España le ganó con lo justo a Túnez

10/06/18
1.10 pm

 

(EFE)– España cerró la preparación del Mundial 2018 firmando el peor partido de la ‘era Lopetegui’, repleto de imprecisiones y a seis minutos de quedarse por primera vez sin marcar desde el cambio de seleccionador, hasta que Iago Aspas salió al rescate para tumbar la fortaleza física de Túnez.

 

Era la última prueba antes de un Mundial en el que sobre España recae uno de los favoritismos. La euforia de un tiempo inmaculado se frena en parte con dos amistosos de preparación que dejan dudas que se deben despejar en la competición. Los síntomas mostrados ante Suiza se confirmaron en un amistoso para el olvido ante Túnez. Dominio sin pegada, inseguridad en el pase y un mal repliegue defensivo mostraron carencias inesperadas en su primer acto.

El toro en el centro del campo del Krasnodar Stadium representaba una furia de la que hace tiempo se alejó España. Ahora muestra fútbol de pasarela repleto de calidad técnica aunque, de vez en cuando, no está mal bajar al barro. Lo hizo Túnez, para la que no hay amistosos, sino oportunidades de reivindicar su fútbol.

Llegaba a la cita tras nueve partidos sin perder, con una clasificación impecable al Mundial, y mostró las razones. Física, valiente con su presión alta y directa con el balón. Encontró espacios a la espalda de Odriozola, más brillante en ataque que en defensa, y se topó con De Gea cuando pudo desequilibrar el duelo.

España dominó, hasta un 72 por ciento de posesión de balón al final de la primera mitad, pero no estuvo fina en la zona donde suele desequilibrar. Lopetegui probó con Rodrigo de 9 y se cansó de buscar el espacio, generó opciones de ataque sin remate. Enganchó uno de cabeza que no encontró puerta. Junto a un disparo lejano de Ramos que acarició el travesaño, fue lo más peligroso.

La magia de Iniesta, Isco o Thiago se cambió por imprecisión. De los puestos que aún bailan en el once que se estrenará en el Mundial ante Portugal, el de Thiago que pugna con Koke es que el más duda genera. Un error suyo, de los que cuestan caros en un partido decisivo, provocó la primera ocasión clara de Túnez. Badri no chutó con todo para hacerlo y Ferjani lo hizo blando a manos de De Gea.

Las imprecisiones de España generaron inseguridad y al equipo le faltó chispa. Sliti chutó arriba la primera que tuvo y perdonó en el segundo palo de cabeza la segunda. Las buenas sensaciones de la Roja se tendrían que recuperar en una segunda parte en la que Lopetegui buscó soluciones con la entrada de Koke y Lucas Vázquez, más la opción de Nacho como solución al lateral derecho si no llega Carvajal.

El 1-4-5-1 de Túnez se siguió atragantando a una España que puso más movimiento a la posesión. Le sirvió para ir encerrando al rival en su campo, anular sus llegadas por los metros que le separaban del área y comenzar a afinar puntería con dos intentos de Jordi Alba, de zurdazo lejano, y Silva escorado, hasta que Diego Costa a los 64 minutos disparaba por primera vez a puerta. Su entrada con la de Marco Asensio suponía el último intento de Lopetegui, que finalizaba con modificación del sistema.

Dejó defensa de tres para dar entrada a Iago Aspas en un movimiento que fue decisivo. Cuando el partido moría, un movimiento de Diego Costa le dejó ante el portero, al que sentó, pero se fue escorando hasta perder la opción de gol y buscar un amigo. Apareció Aspas para, de disparo raso potente, marcar el tanto del triunfo de España. El tanto premia el ímpetu hasta el final, pero no alivia las dudas inesperadas antes del Mundial de Rusia.


 

Las tres claves del partido de La Roja

 

La victoria por 0-1 sobre Túnez acrecentó los temores en España en lugar de disiparlos.

El último partido de preparación de cara a la Copa del Mundo para el combinado español, disputado en territorio mundialista, acrecentó la única duda en torno al equipo de Julen Lopetegui. La falta de gol.

Hasta que Iago Aspas entró para hacer la diferencia España era la sombra de sí mismo. Faltó ritmo, y por momentos, control. No fue un partido de competencia oficial y a seis días de su debut en Rusia 2018 ante Portugal, nadie quiso arriesgar. Ni siquiera Lopetegui.

* A España le costó hasta rematar

La selección sigue sin ‘9’ fijo. Sorprendió el técnico Julen Lopetegui al enviar de inicio a Rodrigo Moreno como único hombre en punta para completar un equipo que podría asemejarse bastante al que jugará frente a Portugal.

David De Gea, Odriozola, Ramos, Piqué, Jordi Alba, Thiago, Busquets, Iniesta, Isco, David Silva y el atacante del Valencia. Pero la sobrepoblación de hombres creativos en la media no consiguió el efecto deseado.

Túnez llevaba ya cuatro intentos cuando, por ahí del minuto 20, España tuvo su primer (y único) remate en la primera parte. Un disparo desde fuera del área, desviado, y de un defensa, Sergio Ramos.

Rodrigo tuvo un partido gris, pero no fue del todo su culpa. A pesar de la gran cantidad de talento ofensivo en la cancha, apenas le llegaban balones. Isco, Iniesta, e incluso los laterales, buscaban casi por inercia a Davis Silva para romper líneas. No por nada el jugador del Mancherster City es el máximo goleador del conjunto español desde que Lopetegui tomó las riendas con once tantos.

La segunda oportunidad clara (y práctica la última) llegó rayando el minuto 60. Y, como no, fue un tiro de David Silva. Poco después entró Diego Costa. Para entonces, Lopetegui había modificado al ataque entero: Lucas Vázquez, Marco Asensio, Koke y Diego, habían sustituido a Thiago, Isco, Rodrigo y David Silva. Sin embargo, el cambio tuvo poco impacto.

No fue hasta la recta final, cuando Iago Aspas tomó el lugar de Jordi Alba, que el equipo logró romper el cerco. Aspas salió fortalecido en su candidatura para ‘9’ de la Roja; fue el que salió con más fuerza y no cesó en sus intentos hasta conseguir su gol. El quinto en su cuenta con la camiseta de España.

* La cautela y el físico pudo costar la primera derrota

Y no solo eso. España acusó el haber sido la última selección en concentrarse de cara al Mundial – y que cinco elementos llegaran con una semana de iniciado el trabajo. Tanto si se cuidaron de más o no, acusaron una falta de fondo físico un tanto preocupante. En especial los hombres de la media.

El ritmo que quiso imponer España fue más lento de lo habitual. Aunque logró tener la posesión hasta en un 70%, lo hacía sin generar mucho peligro y tampoco se apuraban a presionar cuando perdían el balón. Pero ya lo dijo Andrés Iniesta hace unos días, antes de abandonar Madrid. La Roja no va a “correr por correr”. Y menos cuando quedan seis días para debutar en el Mundial frente a Portugal.

* Odriozola quedó a deber

Las pérdidas de balón por errores de concentración cerca del área de David De Gea – en especial las de Thiago y Odriozola – pusieron en aprietos a España innecesariamente.

El lateral derecho de la Real Sociedad, en su segunda titularidad sustituyendo al lesionado Dani Carvajal, se vio insuficiente particularmente en defensa.

El defensa se vio participativo en ataque, con llegada por la banda, pero el ataque tunecino le ganó la espalda frecuentemente.

Prácticamente todas las oportunidades del rival se generaron en su costado. La entrada de Nacho Fernández para la segunda mitad frenó las llegadas de Túnez por su banda. Y terminó de exhibir a Odriozola. Si Dani Carvajal no logra recuperarse a tiempo para enfrentar a Portugal, es probable que sea su compañero en el Real Madrid quien lo sustituya.

 

Tomado de: ESPN

 

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