Ervin Walters, un fundador

Ervin Walters, un fundador

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

 

 

 

Al recuerdo de Lalito Landín

En horas de la mañana del martes 24 de abril del 2018, recibí una acostumbrada llamada telefónica del ya nonagenario Mariano Álvarez, sin discusión el mejor jugador que pasó por la fortísima Liga Pedro Betancourt. Por allá se relacionaría con Ervin Walters, para consolidar una amistad incontestable en el tiempo.

Hola, Osaba, es Mariano Álvarez, tengo una mala noticia. Walters acaba de fallecer, sintió un fuerte dolor en el pecho y no lo rebasó. Ha sido un golpe muy duro, pero así es la vida. Lo llevaron para la funeraria, la gente está llenando aquello. Quería avisarte porque sé cuánto lo vas a sentir. Por favor, escríbele algo, se lo merece.

Y conversamos un poco sobre aquel pelotero humilde, sereno y amable, que supo ganarse el cariño de todos. Sentí en el auricular, una especie de estremecimiento del interlocutor; solo pude aconsejarle que se cuidara mucho.

Algunos se sorprenderán con el nombre del finado jugador, y no es para menos, pues se encuentra como Erwin en casi todas las publicaciones. Por ello aparecerá indistintamente en este trabajo. Me había llamado la atención sobre el patronímico, cuando una tarde de fines del 2014, Rodolfo (Lalito) Landín me lo confesó en una llamada y me puso al habla con Ervin; Landín sería un entusiasta historiador de la pelota del Central España antes, hoy España Republicana, del Perico, Matanzas.

El investigador se adelantaría un par de años al pasaporte hacia la eternidad de Walters. Rara era la semana que no habláramos. La historia de la Liga Pedro Betancourt le debe mucho a Lalito; un entusiasta que colaboró con quien estas líneas suscribe, al extremo de enviarle sus archivos personales con el amigo y excelente escritor, Luis Sexto.

Recuerdo aquel ingenio de cuando éramos muchachos y en las vacaciones allá íbamos con los tíos Ramón (Mon) Goenaga y Mongo Peláez, este último defensor de la segunda almohadilla del Hershey Sports Club, de la Liga Nacional Amateur, y en la de Pedro Betancourt. Con Walters hablé un par de veces. No los conocí en persona.

El mes de abril sería clave en su existencia. Ervin Walters Porteaus nació el día 13 de 1935, en el central Céspedes de Camagüey, y salió de este mundo, el 24 del 2018, en su querido Central España Republicana. Una desacostumbrada estatura de seis pies y seis pulgadas, provocaría que en su paso por aquellos lares, le fuera endilgado el calificativo de La Montaña del Central España.

De una conversación que sostuvimos poco antes de su cumpleaños, recordaba las etapas más importantes para él en el béisbol y sus inicios: “de niño empecé a jugar como todos los muchachos, con peloticas de goma, de cajetillas de cigarro, de aserrín, hasta los doce años. Quiero aclarar que mis padres eran jamaiquinos. A esa edad fui cargabates del equipo del central y un día cuando ya tenía 15 años, faltaron dos peloteros y el manager, Lorenzo Alderete, que ya me veía batear fuerte en las prácticas me dijo que si quería jugar y así empecé. Al siguiente año, 1952, ya comencé como titular con el equipo.[1]

Según Soriano, Walters estuvo tres años con el Céspedes, y en 1955 pasó a jugar con el Central Stewart, donde conoció a Alejandro Eiriz, quien lo conminó a irse con él para el central España, en Matanzas; y aceptó. Eiriz, quien también había nacido en el central Céspedes, seis años antes (1929), fue un popular y eficiente lanzador zurdo, que bateaba a la derecha. Por entonces su nombre era respetado en los circuitos amateurs.

Para destacar su primera evolución en la pelota, volvamos a Soriano en el texto citado: “Debuté en el 56 con el equipo y mi primer juego fue en Jovellanos frente a la Pasta Gravi. Lo hice bien al bate y me quedé hasta 1960 en el último campeonato de la Liga de Pedro Betancourt. En mi debut Mariano Álvarez fue tremendo al bate ese año y se llevó la triple corona y Eiriz fue líder entre los lanzadores. Mi mejor año en esa fuerte Liga fue en 1958 cuando me llevé la triple corona de bateo con .451 de promedio, cuatro jonrones y 21 carreras impulsadas.”

Ervin resultaría uno de los más recios toleteros en la Liga Pedro Betancourt y las primeras Series Nacionales. Con el Central España, localidad donde fijó residencia, en la temporada de 1956 promedió solo para .192 (26-5), pero ya en 1957 lo hizo para .356 (45-16); 1958 (.451), producto de 23 hits en 51 veces al bate, con 15 carreras anotadas y 24 impulsadas; 1959 (.291), con 55-16 y en 1960, .390 (59-23). En 1958 obtuvo la codiciada Triple Corona. Total: en 236 veces al bate acumuló 83 hits para promedio de .352, con 58 anotadas, 64 impulsadas, 20 dobles, 9 triples, 12 jonrones y slugging de .483. También jugó en la fuerte Liga de Quivicán; todo en él fue béisbol.

En entrevista concedida al periodista Ventura de Jesús, para el periódico Granma, el miércoles 11 de enero de 2012, interrogado sobre su batazo más largo, destacó:

“Se lo conecté a Gaspar (Curro) Pérez, en el Palmar de Junco. La bola fue a dar muy cerca del Pío Pío, una cafetería ubicada más allá del jardín central. Cada vez que estamos juntos nos cruzamos bromas sobre ese episodio y él termina alegrándose de todos los ponches y pelotazos que me dio, y que no fueron pocos…”

Fundador de las Series Nacionales con el campeón Occidentales, dirigido por Fermín Guerra, Walters se proclamó primer líder de los bateadores: .367 (79-29). Hubo polémicas con ese pergamino, pues otro jugador concluyó con igual promedio. Mas las comparecencias y veces al bate lo llevó a la cumbre. Por los lanzadores resultó Antonio (Chucho) Rubio, también con Occidentales. En 1967, con el Centrales, quedó al frente de los jonroneros (7). Se desempeñó en cuatro equipos: Occidentales, Centrales, Matanzas y Henequeneros, donde se retiró en la X Serie Nacional 1970-1971. Acto seguido, en la XI, integraría la nómina del Matanzas como entrenador. De allí lo recuerdo.

Su labor en diez temporadas de las Series Nacionales: en 1 505 veces al bate consiguió 407 hits para promedio de .270 con 179 anotadas, 206 impulsadas, 66 dobles, 14 triples, 27 jonrones y slugging de .387, 143 ponches y 45 bases por bolas. Su hijo Marcos se desempeñó en ocho campañas, con un promedio de .284.

En 1962 participó con el equipo Cuba en los Juegos Centroamericanos de Kingston, Jamaica (20-5-.250). Allí coincidiría también, desde los Occidentales, con el estelar Fidel Linares. Ellos fueron verdaderos amigos, el propio Fidel me lo confesó varias veces. Tanto en el interior del país, como en el exterior, compartían las habitaciones. Una amistad labrada en el terreno de juego, porque el fundador de los Linares, también se había desempeñado en la Liga Pedro Betancourt. Y un caso curioso, ellos dos jugarían las mismas temporadas, de 1962 a 1971.

Aparte de ser fundador de las series nacionales, integrar el primer equipo campeón y ser el primer líder de los bateadores, hay otros detalles que hacen de Ervin Walters un pelotero inolvidable: conectó el primer doblete en el estadio Sandino, frente a Manolito Hurtado, el día de la apertura de ese parque beisbolero, y fue el jardinero izquierdo y cuarto bate en el par de desafíos en que Tomás Aquino Abreu Águila rubricó su gran hazaña al lanzar dos juegos de cero hits, cero carreras, consecutivamente, los días 16 y 25 de enero de 1966.[2]

Después del retiro siguió vinculado al béisbol matancero por más de dos décadas, actuando como entrenador de los equipos de esa provincia, a partir de la XI Serie Nacional (1971-1972). Asimismo, entrenó a bisoños jugadores por más de tres lustros, con la sencillez que siempre le caracterizó, para dedicar sus últimos años a la Peña Deportiva del Central España Republicana.

Quizás, entre tantos galardones y recuerdos imborrables, la caracterización mayor de Walters pueda sintetizarse en las palabras de Soriano en el artículo de marras. Y cito:

Disciplinado al máximo, Walter fue también un padre ejemplar que junto a su esposa Zenaida inculcaron a sus hijos Ulises, Marcos, Edwin e Ivón, las mejores enseñanzas para contribuir a que fueran buenos ciudadanos y excelentes personas.

(Con documentación de Rodolfo Landín, Francisco Soriano, Mariano Álvarez, Luis Benito Cintado Tortoló, Ventura de Jesús, Guías de Béisbol de las Series Nacionales, Osvaldo Rojas Garay, Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga, Ramón Goenaga, Mongo Peláez, Jorge Alfonso y otras fuentes).

 

 

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga.

Abril de 2018.

[1] Alfonso Soriano: Conversación con Erwin Walters. Radio 26, Matanzas.

[2] Osvaldo Rojas Garay: Adiós al primer líder de los bateadores. Juventud Rebelde. Domingo 29 de abril de 2018, p. 14.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 comentario

  1. como de costumbre estos artículos muestran sabiduría en cada letra, gracias Profe por hacernos saber un poco mas cada dia.

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