¡Qué clase de juego!

9/07/18
6:18 pm

 

 

Por el profesor y  peñista honorífico:
Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga.

 

 

 

Para Alfonso, Felipe y compañía

Si usted quiere ver un estadio lindo de verdad, vaya al Guillermón Moncada. Cuando la sequía lo permite, el verde de su césped es contagiante, no se parece a los demás. Uno no se explica cómo pueden darse tantos batazos por encima de las gradas. Su arquitectura se me antoja ecléctica; de todo un poquito.

El Guillermón y el Cristóbal Labra, de la Isla de la Juventud eran, que yo sepa, los únicos donde los de casa se alojaban por la zona de primera en esa época. Encima de los dugouts hay un techo metálico que suena de mil demonios. Los fanáticos, que lo son hasta la saciedad, atormentan a los visitantes. Le dan con todo: palos, hierros, hasta cañas de azúcar que endulzan el panorama.

   Una noche fresca para los vueltabajeros, fría para ellos acostumbrados al calor, nos enfrascamos en magnífico duelo Vegueros-Mineros en la XI Serie Nacional. Por nosotros el sempiterno Rodovaldo Esquivel, nuestro mejor hombre, junto a Emilio Salgado, Mario Negrete y el novato Julio Romero. Por ellos Braudilio Vinent, el Meteoro de La Maya, un verdadero fenómeno. El árbitro principal era Alfredo Paz, que a las 8 y 30 en punto dio la voz de play ball.

 

Braudilio Vinent

 

  Salieron al terreno que metían miedo: Ramón Hechavarría, Juan Serrano en primera, Andrés Telemaco, Agustín Arias y Juan Dranguet en el resto del cuadro, con William Mendoza, Fermín Laffita y Elpidio Mancebo en los jardines. Impresionaba la dirección de Roberto Ledo, el jovencito Higinio Vélez y el legendario Conrado Marrero, entre otros miembros de la dirección.

   Nuestro modesto equipo peleó codo con codo, spike por spike. Jugamos dieciséis innings a partirnos el alma. Si los orientales nos querían como amigos, tenían que respetarnos como rivales. Daba gusto ver al BoboEsquivel lanzar fino ante aquellos monstruos. — Si hacen carreras les gano, quiero una sola. — No se cansó de repetir las quince veces que llegó al dugout. Lo mismo diría por allá Vinent. Escudero catcheó un excelente partido, nadie pudo robarle una base. Habíamos tenido la posibilidad del gane en el inning trece.

   El propio Esquivel –entonces los pitchers bateaban- conectó hit al left y pasó a segunda por sacrificio. Chago León dio una línea durísima entre left y center, con la cual Laffita hizo una de las suyas, no por gusto algunos lo ubican por delante de Víctor Mesa en el histórico jardín central. Hasta ahí llegó el amago, Miguel López se ponchó.

 

Rodovaldo Esquivel

 

   Llegamos al dieciséis. William Mendoza alcanzó la tercera almohadilla con un solo out y Mancebo bateó un fly casi detrás de segunda. Tomás Valido entró como un bólido, se sentían sus pasos sobre la yerba, nadie pensó en pisa y corre; solo el Alphita. Cuando nuestro center fielder hizo contacto con la bola, el hombre salió disparado para home. Por el brazo de Valido pensé un out fácil, mas Felipe Álvarez me llamó a reflexión: — Aquí se acabó el juego.  — Vamos a ver.

   Efectivamente, la pelota salió de aquel brazo con la fuerza de una bala de cañón 85 milímetros y tiempo suficiente, pero la suerte no nos acompañó. Por gusto entró de cabeza en home el corredor. La bola fue a dar a la parte alta de la grada detrás del plato, donde estaba Juan Almeida, quien después del desafío se reuniría con nosotros, junto a Armando Hart, dirigentes de la provincia.

   En tan dramático desafío, cualquiera pudo ganar. Esquivel y Vinent fueron gigantes, no pidieron tregua. Esa vez le tocó a Mineros, quienes a la postre alcanzaron el segundo lugar del Campeonato, cuando decidieron la serie en un juego extra ante los aguerridos Azucareros de Servio Borges en el Latino, en un partidazo protagonizado por José Antonio Huelga vs Vinent.

Los guajiritos pinareños comenzábamos a enseñar las uñas.

 

William Mendoza (El Alphita)

Tomás Valido y el autor

 

 

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga.

Julio de 2018.

6 comentarios

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    • Amaya on 10 julio, 2018 at 7:27 am
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    Se puede decir que a partir de esa serie nuestros equipos comenzaron a tener buenas actuaciones, pues ya estaba Jesus Guerra que habia comenzado un año antes, Julio Romero se incorporó ese mismo año, y al otros Juan Cralos Oliva, a tal punto que ya en la XII serie años 72 – 73 Vegueros alcanza el 8vo lugar con 38 G y 40 P, y nuestros lanzadores promediaron ya colectivamente por debajo de 2 en PCL, creo que fue 1,98, ese mismo año 73 se incorporaron en sus primeras series Juan Castro y Fernando Hernández, comenzaba a florecer lo que después fuera uno de los equipos mas emblemáticos de nuestras eries nacionales en títulos ganados los Vegueros, mi padre decia que no queria que Vienent lanzara contra nosotros, primero porque siempre podia ganarnos y después porque era su ídolo

    • ANGEL JULIO on 10 julio, 2018 at 2:54 pm
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    MUY NECESARIO QUE SE RECUERDEN ESTOS MOMENTOS EN QUE LA PELOTA ERA, REALMENTE, NUESTRO PASA TIEMPO NACIONAL.

    AUTOR, PORQUE NO HACE UN ESFUERZO Y NOS HACE UNA RESEñA DE AQUEL PARTIDO EN QUE LOS ORIENTALES LE GANARON A LOS INDUSTRIALES DISCUTIENDO EL CAMPEONATO CON ALARCON LANZANDO, CREO QUE FUE EN LA VI SERIE.

  1. de excelencia como de costumbre los trabajos del Profe Osaba, cuanto hace diario este hombre por hacernos llegar historias relacionadas con nuestro pasado perdido, cada dia nos podemos nutrir de la sabiduría e investigación del Profe.

    • Galano on 11 julio, 2018 at 10:34 am
    • Responder

    Profe: Como se disfruta de esos recuerdos tan especiales del beisbol, ojala un dia vuelvan esos enfrentamientosde equipos colmado de estrellas, como en esa epoca. Profe me gustaría ver una comparación entre Juan Castro y Ariel Pestano. como la hizo con German y Pared. Espero por su respuesta, gracias. y saludos.

  2. Exelente el artículo histórico del profe Osaba, eran épocas en que hasta el equipo de menos posibilidades dejaba la vida por ganar, además esos nombres son de respeto Valido, Laffita (la gasela oriental) Dranguet Julio Romero, Oliva, Negrete, etc aquello era fenomenal, solamente envidio no haber podido estar presenciando esa joya de juego. Felicidades profe Osaba por otra espectacular cronica beisbolera.

    • el señor de los cielos on 11 julio, 2018 at 2:41 pm
    • Responder

    Profe Osaba: Muy buen trabajo sobre estos juegos de béisbol que eran en verdad una pasión y son de muy buen agrado recordarlos porque siempre estaban presente la competitividad, la excelencia , la armonía, la combatividad y sobre todo el deseo de jugar pelota y hacerlo bien.

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