BARCELONA — Leo Messi Leo Messi, principio y final, lideró con autoridad la victoria definitiva del Barcelona en Riazor para conquistar el título de Liga de un equipo que suma siete entorchados en los diez últimos años y se ha convertido en el gran dominador del fútbol español. El hat-trick de Messi frente al Deportivo pudo ser casual… Pero provocó que le catapultará hasta la mágica cifra de 1.000 goles desde que debutase en las categorías inferiores de Newell’s Old Boys.

A Pelé se le atribuyen, sin que existan estadísticas pormenorizadas, 1.284 goles desde que debutó con el Santos. Messi suma 1.000 en todas las categorías, definidos uno a uno y catapultándole al primer plano. Único e irrepetible.

De acuerdo a las estadísticas ofrecidas por la Asociación Rosarina de Fútbol, Messi fichó por Newell’s el 30 de marzo de 1994, cuando contaba con 6 años, y en su primer partido, siete días después, anotó un poker de goles en la victoria por 6-0 frente al club Pablo VI. Formando parte de la Clase A del equipo que se conoció como ‘La Máquina 87’ (año de su nacimiento), Messi disputó un total de 176 encuentros durante seis temporadas en los que alcanzó los 234 goles antes de dar el salto a Europa, aún siendo un niño pero ya mostrando unas perspectivas impresionantes.

El 17 de septiembre de 2000, después de que River Plate no aceptase hacerse cargo del tratamiento médico que precisaba, Leo aterrizó en Barcelona acompañado de su padre para realizar una prueba con las fuerzas básicas del Barça. Tres meses después, cuando empezaba a perder la fe en ser aceptado y el representante que le llevó hacía ya planes para trasladarse con él a Madrid, Carles Rexach le firmó contrato en la famosa servilleta. Y en marzo de 2001, el día 7, debutó con el Infantil B del club azulgrana frente al Amposta, anotando su primer gol con el Barça.

Leo se lesionó al siguiente partido, sufrió una fractura de peroné, y no volvió a la actividad hasta la siguiente temporada, la 2001-02, en que fue encuadrado con el Infantil A, donde las expectativas ya se fueron cumpliendo de manera sobrada. Marcó 21 goles en 14 partidos y el club resolvió ascenderle a Cadete B que dirigía Tito Vilanova, aunque no pudo llegar a debutar oficialmente por problemas burocráticos y pasó, una vez solucionados, al Cadete A, donde junto a Cesc o Piqué completó una temporada soberbia, marcando 37 goles y ganando todos los títulos.

PROMESA CERTERA

A partir de aquel momento Messi ya pasó de ser un proyecto de crack a convertirse en una promesa certera en el fútbol base del Barça, donde las etapas fueron pasando con vértigo.

Tal fue así que en la temporada 2003-04 llegó a jugar en cuatro conjuntos distintos y hasta debutó con el primer equipo, con solo 16 años en el famoso amistoso de Porto, siendo considerado el futbolista fetiche de la cantera, el llamado a liderar en un futuro a un Barça que, en ese momento nadie podía aún sospecharlo, se convertiría en eterno.

Eterno es este Barça que con Messi en sus filas ha sumado 32 títulos desde la Liga 2004-05 y que le ha tenido a él en el primer plano. La Federación Española de Fútbol intentó en su momento convencerle para formar parte de la selección en categorías inferiores pero el orgullo de su tierra provocó que no aceptase la oferta y así, el 29 de junio de 2004 debutó con la selección sub’20 en un amistoso frente a Paraguay, anotando un gol en el 8-0 con que solventó la Albiceleste el encuentro.

Un año después, el 16 de agosto de 2005, disputó sus primeros minutos con la selección absoluta en un amistoso en Budapest frente a Hungría. Para entonces ya tenía plaza fija en el primer equipo del Barça, con el que había debutado aquella temporada 2004-05, a caballo con el Barça B, disputando 9 partidos oficiales y otros 8 amistosos en los que sumó sus primeros 4 goles.

A partir de ahí la brillantez de Messi ha aumentado sin freno y a la excelsa calidad futbolística de la que ha hecho gala temporada tras temporada ha sumado una catarata de goles que le han convertido, en competencia con Cristiano Ronaldo, en el más voraz y mejor goleador de las últimas décadas.

De esta manera, en Riazor, la Pulga, el ‘10’, ‘D10S’, se subió otra vez al carro de la eternidad anotando un hat-trick para liderar al Barça en su conquista liguera para mostrar a quien mantuviera una mínima duda el significado que tiene en la historia del fútbol…

Y sumó, entre Newells, Barça y Argentina, desde categoría benjamín y hasta el mundo profesional, su gol número 1.000 para celebrar, festejar, un nuevo trofeo. El número 32 vestido de azulgrana y el último antes de su nuevo y definitivo reto: el Mundial en Rusia. Consiga levantar en Moscú el título o no, la eternidad del milenario Messi permanecerá por siempre en los libros.