Nosotros los sobrevivientes

7/07/18
11:44 pm

 

 

Somos pocos los que no hemos sucumbido a los encantos del fútbol, un número apenas insignificante, un punto oscuro y fusiforme en un rincón, una mancha. La Copa mundial de ese deporte ha tomado La Habana por asalto y es un monstruo de cien cabezas que lo devora todo, que intimida al más valiente de los mortales, destila fuego y bajo su grito ensordecedor, los cantos de sirena se convierten en absurda bulla para nuestros oídos.

Alguien dio la orden un día y se abrieron las compuertas, el fútbol, con una avanzada de jinetes bien entrenados entró a galope en la humanidad de millones de seres que, aburridos, esperaban sentados por el repunte de nuestro deporte nacional. Nosotros los sobrevivientes, sorprendidos ante el toque de a degüello a la inversa, nos atrincheramos en un castillo de identidades nacionales y orgullos patrios y seguimos defendiendo a muerte el deporte de las bolas, los strikes, y los grandes jonrones.

Ahora mismo La Habana está sitiada, cada grito de gol retumba con su onda expansiva en nuestra historia, mientras nuestros héroes legítimos, quienes nos dieron la gloria y pusieron el nombre de Cuba en lo más alto de los podios internacionales, se remueven en su tumba. Una horda delirante con uniformes y banderas exóticas ha tomado las calles dirigida por las nuevas generaciones, mientras el béisbol languidece como un pájaro herido en nuestras manos, en las manos de nosotros los sobrevivientes.

¿Qué hacemos?, ¿de qué manera mantenemos esta parte de nuestra cultura con vida?, ¿qué fórmula mágica usamos para convivir con este fenómeno de masas sin que aplaste y estrangule a nuestro deporte más querido?, ¿qué pacto firmamos con dignidad para gritar por Brasil, por Alemania, por Argentina o por España y seguir con la piel erizada con las victorias de Industriales, de Granma, de las Tunas, de Matanzas o de Pinar del Rio?

Nosotros los sobrevivientes también queremos fútbol, y baloncesto, y atletismo, queremos ver ping-pong y hasta nado sincronizado, pero nada de esto es negociable cuando se trata de nuestra propia identidad, de nuestra cubanía, de la pelota nuestra.

Aún, hay grupos dispersos que no ceden, y se resisten a tener de paradigmas a héroes importados, que exigen una tormenta de ideas y un bombardeo de acciones prácticas para rescatar nuestro deporte nacional. Vamos a unirnos, nosotros los sobrevivientes, aún estamos a tiempo. Nos vemos en el estadio.

 

Tomado de: Tribuna

 

2 comentarios

    • rmad on 9 julio, 2018 at 10:50 am
    • Responder

    Socio a muy pocos le importa ya el beisbol cubano y las autoridades de la isla no hacen nada por mejorar esto, lo último q yo ví y creo q mereció la pena fue el equipo del primer clasico mundial,. todos los días se desangra más el beisbol ya ahorita se van hatsa los infantiles y eso no lo para nadie

    1. Se equivoca amigo, somos muchos los cubanos que si nos importa el beisbol cubano y por ello tratamos cada día de salvarlo desde nuestras posibilidades. Saludos.

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