WASHINGTON — Por primera vez en casi medio siglo, la capital de la nación recibe a los mejores peloteros del mundo para la tradicional celebración de mitad de temporada del béisbol de Grandes Ligas: El Juego de Estrellas entre las selecciones de Liga Americana y Liga Nacional.

La pausa del Juego de Estrellas, que de manera simbólica marca la mitad del calendario más largo que tienen los deportes profesionales, es un momento para celebrar y apreciar al que por siglo y medio ha sido llamado, extraoficialmente, como “El Pasatiempo Nacional” de los Estados Unidos de América.

Pero también es un momento propicio para reflexionar sobre el estado actual del históricamente pasivo béisbol en la era de las redes sociales, el mundo globalizado y fanáticos hiperconectados que tienden a perder rápidamente el interés en eventos y sucesos que no marchen a la par de su acelerado ritmo.

Tony Clark, el director ejecutivo de la Asociación de Peloteros de Grandes Ligas (MLBPA, por sus siglas en inglés), discutió con ESPN Digital el estado de la nación del béisbol, entrando a la pausa del clásico de mitad de temporada.

Clark, de 46 años, jugó 15 temporadas en las ligas mayores entre 1995 y 2009, participó en el Juego de Estrellas del 2001 y desde hace cinco años es el primer ex pelotero en el puesto más alto del sindicato deportivo más poderoso del mundo.

“Pienso que, obviamente, hay numerosos obstáculos para el deporte, pero ahora tenemos una oportunidad muy importante con el increíble talento que hay para seguir adelante en el futuro”, dijo Clark.

Antes de hablar del futuro, necesitamos enfocarnos en el presente.

Tras un poco más de la mitad del calendario agotado, la temporada del 2018 apunta a ser la primera de la historia con más ponches que hit y la de menos bolas puestas en juego y la de menor asistencia de las últimas dos décadas.

Peor aún, las carreras por los cinco puestos a los playoffs en la Liga Americana parecían haber finalizado mucho antes de que arrancara el Derby de Jonrones en el Nationals Park y por alguna razón que no tiene mucho sentido mercadológico, las principales noticias alrededor de las grandes estrellas del béisbol, son mayormente negativas. O en su defecto, son sobre números que a la mayoría de los fanáticos, viejos y nuevos, poco les interesa.

“Estás hablando de una preocupación, una vez más, que todos deberíamos tener “, dijo Clark. “Bajas asistencias, disminución de la audiencia y, lo que parece que estamos viendo es, una desconexión fundamental de los fanáticos y lo que parece ser un problema de integridad competitiva”, agregó.

“No deberíamos ser, como industria, tan tolerantes con ese comportamiento anticompetitivo”, dijo el jefe de la MLBPA.

Mientras los Boston Red Sox y New York Yankees celebran una feroz batalla por el primer lugar de la División Este, ambos se han alejado lo suficiente para no poner en peligro sus boletos a la postemporada. Los Cleveland Indians dominan ampliamente la División Central, donde son el único club por encima de .500, en tanto que los campeones Houston Astros comandan el sector oeste, con su escolta, los Seattle Mariners, disfrutando de una cómoda ventaja por el segundo puesto comodín.

Nueve de los 15 equipos del joven circuito llegan al Juego de Estrellas a una distancia de al menos 10 juegos del primer lugar en su división y tres (Baltimore Orioles, Kansas City Royals y Chicago White Sox) están en ruta a perder más de 105 partidos.

No es por casualidad que la asistencia promedio a un partido en el 2018 apenas supere los 28 mil fanáticos, lo más bajo desde el 2002. Hace 11 años, 18 de los 30 clubes de las ligas mayores promediaron cerca de 30 mil o más fanáticos por juego y solo tres quedaron por debajo de 20 mil.

Este año, apenas 12 equipos tienen un promedio de 30 mil boletos vendidos por encuentro, cinco están llevando menos de 20,000 y en el fondo de la tabla tenemos a los Miami Marlins promediando menos de 10 mil personas en su moderno estadio con techo movible en la bulliciosa y activa ciudad del sol.

Clark considera que dos grandes aspectos necesitan especial atención del gobierno del béisbol, compuesto por los clubes– afiliados en la entidad conocida como Grandes Ligas (MLB, por sus siglas originales), que dirige el comisionado Rob Manfred– y la Asociación de Peloteros.

“Una es la integridad competitiva. En cada entrenamiento primaveral tenemos la frase: ´Espera la primavera eterna porque crees que tu equipo tiene la capacidad de ser el último equipo en pie´. Necesitamos asegurarnos de que eso esté en el frente de nuestra conversación, sin dejarlo atrás, como parece ser ahora”, dijo el sindicalista.

“Estás hablando de una preocupación, una vez más, que todos deberíamos tener. Bajas asistencias, disminución de la audiencia y, lo que parece que estamos viendo es una desconexión fundamental de los fanáticos y lo que parece ser un problema de integridad competitiva” Tony Clark, presidente de la Asociación de Jugadores

“Y dos, tiene que ver con la forma en que comercializamos y celebramos a los jugadores. Alejarnos de la devaluación y la deshumanización que vemos ahora y celebrando el talento increíble de los jugadores de todo el mundo que tenemos, sería muy beneficioso. Hay otras, pero esas dos cosas son apectos muy importantes”, agregó Clark, a quien apodaban “El Tigre” en sus años como primera base de los Detroit Tigers.

MUCHO ENFOQUE EN LO NEGATIVO

Las festividades del primer Juego de Estrellas en Washington desde 1969 arrancaron en medio de la final de la Copa Mundial de Fútbol, en Rusia, el evento deportivo más popular del planeta.

Participar en la Copa Mundial con la camiseta de su país es un honor que rara vez rechaza un jugador, sin importar el dinero que gane o cualquier otra consideración. Cuando una lesión impide la participación de alguna estrella es una desgracia y cuando alguien es habilitado al final, incluso si estaba sancionado por dopaje, como pasó con el goleador peruano Paolo Guerrero, es motivo de conmoción general.

Dos semanas antes del inicio del Mundial, donde Perú regresaba tras 36 años de ausencia, el Tribunal Arbitral del Deporte anunció que no objetaría la solicitud de Guerrero de suspender la sanción que recibió en octubre del 2017 por violar el programa antidopaje del fútbol y que le impedía participar en la gran fiesta de Rusia.

En las Grandes Ligas, una empresa que generó alrededor de 10 mil millones de dólares en el 2017 y que goza de una robusta salud económica, es completamente diferente.

Una década después de la creación del Clásico Mundial de Béisbol– evento que organizan conjuntamente MLB, MLBPA y la Federación Internacional de Béisbol– una asombrosa mayoría de las estrellas de Estados Unidos, principalmente, no lo considera importante. Igual ocurre con la competencia de cuadrangulares y, ocasionalmente, con el Juego de Estrellas, donde la ausencia de algunos pocos es más promovida que la asistencia de muchos.

“Desafortunadamente, nuestra industria tiende a destacar todos los problemas o desafíos que tenemos y muchas veces los jugadores, por ellos mismos, no son celebrados de la manera que deberían ser o podrían ser”, dijo Clark. “A menudo los jugadores son alentados por sus clubes a no participar. Entonces, aunque hemos tenido varios tipos compitiendo en el Clásico, Juego de Estrellas y el Derby de Jonrones, ciertos jugadores que no compiten no deben ser vistos negativamente como un reflejo de la pasión que tienen por el juego”.

“A veces esas dos cosas se mezclan y no deberían ser, pero el mercadeo y la celebración del juego es algo que debería ser el esfuerzo concertado en nombre de la liga y los jugadores que están jugando”, dijo Clark. “Por años, por décadas, las noticias son negativas alrededor de los peloteros. En los otros deportes, los jugadores son héroes, pero en el béisbol muchas de las noticias son sobre las cosas que los peloteros no hacen”, agregó.

Y entonces tenemos los casos de dopaje, que mientras en las otras ligas profesionales de Estados Unidos son relativamente irrelevantes, en el béisbol adquieren categoría de sentencias eternas a la imagen de los jugadores que violan las reglas establecidas. Por alguna razón, desde que fue establecido en 2006, el programa antidopaje ha matado más reputaciones que cualquier otro evento profesional a lo largo de los 130 años anteriores.

“No sé cómo se ven los jugadores en otros deportes cuando hay violaciones del acuerdo conjunto de drogas. Creo que en lo que se refiere al béisbol, hay una pasión por nuestro juego, que es diferente y puede ser el resultado de cuánto tiempo nuestro juego se ha jugado en el nivel más alto”, dijo Clark. “Podría ser solo la forma en que los fanáticos están interesados en eso, por su enfoque en las estadísticas sobre los jugadores actuales versus los jugadores que llegaron antes que estos jugadores”.

“Pero tienes razón en que los sentimientos hacia nuestros jugadores cuando hay una violación son aparentemente muy diferentes a cuando hay violaciones en otros deportes”, apuntó el director de la MLBPA.

DESBALANCE COMPETITIVO Y OBSESIÓN POR LA DATA

En febrero, debido a la lentitud con que marchaba el mercado de agentes libres, Clark denunció que los equipos de Grandes Ligas estaban involucrados en una “carrera hacia abajo” que “amenaza la integridad del juego”.

Manfred respondió diciendo que la gran cantidad de agentes libres de élite aún sin firmar “refleja el fracaso de sus representantes en evaluar adecuadamente el estado del mercado de este invierno” y sobre lo Clark tipificó como “jugar para perder”, el comisionado dijo que las reconstrucciones son normales y que “en el béisbol, siempre ha sido cierto que los clubes pasan por estrategias cíclicas de varios años dirigidas a ganar”.

En lo que los dos líderes de la industria coinciden, más o menos, es en que las cada vez más ominprensentes gamas de herramientas para acumular información y estadísticas que analizan y miden el desempeño de los jugadores, están matando parte de la pasión de los aficionados por el juego y sus protagonistas.

Además de todas las fórmulas matemáticas modernas que se usan para tratar de medir el aporte de los jugadores en el campo, los equipos ahora cuentan con máquinas que registran cada movimiento de los individuos desde que salen del camerino y, en el proceso, cada día más están dejando que máquinas decidan cómo armar una alineación contra ciertos lanzadores y quién podría ser una mejor inversión a largo plazo, sin tomar en cuenta otros aspectos subjetivos que históricamente fueron fundamentales en el béisbol.

Así, sabemos por ejemplo que los bateadores de las ligas mayores acumularon 24,314 hits y se poncharon 24,537 veces en la primera mitad, cuando el promedio de bolas puestas en juego por partido era de 49.7 entrando al último fin de semana de la primera mitad. Es la primera vez en la historia que el promedio es inferior a 54 bolas puestas en juego.

Muy probablemente, la imagen que tienen los aficionados por figuras del pasado como Babe Ruth, Ty Cobb, Joe DiMaggio, Ted Williams, Willie Mays o Johnny Bench, por mencionar algunos, no sería la misma si hubiesen sido sometidos a evaluaciones con “Statcast”, un sistema instalado en todos los estadios de las ligas mayores que integra radar doppler y video de alta definición para medir la velocidad, aceleración y otros aspectos del jugador en acción.

Simultánea y peligrosamente, los beisbolistas, que antes estaban entre los atletas más populares del país, cada día más son relegados a un segundo plano. En mayo, ESPN lanzó su tercera edición anual de “World Fame 100”, la lista de los 100 atletas más famosos del mundo. Para armar la lista, ESPN creó una fórmula basada en el puntaje de búsqueda de un atleta en los motores de Internet, sus contratos publicitarios y sus seguidores en redes sociales.

El atleta norteamericano mejor ubicado es la estrella del básquetbol. Lebron James, quien entró de #2, detrás del futbolista portugués Cristiano Ronaldo, y delante del futbolista argentino Lionel Messi, el futbolista brasileño Neymar y el tenista suizo Roger Federer. Mientras la lista completa incluye otros 12 jugadores de la NBA (basket) y siete de la NFL (fútbol americano), en la misma no logró entrar un solo jugador de Grandes Ligas. Cero de 100.

El “World Fame 100” del 2018 de ESPN incluye nueve jugadores de cricket de India, tres nadadores de China y varios boxeadores semi retirados, pero a ningún beisbolista.

“Los jugadores son el juego”, dijo Clark. “Los que estamos dentro del deporte deberíamos enfocarnos en los jugadores, los dirigentes y los coaches de la manera que solíamos hacerlo, más en las jugadas y no tanto las estadísticas. Creo que debería existir un balance entre las estadísticas y los jugadores. Cuando el pelotero solo es un número, el deporte pierde pasión”, agregó.

“Lo que quiero decir con eso es que los jugadores son el juego. Desafortunadamente, debido a la forma en que están situados los clubes ahora despersonalizan y devalúan a los jugadores usando datos y análisis, a lo que no me opongo, no malinterpreten lo que estoy diciendo. Como el motivo de las decisiones o el motivo por el cual un jugador vale “X” frente a por qué un jugador vale “Y”, se mercantiliza y margina a ese jugador y estamos viendo al jugador de la manera que no dedeberíamos y creando una atmósfera que no es beneficiosa para el juego”, dijo Clark durante su entrevista con ESPN Digital.

Recientemente, en una conversación con The Athletic.com, Manfred dijo: “Existe un reconocimiento creciente de que los análisis han producido ciertas tendencias en el juego que podríamos necesitar ser más proactivos para revertir. Hay dueños que se sienten de esa manera. Hay fanáticos que se sienten así”.