MADRID — Trascender como uno de los grandes nombres en las Copas del Mundo o llorar de nuevo. El encuentro de octavos de final entre Uruguay y Portugal que se disputará este sábado en Sochi llega como una encrucijada en el camino de Cristiano Ronaldo.

Por fin está viviendo de acuerdo con las expectativas. Ha sido el hombre que ha marcado la diferencia para Portugal. A él se debe gran parte del boleto a la primera ronda de eliminación directa luego de marcar cuatro goles en los primeros dos partidos, un empate 3-3 con España y la victoria por 1-0 sobre Marruecos. Se ha convertido en el cuarto hombre en marcar en cuatro Mundiales distintos; sumó cuatro tantos más y ya lleva siete. Llegó a 85 goles, colocándose como segundo máximo goleador internacional tras el iraní Ali Daei (109). Con dos tantos más, igualará a Eusebio como máximo anotador mundialista para Portugal.

 

Pero históricamente las fases de eliminación directa se le han atragantado.

En su último Mundial en plenitud, busca algo más que romper todos los registros goleadores posibles (que le faltan pocos). Dejar una huella indeleble y con ello, romper con su ‘maldición’ particular.

2006. ELIMINADO POR ZIDANE

 

Cristiano Ronaldo se estrenó en una justa mundialista en Alemania 2006. Había llegado como una de las “estrellas a seguir” en el torneo, pero lejos de brillar con luz propia, acabó como una de las grandes decepciones del torneo a pesar de haber alcanzado la semifinal. Lo más lejos que ha llegado en su carrera. Su contribución se limitó a un tanto desde el punto penal en la victoria por 2-0 sobre Irán en la fase de grupos.

Los octavos de final ante Holanda fueron un suplicio para Cristiano, que acabó llorando al tener que abandonar la cancha por una lesión tras recibir un duro golpe. Portugal consiguió avanzar a cuartos. Sin él. Se recuperó a tiempo. Tuvo un fugaz momento de gloria, cuando consiguió el pase a la semifinal en el último lanzamiento de una alocada, y errática, tanda de penales para vencer por 1-3 a Inglaterra. Sin embargo, no pudo hacer nada para evitar la derrota por 1-0 ante Francia en semifinales y acabó llorando de nuevo.

2010. EL MUNDIAL DEL DESENCANTO.

 

Cristiano Ronaldo, que ya portaba el gafete de capitán, vivió la peor frustración de su carrera al ser eliminado en octavos frente por eventual campeón, España.

El conjunto luso, entonces dirigido por el polémico Carlos Queiroz, cayó ante el vecino ibérico por 1-0, gracias a un tanto de David Villa que ocho años después sigue generando polémica – no hace ni dos semanas que el hoy director técnico de Irán recordó con amargura que “si hace ocho años hubiese existido el VAR, la historia sería distinta”.

Pero más allá del posible fuera de lugar del delantero español, para Cristiano fue la gota que derramó el vaso en su tragedia particular. Queiroz lo había mandado a la derecha desde el inicio, y acabó aislado. Cristiano acabó quejándose del planteamiento, de los cambios… y básicamente todas las decisiones de su entonces entrenador. La relación no ha vuelto a ser la misma desde entonces.

“Pregúntenle a Queiroz” espetó tras el encuentro en referencia a los motivos de la debacle.

Cristiano causó tal revuelo que, pocos días después, tuvo que explicarse en un poco habitual comunicado de prensa.

“Estoy destrozado, completamente desolado, frustrado y con una tristeza inimaginable”, señaló el jugador.

“Soy un ser humano, estoy sufriendo y tengo derecho a sufrir solo. Jamás pensé que esa simple e inocente frase podía provocar tanta polémica. Por eso pido que no encuentren fantasmas donde no existen”, intentó explicar.

Como en la edición anterior, su contribución fue casi anecdótica: el séptimo tanto, al minuto 87, en la goleada por 7-0 sobre Corea del Norte en la fase de grupos, en un Mundial tirando a malo para los suyos, pues fue aquel el único encuentro donde los lusos lograron ver puerta.

2014. LA RODILLA

El de Brasil tampoco fue el Mundial de Cristiano. Todo lo contrario. Fue un suplicio de principio a fin para el ‘7’, que llegaba a la Copa del Mundo como Balón de Oro reinante. La rodilla que le había dado tantos problemas en la recta final de la temporada 2013-14, se cobraría una víctima más: sus opciones para ayudar a Portugal a alcanzar la fase de octavos de final.

Cristiano Ronaldo se pasó las dos semanas previas entre algodones y apenas tuvo incidencia en el juego de Portugal, que prácticamente quedó sentenciado al caer por 4-0 ante Alemania en su estreno. Tras el empate 2-2 con Estados Unidos, Portugal debía golear a Ghana para avanzar. No pudieron. Cristiano no pudo obrar milagros y los suyos apenas tuvieron fuerzas para sacar una victoria por 2-1. Cristiano puso el último tanto. El de despedida.