Confieso haberme sorprendido cuando vi la información del nuevo escándalo del equipo tricolor. Mi asombro es que los propios futbolistas, a través del tiempo, no han entendido el papel básico, fundamental que son un referente de la sociedad. Sus vidas son un ejemplo para los jóvenes.

Sin embargo, cada ciclo mundialista viene acompañado de alborotos que terminan por impactar la marca llamada Selección Nacional. ¿Qué dirán los patrocinadores? Es penoso. Más porque este reciente zipizape viene acompañado de jugadores que considere encomiables como Guillermo Ochoa.

El resto, no hay sorpresas, sólo confirmaciones. ¿A poco los nombres de los hermanos Dos Santos les causaron admiración? ¿Marco Fabián? ¿Tecatito Corona? ¿Héctor Herrera? Nada nuevo, pero no por eso deja de ser reprobable, a todas luces, que arrastren al equipo mexicano al lodo, como ya casi es costumbre, cada cuatro años, que se preparan para alcanzar el quinto partido.

Ahora ni pensar en el ‘six’ porque no van a llegar. Qué vergüenza.

 

LO QUE NO MATA ¿FORTALECE?

Esa frase la escuché por la mañana. Podría decir el nombre de quién la gritó, pero no tiene sentido. Más bien me voy apropiar de la misma para considerar que esto no tiene nada que ver con el tema sicológico. Por favor, es increíble que profesionales en la materia quieran tapar el sol con un dedo con teorías que son ciertas, pero aplican en otros escenarios, no el de un escándalo con 30 scorts y seleccionados que arrastran la imagen del equipo.

No se trata de castigarlos a palos, tampoco, pero ser más conscientes de que estos elementos deben ser orientados hacia otros valores. Sinceramente, lo sucedido no debe ser un pretexto para hipótesis en fuera de lugar. Es una cuestión cultural que no se ha erradicado. En vez de andar echándo la tierra debajo de la alfombra deberían agarrar al toro por los cuernos y enfrentar las cosas para que no vuelvan a suceder, pero lo dudo. Vamos a ver qué pasa en Qatar ‘22 a ver quién es protagonista del nuevo bochorno.

CUERPO TÉCNICO DEL TRI, UNOS ATLETAS

Durante la concentración de la Selección pudo encontrarme al cuerpo técnico del equipo en el gimnasio del hotel sede. Lo más admirable del grupo, encabezado por Juan Carlos Osorio, es su trabajo físico el cual realizan hasta dos veces al día, porque quieren estar a tope en cuestiones de físicas. Pude platicar con el técnico colombiano e intercambiar puntos de vista sobre su gusto por el deporte y se da uno cuenta que el cafetalero gusta mucho de la preparación física y también mental. En el grupo estaban sus ayudantes, quienes a la par de JC realizan sus sesiones cardiovasculares en forma coordinada y entusiasta.

Sin duda, se necesita de mucho trabajo físico y mental para aguantar el estrés que genera estar al frente de una de las selecciones más complicadas del mundo. Lo digo con base en lo que conozco de otros equipos. México, sin duda, debe ser el top de representativos donde el banquillo es un auténtico barril de pólvora del que pocos pueden evadir la explosión.