BARCELONA — Piqué cabizbajo, Busquets ausente, Messi tardío… Valverde expectante y el grupo encapotado, como el día, mostrando una imagen de evidente depresión. Roma sigue siendo un puñal en el ánimo del barcelonismo y la plantilla azulgrana, el semblante de muchos de sus futbolistas, dio a entender que el vestuario aún no ha encajado el golpe.

El Barça está triste y observar la manera en que los pesos pesados del vestuario aparecieron este viernes en el campo de entrenamiento descubrió que la euforia existente en los últimos meses ocultaba una realidad latente: el mantenimiento intocable de los titulares, la invisibilidad de fichajes que no cuentan a la hora de la verdad y el cansancio acumulado ha acabado por pasar factura.

El Barcelona tiene en sus manos la Liga y en una semana disputará la final de Copa, aspirando a un doblete que no debiera considerarse un premio menor… Pero el Barça, de pronto, convirtió la euforia en depresión y viendo desde la barrera el sorteo de semifinales de Champions busca explicaciones para entender este cambio.

Sin Rakitic, lesionado, y sospechando que llegados a este punto de la temporada Valverde solamente apartaría a algunos indispensables pensando en la final ante el Sevilla, al Barça le mantiene el reto de acabar la Liga sin conocer la derrota, para lo que el primer paso es el partido ante el Valencia que, de no perderlo, convertiría al equipo azulgrana en el record único de la historia en España, alcanzando las 39 fechas consecutivas y dejando atrás el que mantiene igualado con la Real Sociedad.

REACCION

Así está el Barcelona que recibirá a un Valencia que suma 9 jornadas sin conocer la derrota, habiendo cedido solamente un empate durante esta racha que tiene ya clasificado al equipo de Marcelino para la Champions del próximo ejercicio y busca, aún, el subcampeonato. Si el último partido oficial que perdió fue precisamente contra el Barça el ocho de febrero en la semifinal de Copa, convertirse en el primer equipo que le derrotase en la Liga significaría un nuevo punto a tener en cuenta para el conjunto che.

Valverde, sin tiempo para el lamento y habiéndose confirmado sus temores cuando en anteriores partidos ya avisó que los resultados estaban por encima del juego, se enfrenta a su momento más delicado del curso y el Barça, que pasará examen ante la hinchada del estadio, está obligado a recuperar sensaciones. Más allá de los resultados, en el Camp Nou se entiende indispensable una resurrección que aparte los fantasmas. Y aparque la depresión.