Zlatko Dalic: El autor del milagro croata + No todos en los Balcanes quieren que Croacia gane el Mundial

14/07/18
7:52 pm
 

 

 

  • Jordi Blanco | ESPN Digital
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Zlatko Dalic jugó 39 partidos como futbolista del Hajduk Split, en tres etapas (1984, 1988 y entre 1996 y 1998) como mayor apunte de su currículum, durante una carrera en que sus cuatro temporadas en el Varteks Varazdin fue lo más destacado de esa, discreta, carrera como mediocentro defensivo que coincidió con la terrible y trágica desmembración de la antigua Yugoslavia.

Nacido en lo que hoy es Bosnia y croata de corazón, Dalic había llevado a cabo una carrera como técnico también discreta, con el Rijeka o Dinamo Tirana como clubs más destacados hasta que en 2012 emigró a Emiratos Árabes, donde al mando del Al Ain consiguió sus mayores logros… Hasta que su vida profesional dio un vuelco inesperado.

El seis de octubre de 2017 Croacia no pasó del empate en Zagreb frente a Finlandia y su clasificación para el Mundial quedó convertida en una quimera. Había que ganar en Ucrania y jugarse, de lograrlo, una repesca. Y entonces el presidente de la federación, Davod Suker, solventó dar un golpe de efecto al equipo nacional: fulminó a Ante Cacic y le dio el mando de la selección al desconocido Dalic.

El milagro se consumó. Se ganó en Kiev, se superó en la repesca a Grecia, la personalidad futbolística del equipo recuperó sus buenas sensaciones y las tristes figuras de Modric, Rakitic, Perisic o Lovren mutaron en la magnificencia.

Así se presentó en el Mundial y fue superando con sufrimiento y buen fútbol los octavos de final, los cuartos y la semifinal para alcanzar, por fin, la primera final de la historia de Croacia, que tendrá a los héroes de 1998 como invitados en el palco y a Dalic en el banquillo, con 13 partidos de experiencia a sus espaldas y el reto de convertirse en leyenda de toda una nación que vivirá esa final como la mayor fiesta patriótica de esa historia que apenas cumple 27 años.

“Pasadlo bien, chicos. Quiero que mis jugadores disfruten”, descubrió en una entrevista al diario Marca que les dirá como última frase a sus futbolistas cuando este domingo salten al campo para enfrentarse a Francia. Una versión croata del ‘Salid y disfrutad’ con que Johan Cruyff un lejano día de 1992 animó a los jugadores del Barça cuando se aprestaban a disputar la final de la Champions que le dio al club azulgrana el primer título de su historia.

Dalic comemora ao lado de Modric a classificação da Croácia Getty Images

¿Disfrutar? ¿Pasarlo bien? Por supuesto. Croacia está cansada. Mucho más que Francia después de ser la primera selección que alcanza la final de un Mundial tras disputar consecutivamente tres prórrogas (dos de ellas con tanda de penalties incluida)… Pero, a la vez, es el equipo que, junto a Bélgica, mejor fútbol ha desarrollado en tierras rusas.

“Me gusta el fútbol de toque, el de un estilo que conduce el balón desde atrás y que busca la combinación” reconoce el entrenador milagro que siempre lleva un Rosario en la mano y que tiene tanta fe en Dios como confianza en sus jugadores.

Este domingo no podrá cumplir su tradicional visita a la iglesia de todos los fines de semana, acompañado de su familia, pero sabe que tendrá a toda una nación empujándole. Y cuando el Mundial de Rusia baje el telón, sea con Croacia como campeona y sacándose la espina de 1998 o como subcampeona en el mejor torneo de toda su historia, Suker, el sonriente y feliz presidente de la federación, sabe que tendrá un problema a solucionar: no será fácil mantener a Zlatko Dalic en el banquillo nacional.


 

No todos en los Balcanes quieren que Croacia gane el Mundial

 

  • AP
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En los Balcanes, el fútbol está tan politizado que no todos están muy contentos por el éxito sorpresivo de Croacia en la Copa Mundial de Rusia 2018.

Los croatas se medirán el domingo con Francia durante la final en Moscú. Y ello provoca sentimientos encontrados y profundos en una región donde persisten las cicatrices de la guerra.

Desde Montenegro y Serbia en el oriente, hasta Eslovenia en el poniente, los vecinos de Croacia se muestran profundamente divididos sobre si deben apoyar a esa nación o a Francia. Ello refleja las discordias persistentes tras los conflictos armados de la década de 1990.

Aunque muchos en estas naciones han expresado orgullo y alegría por el hecho de que un país balcánico avance a la final, el logro de Croacia es también motivo de envidia y encendidas manifestaciones nacionalistas que evocan los tiempos de la guerra.

“En general, el Mundial es un suceso alegre, pero nosotros en los Balcanes logramos de algún modo que incluso patear una pelota se convierta en un choque”, dijo Draza Petrovic, editor del diario liberal Danas en Serbia.

Petrovic comentó que la rivalidad deportiva es también intensa entre las naciones balcánicas, pese a que todas fueron parte de la antigua Yugoslavia. Cuenta que también en aquella época, era raro que los serbios apoyaran a equipos croatas y viceversa.

Sin embargo, añadió que la fragmentación sangrienta de la federación yugoslava convirtió la rivalidad deportiva en algo más.

“Las guerras ocurrieron no hace mucho tiempo, así que la gente no sólo ve esto como un deporte”, indicó, en referencia al conflicto que partió en pedazos la antigua Yugoslavia. En aquella guerra perecieron más de 100,000 personas.

Casi tres décadas después, numerosos problemas sin resolver siguen plagando las relaciones entre las antiguas repúblicas yugoslavas. Cada país se apega a su versión de lo ocurrido y se dice la víctima.

Los balcánicos han estado más tiempo en el terreno de juego y han recorrido una mayor distancia que los “Bleus” previo a su duelo en la Final de Rusia 2018.

En un hecho que ilustra las tensiones posteriores a la guerra, el presidente serbio Aleksandar Vuci manifestó públicamente su deseo de que Rusia, su aliada, derrotara a Croacia en los Cuartos de Final. El canciller apoyó abiertamente a Inglaterra en la Semifinal.

Incluso el deportista más admirado de Serbia, el tenista Novak Djokovic, ha enfrentado duras críticas de un legislador nacionalista, luego que expresó su deseo de que ganara Croacia. El tema ha generado un debate en las redes sociales y los medios tradicionales.

“Esas divisiones son malas, particularmente si las alimentan los medios estatales y los funcionarios destacados, incluido el presidente”, comentó Petrovic.

Algunos serbios –cuyo equipo quedó eliminado en la Fase de Grupos— bromearon acerca de que Croacia es una mejor selección. Han publicado un texto en el que declaran que el mayor éxito reciente de Serbia en el fútbol es ser vecina de un país finalista del Mundial.

En Eslovenia, que suele ser aliada de Croacia pero con una disputa fronteriza latente, se espera que cientos de aficionados viajen a Croacia para unirse a sus vecinos y ver el partido del domingo en pantallas gigantes. Ello ha llevado a que la empresa ferroviaria croata destine más trenes para transportar a los eslovenos y ofrezca descuentos en los boletos.

Un seguidor de Eslovenia felicitó a Croacia por su triunfo sobre Inglaterra y destacó: “Inglaterra quería el Brexit y lo logró”.

En Montenegro, las divisiones nacionales sobre la lealtad del país a Serbia, su vecina ortodoxa, cristiana y eslava, se reflejó en el tema del apoyo a Croacia.

“No hay forma de que yo pueda irles a los croatas porque son nuestros enemigos”, declaró Milan Bulatovic, de Podgorica, la capital montenegrina.

Pero el jubilado Igor Nikolic, también de Podgorica, le compartió a The Associated Press cuál fue su sentimiento cuando Croacia venció a Inglaterra para llegar a la Final.

“Sentí que mi viejo sueño de ver a Yugoslavia en la cima se convertía en realidad”, dijo.

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