MADRID — El Santiago Bernabéu se despide de una amarga temporada rogando por que la Champions lo borre todo.

Real Madrid disputará este sábado su último partido como local en la Liga ante el Celta de Vigo. Será una despedida agridulce. Sin nada en juego y sin Cristiano Ronaldo, que se recupera de una lesión en el tobillo con la vista puesta en Kiev, como el resto.

Real Madrid solo tiene ojos para la final de la Champions League ante Liverpool del próximo 26 de mayo. Acabar la temporada con un histórico tercer título consecutivo en Europa, o consumar un rotundo fracaso.

Ha sido una mala temporada en Liga y en Copa, casi desastrosa.

De la Copa, en manos del eterno rival, preferiría olvidarse. Llegó con mucha suerte a cuartos después de dejarse empatar – dos veces – por equipos de categorías inferiores en el Santiago Bernabéu, el Fuenlabrada de Segunda B y el Numancia de segunda. Lo que nunca había sucedido. Como tampoco que Leganés, que acabó poniéndoles el freno en la tercera ronda, sacase una victoria de Chamartín.

La Liga, otro drama. Mientras el ya campeón Barcelona está a dos partidos de acabar la campaña liguera sin haber caído una sola vez, Real Madrid mira desde la tercera plaza, a una distancia de 18 puntos. La peor temporada liguera desde 1995-96 en que acabó sexto, fuera de los puestos europeos y a 17 puntos del campeón Atlético de Madrid.

Real Madrid suma 21 victorias, nueve empates y seis derrotas. De los 18 partidos disputados en casa, ha ganado 11. Ha caído tres veces y empatado cuatro.

La Liga, perdida ya desde hace meses, se ha convertido en esa pesada obligación de la que ya no sabe cómo zafarse. Zidane insiste en que su equipo, aunque falto de motivación, hará el esfuerzo por “dar todo” en los partidos que quedan.

Aunque sea por preparar la Champions.

“Los partidos los vamos a jugar. La motivación no va a cambiar porque no vamos a ganar la Liga, pero jugando se prepara muy bien. A nivel de intensidad no hay nada que pueda reemplazar el partido; los dos partidos que nos quedan los vamos a hacer de la mejor manera posible”, afirmó el técnico.

Pero los resultados dicen lo contrario. Solo ha ganado dos de los últimos seis partidos en el torneo español, lleva tres consecutivos en todas las competiciones sin conocer la victoria, y nueve encajando al menos un tanto.

Zidane y sus hombres, a este punto, solo pueden agradecer que tengan en su “tercera final consecutiva” un objetivo hacia dónde mirar. Y un paliativo para un año atroz en todo lo demás.

“Como siempre yo al inicio de temporada, y los jugadores, estamos preparados y queremos ganar todo pero de vez en cuando hay que aceptar también. Los momentos negativos son parte de tu carrera y tienes que convivir con eso para mejorar. El próximo año el Real Madrid va a querer hacer todo lo posible para cambiar lo que ha pasado este año”, dijo.

Cinco años atrás, el fracaso de la campaña 2012-13 – cuando el Barcelona emuló la gesta de los 100 puntos merengues del año anterior y Real Madrid acabó a 15 unidades tras 26 victorias, siete empates y cinco derrotas – desencadenó la marcha de José Mourinho y junto a él, los jugadores más cuestionados del plantel, Hamit Altintop, Fernando Gago, Sergio Canales, Esteban Granero, Pedro León, Nuri Sahin y Lass Diarra. A pesar de haber llegado a la semifinal de Champions League, cayó en la final de Copa frente al Atlético en el Bernabéu. Imperdonable para las altas esferas blancas, como bien lo sabe Zinedine Zidane.

“Pasará lo que va a pasar. Yo solo pienso en positivo y hacer todo lo posible para ganar. No pienso otra cosa. Luego veremos que pasa, pero sabemos que aquí cuentan los resultados, nada más”, dijo.

El técnico francés ha dado dos títulos de Champions League a la institución – también la primera Liga en cinco años, dos campeonatos en el Mundial de Clubes, dos Supercopas de Europa, una Supercopa de España. Pero sabe que aun así, su futuro, y el del plantel, se decidirá en Kiev. La tercera Orejona, o la nada.