesto, es el gran perro, y es el favorito en las apuestas para retar de nuevo los libros de records esta temporada, a menos que sufra algún contratiempo físico. Pero en general, el sistema ZiPS proyecta que 29 jugadores tendrán al menos un 50 por ciento de probabilidades de terminar la temporada con 30 jonrones o más. Cuando corres las probabilidades de toda la liga, el ZiPS piensa que en promedio unos 44 jugadores terminarán con al menos 30 jonrones, mejorando la cantidad del 2017, cuando unos 41 jugadores alcanzaron dicha cifra.

En casi la mitad de las simulaciones de la temporada (45 por ciento), al menos un bateador se las arregló para llegar a los 60 jonrones en el 2018, el primer jugador que llegaría a dicha marca desde Barry Bonds (73) y Sammy Sosa (64) en 2001. Stanton es el jugador que logró los 60 en tres cuartas partes de las simulaciones, pero otros cinco jugadores, Aaron Judge, Nolan Arenado, Cody Bellinger y Mike Trout, aparecen con al menos una oportunidad proyectada de 1-en-100 de lograrlo.

Con el resurgimiento en cuadrangulares, el número de jugadores proyectados para terminar con al menos 400 jonrones se ha inflado de nuevo a 14, y la búsqueda de Stanton de desafiar los 762 ha vuelto a ser posible.

Cambiemos un poco de dirección. Si queremos aislar puramente los jonrones como una habilidad, ¿cuáles jugadores son los más que dependen del cuadrangular para contribuir ofensivamente? Al igual que con los totales de la liga, tomé las proyecciones finales del 2018 y calculé la contribución de un jugador de forma directa y sin ningún tipo de apariciones en el plato en el que hayan pegado un cuadrangular.

Algunos de los chicos más unidimensionales, como Joey Gallo y Chris Davis, subieron en la lista, pero incluso para los jugadores más redondeados como Stanton, simplemente el cuadrangular seguirá siendo una gran parte de su juego.

Nos guste o no, el jonrón seguirá siendo una parte importante del juego sin un verdadero cambio radical en la forma en que se juega. Si bien los humidificadores y demás cosas podrían ayudar, los equipos se sienten incentivados a basar sus ofensivas en el bateo de poder, simplemente porque ahí es donde está el dinero inteligente.