Bélgica terminó como la selección más goleadora en fase de grupos + Cartas desde Barcelona: Bélgica dignifica el futbol en el Mundial

29/06/18
7.18 pm

El final de la Fase de Grupos de la Copa Mundial de Rusia 2018 dejó a Bélgica como la selección más goleadora, con once dianas, y a Uruguay como la única que no encajó tanto alguno en los tres partidos disputados.

Los belgas confirmaron su condición de aspirantes a luchar por el título y acabaron en cabeza del Grupo G tras vencer a Panamá (3-0), Túnez (5-2) e Inglaterra (1-0).

 

Mientras tanto, la Celeste de Óscar Washington Tabárez fue la única que acabó imbatida al vencer a Egipto y Arabia Saudita por 1-0 y a Rusia, la afitriona, por 3-0.

El conjunto que más goles encajó fue la debutante Panamá, con 11, que, como la otra selección que se estrenaba en la Copa del Mundo, Islandia, se despidió tras esta fase.

En total, el número de goles fue de 122, una media de 2.54 por partido, por el momento inferior a cómo se terminó en Francia’98 y Brasil 2014, con 2.67, pero superior a Sudáfrica 2010 (2.27), Alemania 2006 (2.30) y Corea y Japón 2002 (2.52), Mundiales que contaron también con 32 selecciones participantes.

Se marcaron más goles en las segundas partes (75) que en las primeras (45). Ocho se consiguieron en los primeros 10 minutos y nada menos que 16 en la prolongación de los partidos (27 en los 10 minutos finales).

El máximo artillero fue el inglés Harry Kane con cinco, uno más que el belga Romelu Lukaku y que el portugués Cristiano Ronaldo. El del delantero del Tottenham y el del Real Madrid fueron los únicos que lograron un triplete.

Cristiano Ronaldo logró el tanto más tempranero del torneo al anotar de penalti a los tres minutos y 48 segundos del encuentro PortugalEspaña, y el francés Kylian Mbappé es el más joven en marcar, ante Perú, con 19 años y 6 meses. Así mismo, el tunecino Fakhreddine Ben Youssef logró ante Panamá el gol 2,500 en la historia de esta competición.

Se batió, en buena parte gracias al videoarbitraje (VAR), el récord histórico de penaltis señalados en la Copa del Mundo. Dieciocho se convirtieron y seis se malograron.

Los triunfos más amplios fueron el 5-0 del encuentro inaugural que le endosó Rusia a Arabia Saudita y el 6-1 que infringió Inglaterra a Panamá. Tan solo hubo un empate a cero, en el DinamarcaFrancia, en el encuentro 37 de la competición.

Tan solo Bélgica, Croacia y Uruguay cuentan sus partidos por victorias, en tanto que los únicos que han perdido los tres son Egipto y Panamá.

Se mostraron 158 tarjetas amarillas (3.29 de media), 11 a Panamá y tan solo vieron cartulinas rojas Colombia (Carlos Sánchez), Alemania (Jérôme Boateng) y Rusia (Igor Smolnikov), una media muy inferior a las anteriores Copas del Mundo.

Arabia Saudita, España y Uruguay, con una tarjeta amarilla vista, lideran el juego limpio después de esta primera fase, en la que asistieron a los estadios 2,178,894 espectadores, una media de 45,394 por partido, inferior a torneos precedentes salvo los de Francia y Corea y Japón.


 

Cartas desde Barcelona: Bélgica dignifica el futbol en el Mundial

 

¿Quién no estaría interesado en driblar un posible cruce con Brasil? Pudiendo elegir entre jugar ante Francia o Argentina y Croacia o Dinamarca… ¿Cuál sería la elección? A Roberto Martínez, entrenador catalán que dirige a la selección belga, todo eso le dio igual el jueves. Hizo cambios en su equipo inicial, sí, y reservó a De Bruyne, Hazard, Vertonghen, Mertens o Lukaku, pero afrontó el choque frente a Inglaterra con una dignidad que merece el aplauso general.

“Nosotros no miramos caminos pero lo que tengo claro es que en un Mundial no puedes tener éxito buscando el camino fácil”, proclamó el seleccionador belga, orgulloso de su equipo y “encantado” del rendimiento de unos jugadores “desesperados por contribuir” al éxito colectivo.

 

Bélgica no especuló ni dio pie a suspicacias y fue el mejor equipo de la primera fase. Sumó los 9 puntos como Uruguay o Croacia y lo hizo con la mejor diferencia de goles (9), mostrándose tan superior a Panamá como a Túnez y demostrando ante Inglaterra que el fútbol es mucho más que la pantomima que enseñaron Francia y Dinamarca o el desemboque chistoso de Japón ante Polonia.

Quienes pongan en el plano a Brasil, suponiendo que los Diablos Rojos derroten primero a Japón, bien pueden recordar que la canarinha se enfrentará en octavos a México, capaz de vencer a Alemania en el estreno. Y recordar, más aún, que la campeona del mundo está ya de vacaciones para demostrar que este Mundial no está exento de sorpresas.

Roberto Martínez, un deportista catalán con alma británica después de pasar media vida en Inglaterra desde que a los 22 años abandonase su Balaguer natal para embarcarse en la aventura de un Wigan que en aquel tiempo jugaba en la tercera categoría, dirige a Bélgica con guante de seda y acompañado de una leyenda como Thierry Henry como ayudante ha impuesto en los Diablos Rojos el fútbol exquisito que tenores como Hazard o De Bruyne reclamaban en silencio.

Capaz de dejar fuera de la lista a un guerrero como Nainggolan haciendo frente a un torrente de críticas en las semanas previas al campeonato, ahora arriesgó el futuro mundialista con la victoria más innecesaria desde un punto de vista táctico pero que entendió innegociable en su visión personal.

¿Mejor jugar ante Japón que frente a Colombia? Probablemente sí pero ¿y después? El cuarto puesto que conquistó en 1986 es el recuerdo más feliz de Bélgica en un Mundial. Allí, tras eliminar a España en la tanda de penalties, cayó frente a Maradona en las semifinales.

Pero a partir de entonces, los cuartos de final o, incluso, la invisibilidad, han sido las señas de identidad de una Bélgica que ausente en 2006 o 2010, volvió en 2014 al torneo para volver a caer frente a Argentina, en unos cuartos de final que esta vez le podrían cruzar con Brasil… O México.

“Siempre hay que intentar ganar”, reafirmó Roberto Martínez tras la victoria sobre Inglaterra, enseñando que en el deporte, aún, hay lugar para la verdad. Al cabo de los 48 partidos de la fase de grupos, Bélgica, en el último de todos ellos, fue el equipo que en un partido llamado a la vergüenza más dignificó el fútbol.

 

Tomado de: ESPN

 

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