La posible última entrevista a Fidel Linares (3ra parte y final)

30/05/18
11.49 pm

 

Por el profesor y peñista honorífico:

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

 

 

………………….

¿Cuántos equipos Cuba?

Centroamericanos de Kingston, Jamaica 1962 y Panamericanos de Sao Paulo, Brasil 1963.

   ¿Tu mejor momento?

En la serie de 1963. Terminé en segundo lugar de los bateadores y líder en hits conectados. Cierto que eran pocos juegos, alrededor de treinta, pero así y todo… Y el peor fue una vez que me estaba ponchando, me habían dado dos ponches y me dije que el tercero no me lo podían dar, que iba a levantar la pelota; entonces me dieron un pelotazo. Me dije, menos mal, porque el tercero no me lo podía dar, después di un tubey.

   ¿Los mejores para ti?

Por ahí han pasado muy buenos peloteros, Casanova, Gourriel, aunque no son de la época mía. La pelota de Habana y Almendares yo la vi poco. Recuerdo una vez que fuimos allá con el equipo de El Gacho. En realidad vi poco aquella pelota, porque no teníamos televisor y la radio estaba difícil también, por eso no la recuerdo tanto, no olvides que yo era muy pobre. Aunque yo no lo vi jugar, decían que Martín Dihigo era excepcional…

   Jugaste con Pedrito Ramos y Camilo Pascual.

Camilo tenía una curva hacia abajo de madre y Pedrito muy buena velocidad. Ellos jugaban allá con el Cienfuegos, pero nosotros jugábamos aquí, antes de irse Pedrito para allá; él es del Corojo. Una vez jugamos con El Gacho, junto a Camilo Pascual y Pedrito Ramos, allá en las Minas de Matahambre. Camilo no lanzó, pero recuerdo que Nené Martínez le metió tremenda línea a Pedrito.

   ¿San Juan y Martínez?

El municipio dónde nací y me crié. He pasado mis 68 años en San Juan y Martínez, qué otra cosa te puedo decir. Mira lo que son las cosas de la vida, ahora se conoce más por mi hijo Omar.

(Interviene Juan Ramón de la Portilla): –Y por el tabaco… Primero por el tabaco, ahora por Omar. El único amateur que aparece en la Enciclopedia Encarta.

   Omar no fuma. ¿Y Fidel fuma tabacos?

No, tampoco.

   Háblame de tus padres y hermanos.

Somos dos hermanos, una hembra y yo. Nuestra familia éramos el viejo, la vieja y los dos hermanos. Él era agricultor, yo lo ayudaba en el campo. La vieja atendía la casa y a veces trabajaba en la escogida, ensartando el tabaco y eso. No éramos propietarios, de eso nada, trabajadores de la agricultura en distintas ramas, no teníamos tierra. Cuando yo era joven, recuerdo que sembrábamos pedazos de tabaco. Eso era cuando terminaba mis labores, en pedacitos de tierras, en algunos raticos libres que teníamos.

   Ahora también son cuatro…

Cuatro no, cinco con el nieto y la nuera, aunque Omar vive en Pinar del Río.

   ¿Cómo le pusieron al niño de Juan Carlos?

José Carlos… Vamos a ver si sale pelotero, porque las de Omar son hembras.

   Compara la pelota de hoy con la que tú jugaste.

Hoy se les da más facilidad a los atletas. Cuando yo jugaba era el fin de semana. Trabajábamos duro todos los días, por las condiciones que teníamos en aquel momento. Ahora se les da licencia, te daban una sola licencia para toda la Serie Nacional. Por cierto, la primera serie que jugué pasé tremendo trabajo para que me dieran la licencia. El problema es que estaba en el Ejército. Entonces todos los días iba allí y pedía el permiso; me decían que mañana, que pasado… Ya estaba hecha la preselección, practicando el equipo Occidentales, y yo en el cuartel. Un día me encabroné, le dije al sargento que me diera la licencia, que yo estaba en la preselección en la Habana, que la gente estaba practicando y yo no me había podido ir. Entonces me dijo que allí el que daba la licencia era el teniente. Le dije: mire, aquí el que manda es usted porque el teniente no está; entonces se llenó de valor y me la dio. Enseguida hice así y arranqué para allá, cuando llegué ya la gente hacía unos cuantos días que estaban entrenando. Recuerdo que aquel día, el primero que jugué, bateé tres hits. Me quedé para hacer el equipo.

 

 

   ¿Un Todos Estrellas de Vueltabajo?

Es difícil, y no me gustaría. El problema es que no puedo quedar mal. Hace mucho tiempo que no juego y es posible que se me quede alguna gente.

   Estuviste en el juego contra Los Orioles, en Baltimore.

Sí, allá caímos en la habitación Casanova, Miguel Cuevas y yo. A Cuevas siempre lo ves con el lápiz, sacando cuentas. En el cuarto de nosotros pusieron unas cuantas cosas. Él me dijo lo que habían puesto, desde antes que llegáramos. Les dije que las íbamos a repartir después entre los tres. Casanova dijo: –No, no, repártanse eso entre ustedes, yo no quiero nada, a mí déjenme los camarones y el whisky. –Por cierto, Cuevas por poco se queda allá. Le hicieron una entrevista. Un tipo allí que yo no sé quién era, le dijo que le iba a hacer una entrevista. Nos dijo que lo esperáramos, que él regresaba enseguida. Se entretuvo por allá y cuando vino a ver ya la guagua se iba, pasó un susto tremendo. Del estadio fuimos para el hotel, que estaba cerca. El estadio aquel tiene un quinto piso y le dieron una recepción a los peloteros. Nosotros íbamos a la recepción antes del juego de pelota. Entonces Cuevas fue para allí y se encontró con el equipo. Se fue con ellos para el hotel y nos dijo que estaba bobeando, reconoció que estaba bobeando. Le dije que si a él nunca le habían hecho una entrevista ni nada de eso, que tenía que despabilarse. Omar bateó de 4-4. Batearon como locos, prácticamente el único que no bateó fue Pacheco, y fíjate que era un tremendo equipo, eso es para que la gente vea que en Cuba se juega pelota de la buena, nos sentimos contentos y muy orgullosos todos los de la delegación, aquello fue una locura, una cosa tremenda, para muchos parecía imposible ganarle a un equipo de las Mayores, pero ya ven que aquí se juega duro de verdad, ahora tendrán que respetarnos más. La pelota es una cosa que siempre me ha gustado a mí y la llevo en la sangre. Si vuelvo a vivir otra vida, tendría que ser pelotero de todas formas, no me concibo en otra cosa.

   Muchos se preocuparon por ti.

Sí, creo que aquí llamaba todo el mundo cuando yo estuve enfermo, eso lo agradezco de verdad, pero otra cosa era en el hospital, porque allí la gente no sabía el teléfono, o no me ponían a mí, no sé.

   Fuiste Diputado a la Asamblea Nacional.

Pero nunca pedí la palabra. El problema es un poco complejo. Si vas a hablar, tienes que estar bien actualizado del tema y haberlo tratado aquí en Pinar del Río primero, si te pones a hablar, figúrate. Cuando aquello Blas Roca era el Presidente de la Asamblea y te decía que eso no, que fueras para tu provincia que eso ya estaba allá. Yo fui diputado durante diez años.

   ¿Tus momentos felices?

Es difícil recordar un día. Yo siempre me siento contento cuando el equipo gana, cuando Omar o Juan Carlos hacen algo, porque es importante que hagan algo en los juegos internacionales, y aquí también. El más desagradable fue la vez que me di dos ponches.

   ¿Te chiflaron?

No, nunca, al contrario. Una vez me chiflaba uno, pero era un jodedor de aquí de Pinar del Río que iba allá al Latinoamericano. Después me dijo: –Oye, tú no oías que te chiflaban, ése era yo, para joderte.

   ¿La patria?

La que uno tiene aquí en Cuba, la que uno representa, la tierra, la yerba, sí, patria es la que uno ama. Yo siempre he sido humilde, desde que nací.

   ¿Feliz?

Sí, para qué más felicidad. Nunca tuvimos ambiciones de tener esto o aquello. Lo que hemos tenido ha venido poco a poco, sin grandes pretensiones ni nada de eso. Hay millonarios que se suicidan porque no son felices. El dinero es bueno tenerlo, pero no lo es todo, ni siquiera lo más importante, para mí lo principal es el respeto, el cariño de la familia, el amor, sacrificarte y vivir por tu patria, lo demás es superficial.

   A Omar le proponen millones… ¿Hubieras aceptado?

La época mía era distinta. Cuando aquello tenía que trabajar duro y la única forma de coger algún centavo era que la gente te ofreciera algo. En el deporte era limitada esa posibilidad. La gente trabajaba mucho y así venía para el terreno los domingos, no bastaban las buenas condiciones en el juego, era necesario tener amigos para poder llegar a algo. Otros no se decidían, mira Silvio Duarte, un pelotero excepcional de nosotros, lo mandaron a buscar para los Piratas de Pittsburgh y no quiso irse. Hay gente muy apegada a su tierra; así soy yo, quizás hubiera aceptado en aquellas circunstancias para mejorar a la familia y sacarla de la pobreza espantosa en que vivíamos, pero me hubiera sido muy difícil dejar lo mío. La vida es del carajo. A mí nunca me hicieron ofertas. Yo jugaba aquí contra los profesionales que venían, con las selecciones que traían Napoleón Reyes y otros al estadio de Borrego, en Pinar del Río. En aquellos juegos competí contra muchos estelares de Cuba, y lo hice bien, pero nunca me hicieron ofertas. Después de tanto tiempo creo que me alegro, porque mi vida quizás hubiera dado un vuelco no deseado, me apartaría del pueblo, de la familia, de todo lo mío, por unos pesos. He sido feliz así, con mi gente, en mi tierra, ¿para qué más?

   ¿Qué sucede cuando los muchachos deciden un desafío?

El problema es que todos esperan un batazo de Omar o de Juan Carlos. Yo me digo que tienen que estar al dar un batazo grande, que no pueden irse tantas veces en blanco. Y así es muchas veces; otras no y me pongo mal. Ellos tienen un carácter parecido al mío, y al de Panchita. Omar es un muchacho que siempre ha sido así, habla cuando se le pregunta, y Juan Carlos es igual. A la madre hay que sacarle las palabras, y yo solo hablo cuando es necesario.

   ¿Omar es el más grande?

Eso dice la gente, pero yo no puedo decir nada, porque el problema es que eso lo dice la gente, yo no tengo que decir nada. Yo sé que es un buen pelotero, ahora, que sea más bueno o más malo, es otra cosa. Para mí que está entre los buenos. Mira, uno que también jugaba muy bien es Luis Giraldo Casanova.

  ¿Por qué te decían Maraña?

Porque yo siempre estaba controlando las cosas, porque allí en la Serie Nacional, a primera hora, había alguna gente que robaba. Yo lavaba y me sentaba en las gradas, allá arriba a velarlas tendidas, hasta que no se secaban, una hora, dos, tres. Una vez vino uno que se destacaba bastante, miró para todos los lados, para alante y para atrás y no vio a nadie. Entonces hizo así y me cogió las medias. Le dije –Oye, me quieres hacer maraña, –y me dijo asustado: –Coño, pero tú estabas ahí. –Le dije que no me saliera con esas, que me quería coger las cosas y me dijo: –no, chico, no… –Entonces le dije que iba para la dirección a decirlo. Me pidió que no le hiciera eso, que lo iban a botar. Pero si no estoy allí, me las lleva. Después lo perdoné y fue un buen amigo mío. Ese es el problema. Yo una vez estaba en el Latino y llegó un buen amigo mío, que era uno de los que cogía. Yo estaba con el equipo de Pinar del Río, durmiendo en la cama de arriba, la de abajo estaba vacía y ponía mis cosas allí. Cuando me despierto y veo un bulto, me preocupé. Entonces lo vi a él allí y le dije que tuviera cuidado con mis cosas, que todas eran mías y que se parecían a las de él, que no fuera a llevárselas, que no quería maraña conmigo. Recuerdo que me dijo: –No compadre, yo a ti no te puedo tocar, tú eres mi hermano.

   ¿Cuándo te retiraste?

En 1971, jugué hasta la X Serie Nacional, ocho temporadas, ya tenía cuarenta años y estaba cansado de tanto tiempo en el terreno, entonces me dediqué a enseñar a los demás, ya en la XI Serie fui entrenador del equipo Pinar del Río, con Lázaro (Lacho) Rivero, de manager. Me fue bien, pero extrañaba demasiado el juego diario, hasta quería salir a batear en momentos difíciles y todo eso, que ya no se podía.

   ¿Vas a vivir para Pinar del Río?

Sí, pensábamos ir para allá, pero ahora nos dieron una casa aquí en San Juan. El problema es que uno siempre quiere avanzar para la capital. Ahora nos dieron una casa que estamos arreglando, frente a la iglesia. En esta vivimos desde 1952, aquí nacieron los muchachos, no va a ser fácil salir de ella después de tanto tiempo, lleno de recuerdos de cuando Panchita y yo éramos muy jóvenes todavía.

   ¿Te gustaría un libro sobre las Estrellas del Béisbol Pinareño?

Bueno, siempre que se haga una cosa por la provincia es bueno, para que los participantes se queden ahí, y la gente los recuerde y los respete, porque se sacrificaron mucho para hacerlos a ellos felices…

   En él no puedes faltar tú…

Eso espero.

 

Las horas transcurrieron sin darnos cuenta. Sesiones de trabajo cargadas de recuerdos y añoranzas. En ese momento no pude entrevistar a Panchita, quien en complicidad con Fidel y Juan Carlos, se escondía en la cocina y los cuartos. Día de carnaval sanjuanero, nos fuimos a beber algunas frías bien merecidas, en calles abarrotadas de gente.

Me costó trabajo recuperarme de tantas confesiones de quienes uno admira y quiere, pero la entrevista a Fidel me dejó un sabor difícil de descifrar. Lo vi con la salud quebrantada, esforzándose por responder a cada pregunta. Por eso no insistí más en algunas que pudieran emocionarlo demasiado. A fin de cuentas entrevistaba yo al amigo admirado y en ese momento tenía la responsabilidad de cuidarlo. Mas no podía imaginar que, poco después, dijera adiós para siempre de entre los vivos. Mucho menos que esta, quizás, haya sido su última entrevista.

 

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

29 de agosto de 1999.

 

 

 

LABOR EN SERIES NACIONALES

 

A LA OFENSIVA

SN     CB       VB       C       H    AVE    2B    3B    HR    TB     SLU.     BR    CR

10     123     1581    172     425  269    52    13      8     527    .333     19      29

 

CI      SH      SF      DB      BB      BI      SO     BD

159     10        6        38      187     37      143      43

 

A LA DEFENSA

JJ      INN       O      A      E       TL       AVE     DP

540    3561.1   613   39    25     677       963     14

 

Hechos destacados

-Líder en hits conectados, en la II Serie nacional (1963), con 36.

-Líder en dobles, en la III Serie Nacional (1964), con 8.

-Líder en bases por bolas intencionales, en la IX Serie Nacional (1970), con 10.

-Líder en pelotazos recibidos, en la I Serie Nacional (1962), con 6.

-Líder en golpeados por lanzamientos en un juego, en la IV Serie Nacional (1965), con 2.

 

LABOR INTERNACIONAL

Juegos Centroamericanos y del Caribe: Kingston, Jamaica 1962 y Juegos Panamericanos: Sao Paulo, Brasil, 1963.

 

VB    C    H    2B    3B    HR    CI    BB    K    BR    CR    TB    SLU    AVE

43     7    12    4      0       0       6      1      1      0       0      16      372     279

 

 

 

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Mayo de 2018

 

 

La posible última entrevista a Fidel Linares (1ra parte)

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