El Barcelona busca a los culpables de la crisis, que no es reciente: Sin los goles de Messi no hay paraíso. Andrés Iniesta se despide de Europa

11/04/18
11:25 pm

 

 

 

BARCELONA — El Barcelona se relame las heridas del tremendo batacazo sufrido en Roma con el ánimo destrozado. Buscando explicaciones a una hecatombe insospechada, el día después puso en el escenario a Ernesto Valverde por su ‘miedo’, a los futbolistas por su ‘poca personalidad’, a la secretaría técnica por su ‘planificación’ y a la directiva por su ‘invisibilidad’. Y también al Real Madrid, el ‘Monstruo’ que amenaza con convertir una temporada de doblete en un fiasco monumental.

Instalado el fútbol español en esa dualidad entre los dos grandes, después de meses de mirar con sonrisa socarrona el derrumbe merengue, la realidad del mes de abril martillea el ánimo azulgrana y le conduce a la búsqueda de culpables con que aliviar la depresión.

VALVERDE
En el momento de la verdad no estuvo a la altura exigida. O eso parece a la vista de la humillación sufrida. En Roma repitió el once del partido de ida, donde el 4-1 ocultó evidentes deficiencias en el juego de un Barça al que abrazó la fortuna de manera exagerada y que lejos de leer entre líneas se dejó ir, incrédulo de lo que podía suceder en la Ciudad Eterna.

A Valverde le avalan, o avalaban, los números. Invicto en la Liga, sobrevivió con solvencia al fiasco de la Supercopa de España y alcanzó la cúspide con el 0-3 liguero en el Bernabéu que disparó la euforia alrededor de un equipo intocable en la Liga. Intocable pero ajustado a una columna vertebral evidente en la que se echó en falta rotación y descanso.

En el momento culminante la fatiga venció a la frescura y las ideas desaparecieron. Di Francesco atacó por donde más a un Barça que fue incapaz de imponer su personalidad y en plena tormenta el entrenador se quedó sin ideas.

LOS FUTBOLISTAS
El Barça se mantiene con la misma columna vertebral que alumbró en la temporada 2008-09. Gerard Piqué, Sergio Busquets, Andrés Iniesta y Lionel Messi se entienden intocables en una plantilla en la que no todos los llegados a partir de ahí han sabido amoldarse y diez años después la ausencia de cualquiera de ellos se entiende una pequeña catástrofe.

Piqué acumula cerca de dos meses con molestias en la rodilla sin que ello provoque ningún descanso; Busquets se infiltró para jugar los dos partidos contra la Roma; Iniesta apenas si ha rotado, y los descansos de Messi han sido mínimos. A su alrededor Ivan Rakitic ha sido indiscutible e intocable de principio a fin, como Luis Suárez o Jordi Alba, pero se ha echado en falta, mucho, una ‘segunda unidad’ con los galones suficientes.

Y después del aviso en Stamford Bridge, en Roma saltó todo por los aires. El equipo dio muestras de ir justo de combustible en no pocos partidos. Getafe, Las Palmas, Atlético, Málaga, Athletic, Sevilla, Roma en Camp Nou, Leganés… Fueron ejemplos que no se tuvieron en cuenta y agarrados al resultadismo los propios jugadores se dejaron ir. Se olvidó sin disimulo el estilo. Y se pagó.

LA DIRECCIÓN DEPORTIVA
La figura de Roberto Fernández, el secretario técnico, queda tan tocada como debe ser señalado el manager general Pep Segura. El Barcelona no ha sabido regular el presente pero, peor aún, lleva años sin imponer el futuro. Apenas Ter Stegen y Rakitic se han convertido en indiscutibles en un equipo deslavazado.

Samuel Umtiti, a la hora de la verdad, ha caído con estrépito, coincidiendo con su ‘amenaza’, y los fichajes no han dado, ni de lejos, el rendimiento esperado. La impaciencia y el resultadismo se han impuesto en un Barça que se alejó de su propia filosofía, incorporando simples suplentes, acompañantes sin el brío suficiente como para invitar al optimismo futuro.

Los fichajes de Yerry Mina y Philippe Coutinho son la gota que colmó el vaso de la pérdida de rumbo. El primero demostrándose que no era, para nada, necesario, y el segundo por una urgencia mal entendida no pudiendo ser utilizado en la única competición en la que debería ser indiscutible.

¿Ousmane Dembélé? La respuesta a la fuga de Neymar no ha podido ser al final más desoladora porque el francés, con un, se supone, maravilloso futuro tiene un presente demasiado ajustado.

De los Digne, Semedo, André Gomes, Arda, Aleix Vidal o, incluso, Paulinho poco puede decirse en un plano positivo. Al contrario, son nombres que pesan, y no poco, en la responsabilidad de quienes planificaron este proyecto durante los últimos años.

LA DIRECTIVA
Desde la marcha de Guardiola en 2012 el Barcelona ha invertido cerca de 800 millones de euros en el fichaje de 24 futbolistas y de ellos se cuentan con una mano los que se han hecho un hueco en el equipo. Desde la marcha del entrenador catalán apenas Sergi Roberto se ha ganado un lugar ascendiendo desde la cantera y la despersonalización de la plantilla ha sido continuada.

La huida hacia delante de la junta azulgrana se resumiría en el famoso “Tridente y triplete” con el que Bartomeu centró su victoria electoral en 2015, colocando en el plano un resultadismo a la sombra del cual no ha quedado mucho más a lo que agarrarse.

Diez años después de que el Barça mostrase al mundo del fútbol el acierto de un camino, el desvío es de tal consideración que no se vislumbra una solución a corto plazo. Agarrados, todos, a la excelencia de Messi, se contempla una realidad que hace temblar.


Sin los goles de Messi no hay paraíso para el Barcelona

 

BARCELONA — Lionel Messi no marcó en toda la eliminatoria contra la Roma. Ni contra la Juventus en 2017, el Atlético de Madrid en 2016 ni 2014, Bayern Munich 2013, Chelsea 2012 o Inter de Milán en 2010. ¿Resultado? El Barcelona fue eliminado de Europa en todas esas ocasiones. ¿Conclusión? La trascendencia del argentino es, en este equipo, incuestionable. Sin él se sospecha la nada.

El Barcelona, por medio de Guardiola, Begiristain y Laporta, reconstruyó en 2008 un equipo hundido en la depresión. Eliminado por el Manchester United en la Champions y descabalgado en la Liga bajo el mando ya tembloroso de Rijkaard y la dimisión futbolística de Ronaldinho, la revolución fue absoluta.

Begiristain fichó a Keita y Dani Alves (y, cierto, a Cáceres o Hleb), firmó el regreso de Piqué y, con Guardiola, solventó el ascenso al primer equipo de Busquets a la vez que confirmaba la permanencia de Pedro. Resucitó a Abidal o Márquez, creyó en Touré, le dio galones a los Valdés, Puyol, Xavi o Iniesta y, por encima de todo, puso al equipo a las órdenes de Lionel Messi, catapultado por la marcha de Ronnie y Deco.

El Messi de 2018 no es el mismo del Messi de 2008. Pero a partir de 2009 su liderazgo en el Barcelona se sabe tan incuestionable como fundamental. Todos los éxitos, toda la gloria, toda la leyenda del Barça en la última década se explica a través del fútbol del rosarino, vital con su fútbol y sus goles (cada vez más) para reconocer a este equipo.

Comenzó con Eto’o y sigue con Luis Suárez, después de Ibrahimovic, Villa, Alexis y hasta Neymar. Cracks, casi todos, indiscutibles que con mejor o peor fortuna se fueron adaptando al mando supremo de un futbolista a quien el propio Guardiola, en su momento, catalogó de “único” y en manos de quien puso la suerte que tuviera el Barça.

Agarrado al estilo que le dio hace cerca de tres décadas Johan Cruyff y que puso en el escenario con mayor ímpetu y hasta riesgo Pep Guardiola, el Barcelona tuvo en Messi a la guinda del mejor pastel. La posición, la combinación, el toque y la paciencia se antepuso al resultadismo… Pero los resultados acompañaron a través de un juego tan reconocible como inalcanzable para los rivales.

El Barça de los canteranos. Ese fue el de la leyenda, apoyado en una base irrepetible… Y con una fecha de caducidad que se ha ido demostrando cada vez más cercana. Tanto como preocupante por la ausencia de relevo.

LA GUERRA ETERNA
El hilo conductor se llama Messi y con el paso del tiempo su figura ha crecido en trascendencia de tal manera que sin él se cae en la depresión. Y sin sus goles no queda mucho más a lo que agarrarse.

Del Real Madrid de la temporada 2009-10 apenas siguen en el plano Sergio Ramos, Marcelo y Cristiano Ronaldo. Con mayor o peor acierto/fortuna, el club merengue ha cambiado de arriba abajo la columna vertebral y en los 2-3 últimos años ha incorporado a futbolistas con un futuro que se sospecha mucho mejor que lo que se contempla en el banquillo azulgrana.

El Madrid es más que Cristiano Ronaldo (a pesar de su impacto goleador) pero el Barça es menos sin Messi. Mucho menos. Y en esa guerra eterna (y en ocasiones artificial) montada alrededor de los dos futbolistas el ganador se adivina madridista.


 

Andrés Iniesta se despide de Europa como jugador del Barcelona

 

BARCELONA — Andrés Iniesta se despidió en silencio de Europa. Lejos de la gloria con que Xavi dijo adiós en Berlín, con el último título continental conquistado por el Barcelona, el hoy capitán azulgrana reconoció en las entrañas del Estadio Olímpico que el partido frente a la Roma pudo ser el último en Champions de su carrera como azulgrana.

“Es una posibilidad que este haya sido mi último partido en la Champions”, convino el canterano ante los micrófonos, con una evidente sensación de derrumbe, sin ocultar su pesar y admitiendo el desastre que acababa de sufrir en el terreno de juego.

Las cámaras de ESPN cazaron en el túnel que da acceso al terreno de juego, durante el descanso, la premonición que compartió Iniesta con sus compañeros antes de saltar al campo. “Vamos a acabar perdiéndola haciendo lo que hacemos”, comentó el capitán hablando directamente con Sergi Roberto y por delante de un Umtiti, que daba una sensación de alarmante ausencia.

ENFADO
Sus temores se cumplieron de manera fatal. Y a sus palabras ante la prensa reconociendo de forma abierta que sí está cercana su marcha del club siguió un terrible enfado en el vestuario.

Iniesta es un tipo tranquilo. Fuera del campo nunca ha dado que hablar por nada y sobre el césped se ha destacado, siempre, por su magnificiencia futbolística, capacidad competitiva y, también, deportividad. Pero en Roma encajó de mala manera el derrumbe del equipo.

“Hemos caído como un equipo pequeño”, se escuchó decir en el vestuario tras la debacle. Junto a Messi y Piqué, según lo señalado por un integrante de la expedición que viajó con el equipo de vuelta desde Roma, Iniesta fue uno de los jugadores que más apesadumbrados se mostraron por lo sucedido, destacando sus malas caras por encima del silencio, que fue el único protagonista.


Prensa argentina celebra la eliminación del Barcelona

 

La eliminación del Barcelona en los Cuartos de Final de la Champions League sorprendió a los amantes del futbol pero diversos diarios argentinos “celebraron” que el club culé no se mantenga con vida en la competencia de clubes porque le permitiría a Lionel Messi llegar en mejor estado físico a la Copa del Mundo de Rusia.

El diario Olé destacó que fue una “catástrofe” la eliminación del Barcelona de la Champions, sin embargo, indicaron que Messi, capitán y máxima figura de la Selección de Argentina, podrá no exigirse al máximo en el sentido físico a unos meses de que inicie la justa veraniega.

“Un Lío menos”, título el rotativo con la foto de ‘La Pulga’ en su portada y añadió: “Messi no apareció y Barcelona sufrió una eliminación histórica ante Roma que remontó el 1-4. La buena: llegará al Mundial menos exigido. Quizás lo más importante es que pueda recuperarse definitivamente de la lesión muscular que sufre en el aductor y en un isquiotibial de la pierna derecha, que no le permite jugar con normalidad.”

Por otro lado, Clarín aceptó que la eliminación del Barcelona es una buena noticia para los argentinos y se refirió al caso como un “egoísmo de selección”. El rotativo coincidió con Olé en que Messi le podrá dar atención especial a sus problemas físicos de cara a Rusia 2018.

“La selección necesitaba que Leo se quedara sin Champions. Caminaba al borde de una lesión muscular. Ahora debe priorizarse el factor físico sobre el anímico”, destacó el rotativo.

Por último, el diario La Nación también “festejó” que Messi no tendrá muchos partidos en la recta final de la temporada aunque apuntó que la eliminación pudiera afectar el orgullo del jugador de Barcelona.

“Le puede hacer bien a su cuerpo alivianar el calendario de cara al desembarco en el Mundial, pero este cachetazo no le hace bien al prestigio futbolístico de Messi, bandera de Barcelona. Así como muchos de los éxitos se explican por el rosarino, las decepciones del equipo también son de su responsabilidad”, señaló el diario.

 

Tomado de: ESPN

 

3 comentarios

    • jarm en 12 abril, 2018 a las 10:19 am
    • Responder

    No busquen más culpables, la culpa la tiene el ratón sin corazón que usa el 10.

    • Messi # 1 en 12 abril, 2018 a las 11:26 am
    • Responder

    Ratón será usted por hablar algo así de un jugador como Messi. Debía darle pena demostrar tanta estupidez. A los grandes se respeta, pero para eso se empieza por respetarse uno mismo, evidentemente usted no lo hace.

    • Rojo de Metro en 12 abril, 2018 a las 12:42 pm
    • Responder

    Favor amigos, mucha cordura. Se puede estar triste o contento, pero nunca perder el tino ni el tacto. Yo mismo que ahora brinco de la alegria, digo que cambio a Bale y al Gato por Iniesta y Messi aunque esten en muletas. Honor al caido. Se lo merecen.

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