El debut de LeBron James tuvo la solemnidad y presencia de celebridades digna de una entrega de premios de Hollywood. Ese encuentro, celebrado en la carretera entre unos Cleveland Cavaliers previamente considerados como mediocres y los Sacramento Kings, entonces contendores por un puesto en los playoffs, no habría pasado de ser una mera ocurrencia en la noche inaugural de la NBA de no ser por el jovencito oriundo de Akron, Ohio, quien comenzaba su búsqueda en convertirse en el jugador más grande de todos los tiempos. Totalizó 25 puntos, 9 asistencias y varias volcadas. El rapero Jay-Z, a pocas semanas de lanzar su disco Black Album el 19 de noviembre, estaba sentado en primera fila. Fue esa visita de Jay-Z a la capital del estado de California, ligeramente fuera de la ruta previa del artista, lo que hizo de la primera incursión de James en el baloncesto de la NBA un evento cultural y deportivo de primer nivel.

Sin embargo, había otra súper estrella presente en el debut de James que no causó tanto alboroto. Se trataba de la estrella del béisbol, ícono cultural de los años 90 y actual miembro del Salón de la Fama Ken Griffey Jr., símbolo del arrojo juvenil, con su gorra al revés y maestro del jonrón. Quince años mayor que LeBron, Griffey Jr., consciente o no, sentó las bases de gran parte de lo que terminaría siendo la carrera de James.

Griffey Jr. marchaba a su propio ritmo. Quizás no hay otro atleta, con la excepción de Griffey Jr., capaz de entender las intensas expectativas y escrutinio que se generan en un deportista cuando es considerado como “el elegido” antes de siquiera contar edad legal para votar. Antes de que el comentarista Skip Bayless se ganara la vida criticando cada movimiento hecho por James, existía un grupo de puristas del béisbol buscando acabar con el mito de Griffey. Y tal como James aprendió a hacer, Griffey Jr. se colocaba por encima de los escépticos con su pose firme y la grandeza mostrada en el terreno. Griffey Jr. vestía como quería, iba más allá de una cultura que estaba pendiente de cada movimiento de él y en cierta forma, logró superar las inmensas expectativas puestas sobre el.

En resumen, Griffey Jr. es el precursor de James en el mundo del béisbol. Sería una forma de cerrar un círculo perfecto si James termina su carrera de la forma en la cual Griffey Jr. inició la suya. James y LeBron James Jr. podrían lograr la improbable hazaña de convertirse en el primer dúo padre e hijo en jugar en la NBA. Jugando juntos en partidos verdaderos en tiempo real.

En 1987, Ken Griffey Jr. era uno de los prospectos más cotizados de la historia del béisbol. Ken Griffey padre negoció el contrato de su hijo con los Seattle Mariners ese año: “El Niño” fue número 1 en el draft y la revista Baseball America denominó su escogencia como “la mejor selección en la historia del draft de Grandes Ligas”. No parecía probable que Griffey padre, outfielder veterano que veía su producción decaer, permanecería como pelotero activo luego que su hijo pasara un año en Ligas Menores. No sólo su papá permanecía como jugador de Grandes Ligas en 1990, estaba disponible.

Griffey padre, con 41 años, iniciaba la temporada de 1990, su décimo octava en las Mayores, con el prospecto del retiro acechándole. Los Cincinnati Reds, equipo necesitado de mejorar su roster para así formar un club que terminó ganando la Serie Mundial ese año, quería utilizar el dinero reservado para su salario en peloteros mas jóvenes. Los dueños del equipo le dieron la opción de ser cesanteado o de retirarse. Sin embargo, como dice el dicho, cuando se cierra una puerta, otra se abre. Griffey padre vio su salida de los Reds como una oportunidad única en la vida, de jugar con los Seattle Mariners al lado de su hijo, a quien le había enseñado a batear siendo niño, algo muy similar a LeBron padre, que ha ayudado a afinar lo que llegará a ser la incipiente grandeza de su propio vástago.

Entonces, el 31 de agosto de 1990, enfrentándose a unos Kansas City Royals en aprietos, el dueto de padre e hijo no sólo jugaron juntos, sino que batearon de forma consecutiva en el orden ofensivo. Griffey padre era segundo bate y llegó a conectar un sencillo. De tal palo, tal astilla. Griffey Jr. le siguió con otro sencillo hacia la línea del jardín derecho, creando un momento histórico, con ambos en base a la vez. ¿En algún momento llegaron a batear jonrones en forma consecutiva?

Luego del partido, Griffey padre dijo lo siguiente: “Este es el pináculo para mí, algo que me hace muy orgulloso. Pueden hablar de la carrera por el título de bateo de 1976, las dos Series Mundiales en las cuales jugué y los Juegos de Estrellas en los que participé. Pero esto es número 1. Esto es lo mejor que me ha ocurrido en la vida”.

Ambos jugarían juntos durante un mes nada más. Sin embargo, esa primera ocasión permanecería por siempre en la memoria de Griffey padre. “Soy un padre orgulloso, un papá orgulloso, claro que sí”, dijo Griffey padre en 2016, luego que su hijo fuera exaltado al Salón de la Fama del Béisbol. “Lo vi jugar durante ese mes y realmente me impresionó como pelotero. He visto jugar a Willie Mays. Jugué contra él. Jugar con Junior fue algo especial. Él era algo especial”.

Mientras James sigue enfrentándose al ocaso de su carrera (acaba de sufrir otra derrota ante los Golden State Warriors en las Finales de la NBA) y sigue persiguiendo al fantasma de Michael Jordan, éste también ha estado buscando una forma más holística de medir su grandeza. Esto incluye su activismo y su rol como padre, incluyendo aplaudir a su hijo en sus partidos.

“Sólo intento dejar mi huella en este deporte”, expresó James en una entrevista con reporteros de ESPN hace un año, “y dejar un legado para así inspirar al próximo grupo de chicos que deseen jugar este deporte de forma correcta”.

He aquí un detalle sobre el ser padres: Mientras envejecemos y nuestros hijos se hacen mayores, nuestras esperanzas y aspiraciones con ellos superan las que teníamos con nosotros mismos. Como padres, seguimos persiguiendo nuestras metas en la vida, pero siempre nos mantenemos pendientes de asegurarnos que podamos ayudar a nuestros hijos a conseguir los caminos más fáciles que les conduzcan a la realización de sus sueños. En un momento determinado, sus deseos se convierten en los nuestros. Sus aspiraciones terminan siendo nuestras aspiraciones para con ellos, al punto que no hay comparación. He allí el por qué la frase de Griffey padre expresada tras haber jugado con su hijo, considerándolo el mayor logro de su vida, es tan íntima. Pone en contexto el valor que damos a los logros de nuestros hijos.

James ha llegado a ese nirvana de ser padres, tal como le explicó a Kevin Durant en un episodio de su programa Uninterrupted en febrero pasado:

“Quiero estar allí (al lado de mi hijo) y darle todas las destrezas que necesita en la vida. Todo lo que puedo aspirar es darle suficientes lecciones en cuanto a donde y cuando es el momento apropiado para que pueda vivir su vida y florecer a motu propio”.

El hijo del cual habla James es LeBron James Jr., de 13 años, quien se está convirtiendo en una especie de prodigio del baloncesto. Hay videos de James Jr. que se han hecho virales en Internet, mostrándonos a un base que sabe meterse y traspasar las defensivas contrarias, imita la visión que tiene su padre de la cancha y es capaz de encestar desde cualquier lugar en la cancha. Recientemente, condujo a su equipo al campeonato de escuela media.

El heredero al trono James parece estar preparándose para seguir los pasos de su padre en la NBA y, si los dioses del baloncesto le sonríen, podrían estar juntos en la liga. La idea de ver al dúo James jugando juntos, sin embargo, requeriría que dos cosas muy poco probables ocurran: LeBron James padre deberá mostrar una longevidad sobrenatural para así hacer vida en la NBA a los 39 años, o sea, deberá jugar seis temporadas más. Y LeBron James Jr., deberá tener suficiente calidad como jugador para postularse al draft de la NBA a los 19 años.

Sin embargo, si hay una familia que puede desafiar a la ley de las probabilidades, es la familia James. Después de todo, a sus 33 años, LeBron padre es tan activo, eficiente y dominante como nunca, llevando a unos Cleveland Cavaliers de nivel discreto a las Finales de la NBA y pudo anotar 51 puntos contra los Golden State Warriors en el Juego 1. Además, la NBA parece inclinarse a hacer cambios en las reglas del draft, abriéndole la posibilidad a LeBron Jr. de hacerse elegible tras terminar la secundaria, tal como lo hizo su padre, reduciendo en un año el tiempo que necesita para llegar a la NBA.

James, al igual que tantos otros afroamericanos que eran niños en la década de los 90, admira a Griffey Jr. y comprende su impacto cultural. Ambos comparten como mentor a Lynn Merritt, de la empresa Nike, quien estuvo presente en el primer encuentro de Griffey Jr. y de James, y a quien Griffey Jr. denominó como figura paternal durante su discurso en Cooperstown. Cada año, las zapatillas insignia de James tienen su versión “Swingman” que sirve de homenaje al calzado de Griffey Jr. lanzado por Nike. Ambos compartieron durante el debut de la versión LeBron 15 de las zapatillas Swingman. “(James) es amigo”, dijo Griffey Jr., “Tener una persona que posiblemente sea el jugador de baloncesto más grande de todos los tiempos y me diga: ‘Oye, hombre, aprecio lo que hiciste’, eso significa mucho para mí”.

James prosiguió con sus elogios hacia el gran beisbolista: “Griff fue una inspiración inmensa para mí. Quizás lo vea como respeto mutuo, pero lo miro pensando: ‘Hombre, me has inspirado tanto’. Se trata de mostrar mi aprecio”.

James es estudiante de la historia y sabe el impacto cultural causado por Griffey Jr., incluyendo ese momento icónico al jugar con su padre, el cual sirve de referencia a menudo cuando se menciona la idea de otra dupla padre-hijo jugando juntos. Si bien al principio, LeBron no era muy adepto a la idea de ver a su hijo en la NBA (“En este momento, lo único que me importa es que él se divierta. No necesita presión adicional por parte de su padre”), pero a medida que él se ha hecho mayor y ha visto que su hijo ha alcanzado nuevos niveles con sus destrezas, ha terminado aceptando la idea de recrear el “momento Griffey” en la NBA.

“Tiene oportunidad de hacerlo”, dijo James con una gran sonrisa mientras se dirigía al Quicken Loans Arena en marzo pasado. “Si sigue por ese camino, tiene la oportunidad. Si… parece que puede conseguirlo, deberemos (jugar juntos). Si así lo hacemos, boom, será inmenso”.