Si cada jonrón tiene una historia, entonces no hay mucho que decir aún sobre la pareja del poder de la cual más se conversa en Nueva York, al menos durante las dos primeras semanas de la joven temporada. Aaron Judge y Giancarlo Stanton sólo tienen la suma entre ambos de seis cuadrangulares y Stanton ha estado siendo recibido con más abucheos que aplausos en el Yankee Stadium hasta ahora. Sin embargo, no teman, aficionados del bambinazo: Si bien hay consternación actualmente en la Nación Yankees, no es absurdo pensar que los vuelacercas llegarán muy pronto.

Durante la pasada temporada, desde el primero hasta el 111, cada jonrón de Judge y Stanton redefinieron lo que significa ser un bateador de poder en una era en la cual incluso el infielder medio más pequeño tiene la posibilidad de sumar 25 estacazos. No fueron meramente largos batazos, ni se trataba de otra forma de sumar carreras en la pizarra. Sus hits fueron muestras de arte, actuaciones que se hacían obligatorias de ver: belleza feroz y digna de causar asombro, encapsulada en el simple swing de un madero. La asombrosa velocidad y distancia y la facilidad con la cual ambos depositaban pelotas en los asientos de los jardines fueron oportunidades de celebrar y maravillarse con esos desafíos al extremo a los límites del cuerpo humano.

Mientras ambos alcanzaban los meses finales de la temporada (y se encaminaban a su unificación histórica dentro del corazón de la alineación de los Yankees este año), cada jonrón de Judge y Stanton tuvieron especial significado, bien sea por su reescritura de los libros de récord o porque simplemente eran momentos insólitos cuyo recuerdo permanecerá por años por venir. Cada turno al bate era un evento que capturaba la atención de todos, aunque fuera por las posibilidades que sólo un pitcheo podía crear.

Pregunten en cualquier camerino de Grandes Ligas y entenderán bien a qué nos referimos.

“Uno esperaba que salieran cohetes disparados de su bate”, afirma Justin Bour, ex compañero de Stanton en los Marlins.

“Cada noche pensábamos: ‘¿Qué hará esta vez?'”, dice Greg Bird, compañero de Judge con los Yankees.

“El último turno al bate de Giancarlo en Miami, cuando buscaba los 60 jonrones, vi a Derek Jeter salir de la suite del propietario para presenciarlo”, dice Fredi González, coach de tercera base de los Marlins. “Si Jeter sale a ver, uno entiende que se trata de un momento importante”.

En total, se conectaron 6,105 jonrones durante la pasada temporada regular y es muy probable que los conectados por Judge y Stanton destaquen entre todos ellos. Al menos, ese fue el consenso entre los jugadores entre todos los equipos de Grandes Ligas en los entrenamientos primaverales de este año, mientras trataban de comprender por completo el impacto de la versión de esta generación equivalente a la dupla conformada por Mickey Mantle y Roger Maris en el Bronx.

Una y otra vez, la calidad absoluta de la obra de ambos solo provoca decir una palabra: “Impresionante”, dice Max Scherzer, ganador del Cy Young el año pasado y quien, al igual que el resto de nosotros, pudo verlos juntos a ambos en el Derby de Cuadrangulares celebrado en Miami. “Y ahora, están en la misma alineación”.


El batazo de Judge que rompió el Statcast

Al acercarse el fin del mes de julio, parecía que la emoción que rodeaba al jardinero derecho de los Yankees ya había llegado a su cúspide. El campeón del Derby de Jonrones no había ligado un cuadrangular en 10 partidos, el lapso más largo sin irse para la calle en la temporada para él, hasta ese entonces. Comenzaron a surgir las interrogantes sobre su trabajo al plato, si estaba demasiado ansioso o si ya los lanzadores contrarios sabían como neutralizarle, si ya habían resuelto, finalmente, el enigma que para ellos representaba Aaron Judge.

El 21 de julio en Seattle, parecía que veríamos más de lo mismo. En la parte alta de la primera entrada, Judge se ponchó tirándole. En el tercero, conectó un elevado de sacrificio e impulsó la primera anotación del día. Parecía que el pitcher abridor de los Marlins Andrew Moore había hecho su mejor trabajo para minimizar el daño. Cuando tomó la lomita con dos hombres en base y un out y Judge dirigiéndose al plato, Moore pensaba que tenía una estrategia firme para hacer out al slugger nuevamente.

Andrew Moore, pitcher de los Marineros: En los primeros dos turnos, lo logramos hacer out con rectas afuera. En algún momento, iba a acercarme dentro de sus manos. Quería que moviera sus pies un poquito, ponerle incómodo.

Mike Zunino, cátcher de los Marineros: Hay que tener muchísimo cuidado con Judge. Es difícil lanzarle porque tiene mucha capacidad y poder. Es enorme. Tiene tanto espacio en él que uno piensa que cuenta con una zona de strike inmensa, pero es enorme y cubre muchísimo. Le he visto conectar pelotas afuera y luego adentro. Un pitcheo alto contra una persona normal le llega al cinturón. Tendríamos que trabajarle mucho más lejos de las distancias con las cuales nos sentimos cómodos.

Judge: El pitcher tenía buena acción con su recta y buenos lanzamientos rompientes. Lo más importante para mí era quedarme tranquilo con la recta. No intento conseguir algo (cuando un lanzador envía) un buen pitcheo. Trato de cazar errores.

Moore rápidamente queda en cuenta desfavorable, de dos bolas y un strike.

Zunino: Moore está en una posición difícil.

Moore: Tengo que hacer el próximo pitcheo.

Zunino: Decidimos ir con un lanzamiento rompiente. Que él lo persiguiera. Queremos que expanda su zona de strike.

Moore: Una curva. Busco ir abajo en su zona.

Zunino: Llega el pitcheo y no va por donde queremos. Me imagino el peor escenario.

Judge: Una curva colgante.

Moore: Le llega al cinturón.

Judge: La vi ascender. Sabía que esa era la que tenía que buscar. Las difíciles son aquellas que se quedan en el mismo plano de la recta y luego zumban. Si las ves subir, piensas, ‘Aquí vamos’. No la falles.

Zunino: Pienso: Oh no, por favor, que la falle.

Moore: No la falló.

Kyle Seager, tercera base de los Marineros: La consiguió. El sonido del bate no fue tan limpio como el que he escuchado en otros jonrones de él. Sin embargo, esta iba a salir lejos, sin duda.

Moore: Ya estoy pensando en cómo enfrentar al próximo bateador.

Zunino: La masacró. Luego de conectar, honestamente oigo algunos ooh y aah. Allí se ve la trayectoria y ángulos perfectos, cruza por encima del bullpen de visitantes en el jardín izquierdo. Sigue ascendiendo y ahora espero ver a dónde va a caer. En la tribuna superior. Ver un cuadrangular tan largo como ese, es algo que te deja totalmente absorto.

Cuando el Statcast, sistema creado por MLB.com para medir distintas circunstancias más allá de los números tradicionales, no es capaz de medir la distancia del jonrón de Judge, estalla el caos. La cuenta oficial de los Yankees en Twitter bromea diciendo que el cuadrangular “rompió Statcast”.

Le pregunta a la cuenta del sistema: “¿Está todo bien?”, mientras que Chris Shearn, de la cadena YES, escribe en la misma red: “Statcast fue puesto en la lista de incapacitados de 10 días, gracias al batazo de Judge. Se desgarró uno de sus oblicuos tratando de medirlo”.

Zunino: Costaba decir cuán lejos había llegado. Incluso, si el Statcast dijo que fue un poco más de 400 pies, no hay forma de creer eso. Llegó mucho mas lejos. De eso no tengo duda alguna. Uno nunca olvida esos jonrones que vuelven la pelota en humo.

Moore: No vi el video hasta el día siguiente, cuando lo conseguí en Internet. Algunos amigos míos me gastaron bromas al respecto, pero Judge tiene un talento grandioso. Me superó muy bien con ese batazo.


La abolladura que asombró a todos

Con el slump jonronero de Judge en pleno desarrollo, era la hora de brillar de Stanton. A principios de septiembre, el jardinero de Miami había superado a su colega del Bronx en la lucha por la supremacía jonronera. Sus hits no sólo ocupaban los puestos más altos en el liderato del sistema Statcast. Los cuadrangulares de Stanton cambiaron la forma en la cual la gente piensa sobre los jonrones. Para el 4 de septiembre ya contaba con 52 batazos de vuelta completa, novena cifra de todos los tiempos entre los toleteros de la Liga Nacional, cuando los Marlins recibieron a los Nacionales para el primero de una serie a tres partidos. En la parte baja del tercer episodio, con la pizarra 0-0 y las bases limpias, Stanton se dirigió al plato.

Fredi González, coach de tercera base de los Marlins de Miami: Me moví a cinco pies de distancia de la caja del coach de tercera base y luego otros pasos hacia un lado, cerca del dugout. No quería que una línea me matara, si la llegaba a conectar. He estado en el terreno en medio de hits fuertes y los infielders se miran diciéndose: Bendito Dios, este hombre puede terminar matando a alguien.

Michael Taylor, jardinero central de los Nacionales: Todos saben que Stanton cuenta con un poder tremendo así que me moví un poco más profundo de lo normal. Le he visto batear varios jonrones hacia todas direcciones en el parque, así que tengo que estar listo para lo que sea.

Anthony Rendón, tercera base de los Nacionales: Solo me contenta el no tener que moverme cuando él toma turnos. Hay varias ocasiones en mi carrera en las cuales he debido moverme, a finales de los partidos y pienso: Podría morir aquí mismo.

Brad Ziegler, relevista de los Marlins: Ya se acerca el final de la temporada y él está destruyéndolo todo. Estás viendo cada turno suyo, por lo que él es capaz de hacer con la pelota.

Matt Wieters, receptor de los Nacionales: Debemos hacer ajustes con él, mezclar los pitcheos. Es demasiado fuerte y nos obliga a no mantenernos en un mismo sitio durante un turno determinado. Debemos seguir moviéndonos por la zona de strike.

A.J. Cole, abridor de Washington, iguala la cuenta a 2-2 en Stanton. Wieters pide una recta baja y afuera, para que Stanton la persiga o se quede congelado en un pitcheo que bordee la zona. Cole suelta una recta de 96 millas por hora, pero no consigue su objetivo. La pelota pasa a la altura del pecho de Stanton, cerca de la mitad del plato. Stanton asciende su pie izquierdo, sus manos detrás de él. Todos en el estadio pueden percibir lo que está a punto de ocurrir.

Rendón: Su cuerpo se dirige frente a mí. Parece que la va a halar. Veo que su pecho se abre, pero sus manos siguen atrás. Entonces, en ese microsegundo, pienso: ‘Debo estar listo’. Creo que la va a halar. Va a chocarla.

Aunque ocurre esto: Las manos de Stanton siguen atrasadas con respecto al pitcheo. Parece que le llegará tarde.

Kyle Barraclough, relevista de los Marlins: Parece que le habían engañado.

Ziegler: Como que lo lograron. No hay forma que pueda batear esta.

Rendón: Está muy atrasado. Y cuando me doy cuenta, ¡WHAM!

Barraclough: La destruye.

Rendón: Pienso, ‘PERO ¿QUÉ PASÓ?’

Rich Waltz, narrador, durante la transmisión de Fox Sports Florida: ¡Stanton la lleva hacia el jardín derecho! ¡Profundo! Y…. ¡SE FUE! ¡El número 53! ¡Hacia la barda opuesta!

La pelota cruza el terreno a velocidad de 99 millas por hora. Pasa sobre la barda de seguridad en menos de tres segundos.

Ziegler: Lo escuchas, pasa por todo el terreno y luego oyes: Craaaack. Pienso: Eso no fue el poste de foul. ¿Qué golpeó?

Barraclough: ¿Una cámara de televisión?

González: Giancarlo rompió la cámara.

Rendon: Destruyó la cámara

Stanton: Yo lo vi.

El batazo de Stanton impacta la cámara de Fox Sports y dobla el metal como si fuera una lata de gaseosa.

Waltz, durante la transmisión: Es una abolladura considerable.

González: Estoy viendo a los infielders y ellos se miran unos a otros. Rondón mira a su campocorto, como diciéndole: ‘¿Puedes creer lo que acaba de hacer?’ Son peloteros de Grandes Ligas y están asombrados por lo que acaba de hacer Giancarlo. ¿Un bateador diestro hizo eso, en dirección opuesta?

Rendón: Eso fue puro poder. La forma como batea aquí, ¿y hace eso de línea? Es impresionante. En unos años, podré decirle a la gente que estuve en el mismo terreno junto a él.

Stanton: Estoy seguro de que esa cámara captó algo muy chévere.

Waltz, durante la transmisión: Nos acaba de llegar la siguiente información: Nos dicen que el zoom de la cámara está roto. Stanton la saca del estadio y golpea nuestra cámara en el jardín derecho.

Rendón: Hombre, eso seguro quedará en el recuerdo.

González: Septiembre fue un mes muy divertido viéndole.

Todd Hollandsworth, comentarista de televisión, durante la trasmisión: Rompió la cámara. Están practicándole cirugía en estos momentos. Asesinó la cámara. Ha muerto. (Stanton) rompe estadios y asesina cámaras.

Stanton: No vi la abolladura sino después del partido.

La pieza de reemplazo, según Fox Sports, cuesta $50.000

Rendón: Si alguien puede pagar eso, es Giancarlo Stanton.


Un día histórico

Con apenas 37 jonrones a principios de septiembre, Judge comenzó a recobrar algo de su magia durante el último mes de la campaña regular. Para el 24 de septiembre, Judge ya contaba con tres partidos con más de un bambinazo en dos semanas, llevando su total de la zafra a 48, colocándolo apenas a dos vuelacercas de romper el récord de novatos impuesto por Mark McGwire hace 30 años. Al día siguiente, enfrentándose a los Reales de Kansas City, lo último que tenía Judge en su mente era romper una marca histórica.

Judge: La gente me decía, ‘te faltan dos’. Seguíamos metidos en la carrera por el comodín o la división, cosas así. No me preocupaban demasiado los jonrones. Estaba concentrado en vencer a los Reales para seguir ganando y mantener nuestra posición en el comodín. Si bateaba de jonrón hoy, pues maravilloso. Pero ganar es lo más importante.

Ned Yost, manager de los Reales: No quería que bateara el número 50 contra nosotros.

Salvador Pérez, cátcher de los Reales: Estaba a un par de jonrones de alcanzar el récord.

Jake Junis, pitcher abridor de los Reales: Todos sabían que tenía 48 jonrones.

Marcus Thames, asistente al coach de bateo de los Yankees: Antes del partido, le dije: “Sólo sal a jugar. No pienses en nada más. Prepárate y consigue un buen pitcheo que batear”.

Judge: Me sentía bien al plato. Vi muchos videos de sus pitchers. Lo más importante para mí era tratar de conseguir algo por el medio de la zona. En vez de conseguir picheos específicos, sólo miraba al medio, tratando de cazar ese pitcheo.

Junis: Me enfrenté a Judge en los rangos bajos de las Ligas Menores. Ya era inmenso entonces, pero sólo logro batearme un hit o dos en cuatro turnos. Cero jonrones. Recuerdo eso. Me sentía muy bien al respecto.

Pérez: Judge no falla muchos pitcheos. Debemos buscar adelantarnos a él en el conteo. No podemos quedar por detrás porque allí te hará daño. Tiene una buena forma de trabajar los turnos, muy buena coordinación entre mano y ojo. Si nos adelantamos, podemos hacer que comience a perseguir pitcheos y eso es lo que yo quería que Judge terminara haciendo.

Junis: Le hice out en el primer inning. Cuando llegó a batear en el tercero, uno lo podía sentir. Todos en ese estadio querían que se fuera de jonrón. La bulla se hizo ensordecedora.

Junis terminó con conteo en su contra, con tres bolas y un strike.

Pérez: Tenemos que tratar de volver a tener conteo a nuestro favor. Rectazo.

Junis: El pitcheo fue alto y arriba y pensaba que estaba fuera de la zona de strike. No pensé que lo podía manejar. Pensé que le había superado. Hice el pitcheo tal y como lo quería. No pensé que podía hacer algo con él. Si no hacía swing, pensé, sería probablemente un boleto.

Judge: Sólo intenté hacer un buen swing.

Junis: No lo conectó de la forma más cómoda para él, pero vaya, él es gigante. La levantó hacia el jardín derecho y seguía y seguía ascendiendo.

Pérez: Esa se fue.

Thames: Estoy parado cerca del dugout cuando regresa. Se dirige hacia mí y digo: Cualquiera puede batear uno de esos.

Junis: Traté de olvidarlo en el próximo turno. En esa siguiente oportunidad al plato, le hice varios pitcheos fuera de velocidad y un par de sliders y lo ponché. No iba a enviarle una recta. No iba a cometer el mismo error.

Con par de outs en la baja del séptimo y los Yankees adelante en la pizarra 6-3, Judge se dirige a enfrentarse al relevista de los Reales Trevor Cahill. Los presentes se ponen de pie. Cahill lanza un cambio de velocidad en cuenta 2-1 por el medio del plato.

Pérez: El sonido es distinto cuando Judge batea para sacarla del parque. Es un sonido realmente claro. Hace swing y veo que la pelota vuela lejos. Para ser honesto, se veía muy bien.

Thames: Veo la pelota subir y sólo logro pensar: Wow.

Judge: Fue abrumador luego que batee ese jonrón. Diciéndole ‘hola’ a todos, chocando los cinco con todos en el dugout. Me decían: Debes salir al terreno.

Judge sale del dugout y levanta su mano para así agradecer la ovación de los asistentes.

Judge: Realmente, no sabía que estaba ocurriendo hasta que bateé el jonrón 50, pero luego pensé: Wow. Fue un día muy bonito.

Greg Bird, primera base de los Yankees: Él nunca se ha mostrado interesado en llamar la atención. Te dirá que nada de eso importa, pero debió pasar por muchas cosas durante la segunda mitad de la temporada. Entonces, el hecho que llegara a 50 jonrones y que nosotros estuviéramos con él en el dugout, representó un momento muy especial para todo el equipo.