Los goles están garantizados, así como el espectáculo. Es un duelo que para muchos no debería existir, mientras que otros tantos lo disfrutan por ser un partido sin presiones, en el que los equipos juegan sin miedo a perder y los jugadores que menos tiempo tuvieron en las canchas, más desean disfrutar de sus únicos instantes en un Mundial. Las batallas de los terceros puestos suelen ser abiertas y en busca de un lugar más digno solo por detrás de los finalistas.

En 18 partidos por el tercer puesto que se han disputado en la historia, el promedio de goles anotado es de 3.9 por cotejo. El espectáculo es seguro y la afición presente en el estadio suele gozar de duelos atractivos y ofensivos.

Los terceros puestos han sido tan peleados y abiertos que solo en cinco de 18 oportunidades, no ha marcado uno de los equipos que lo disputan. El último caso justamente fue hace cuatro años cuando un Brasil desahuciado por la derrota 7-1 contra Alemania en Semifinales, se presentó para jugar contra Holanda y recibió otros tres tantos. Fue la peor manera de despedirse frente a su afición de su propio Mundial.

Pero fuera de esos partidos desiguales, imperan los que son de goles y diversión. En 2010, por ejemplo, el Alemania contra Uruguay fue uno de los mejores partidos en cuanto a la atracción de ver las redes estremecerse. Los teutones terminaron con el tercer puesto, pero con los charrúas destacó Diego Forlán para confirmar que fue el mejor goleador del certamen.

Algo similar ocurrió en 1998 con Croacia y un Davor Suker que se llevó la corona de goleador por sus tantos anotados en el duelo del tercer puesto contra Holanda. Fue la consumación, además, de un equipo balcánico que pasó a la historia como la revelación de la competencia.

Para esta edición, Bélgica e Inglaterra se verán las caras para definir este puesto en el podio. En ambos casos será la segunda vez que se presenten en este tipo de encuentros y quien gane será la primera vez que lo haga, toda vez que los dos perdieron en su única experiencia que tienen.