El argentino Néstor Pitana fue uno de los grandes protagonistas de la final entre Francia y Croacia. Una final en la que tuvo bastante trabajo, sobre todo en la primera mitad, y donde algunos de sus fallos generaron polémica.

Uno de ellos fue el de la falta que generó el primer gol de Francia. No pareció infracción a Griezmann, dio la sensación que apenas hubo un roce en la disputa por el balón. Pero de ese remate del hombre del Atlético de Madrid, y tras un desvío en la cabeza de Mandzukic, llegó la apertura del marcador.

 

Unos minutos más tarde, Giroud robó la pelota al borde del área y se escapaba rumbo al gol. El juez, en este caso con acierto, cobró jugada peligrosa del delantero, pese a las protestas de todo Francia.

Enseguida los que reclamaron fueron los croatas, por una supuesta falta de Pogba a Mandzukic en el área: pareció penal, en todo caso un agarrón más dentro de tantos, no sancionado.

Pero la jugada trascendente del partido fue el penal que el árbitro dio a través del VAR. Tras un tiro de esquina desde la derecha, los franceses reclamaron una mano de Perisic. Pitana no la había sancionado, pero a instancias del VAR revisó la acción y determinó tras varias consultas que había sido penal. Griezmann lo convirtió en gol y puso el 2 a 1.

 

Fue un primer tiempo complicado para el argentino, con muchos reclamos, dos amonestados (Hernández y Kanté) y una cancha que con la lluvia hacía el juego más rápido y riesgoso.

La segunda mitad fue diferente. Aunque se mantuvo un ritmo vertiginoso hubo menos polémicas.

A los 51 minutos de juego, sin embargo, un grupo de intrusos ingresó al campo de juego. Nada para reprocharle al árbitro, quien paró el partido y cuando todo volvió a la normalidad dio un bote a tierra.

 

Sin dudas, la rápida ventaja que luego sacó Francia en el marcador (4 a 1 a los 65 minutos de juego) lo ayudó a volver a tomar las riendas del encuentro, a pesar de algunos reclamos que sobre el final (ya con el 4 a 2) le hicieron varios croatas, entre ellos Rakitic, como muestra de impotencia.

En definitiva una actuación que no fue perfecta, pero que tampoco fue determinante en el resultado final.