BARCELONA — El Barcelona cerró la temporada 2017-18 con un beneficio neto de 13 millones de euros y unos ingresos totales de 914 millones, los más altos de su historia a pesar de que los gastos alcanzaron los 882 millones, también de récord. La venta de Neymar, los fichajes de Coutinho y Dembélé, el crecimiento de la masa salarial de la primera plantilla y la firma de nuevos patrocinadores marcaron la temporada de un Barça que pretende, en los dos próximos ejercicios, dar un salto cualitativo en su poder financiero.

De acuerdo a la presentación de sus cuentas, desde 2010 el club acumula 188 millones de euros netos de beneficio y ha pasado de unos ingresos de 415 millones en la temporada 2009-10 hasta los 914 de la última, rozando antes de lo previsto los mil millones que se puso como meta Josep María Bartomeu para la última campaña de su mandato, en 2021.

Para alcanzar esa cifra, favorecer los beneficios y colaborar en las obras de remodelación del Camp Nou que debe iniciarse en 2019, el Barcelona tiene en el primer plano el acuerdo con una firma de primer nivel cuyo nombre acompañe al del estadio y que se calcula en un ingreso anual superior a los 35 millones, por más que se siga trabajando en nuevas vías de financiación, más acuerdos con sponsors a nivel global y un intento firme en ajustar el máximo posible los gastos.

La masa salarial de la plantilla de Ernesto Valverde, a falta de conocerse la cifra exacta, superó el 65 por ciento del total de los gastos, aún por debajo del 70 por ciento que se considera el máximo permitido para no poner el peligro la viabilidad del club, pero por encima del 55 estimado como óptimo… Y ese concepto, los salarios de los futbolistas, provocan atención especial en los despachos del club.

Si los ingresos crecieron de los 708 a los 914 millones, los gastos aumentaron desde los 657 hasta los 882 y aunque la deuda neta siga rebajándose (a falta de la auditoría superará por poco los 200 millones cuando en 2009 era de 431) la necesidad de encontrar nuevos recursos con los que hacer frente al crecimiento sostenido pero imparable que se entiende mantendrá la masa salarial deportiva, con el primer equipo de fútbol al frente, es la mayor de las ocupaciones de los ejecutivos del Barça, con el CEO Òscar Grau a la cabeza.