SAN DIEGO – No es fácil caminar por las calles o comer junto a Javier Báez, la estrella en ciernes de los Cachorros de Chicago. Pregúntenles a sus compañeros de equipo, quienes han visto ascender a Báez, desde ser una mera pieza en el rompecabezas de los Cachorros, a llegar a convertirse en un All-Star obligatorio de ver al plato, en las bases y en el terreno.

Y los aficionados se han dado cuenta.

“Es una locura”, expresó esta semana el relevista Pedro Strop. “Ya no nos podemos esconder. Solíamos salir, caminar por las tiendas y merodear por todas partes. Ahora, es prácticamente imposible. Tan pronto como salimos del hotel, la gente comienza a gritar: ‘Javy, Javy’”.

El amorío de los fanáticos con el boricua llegó a su punto culminante el pasado fin de semana, cuando Báez remontó del tercer lugar hasta imponerse en la votación de los aficionados como segunda base titular de la Liga Nacional en el Juego de Estrellas. Si el Clásico Mundial de Béisbol no hubiese sido suficiente escenario el año pasado, entonces el Derby de Jonrones del lunes y el choque de luminarias del martes quizás sirvan para que el resto del mundo del béisbol finalmente presencien el espectáculo al cual los fieles de los Cachorros son diariamente invitados: Báez es el pelotero más entretenido del béisbol. Existe una razón por la cual lo llaman “El Mago”.

“Bauticé a mi perro por él”, indicó Leif Graves, joven de 12 años, mientras sostenía una pancarta de “El Mago” en el AT&T Park de San Francisco a principios de semana. “También juego a la segunda base. Él es mi modelo para seguir. Su defensiva es fenomenal. Es algo fuera de este mundo”.

 

Recuerden: esto ocurrió en la carretera, donde Graves y miles de otros fanáticos de los Cachorros estaban presentes. Ningún otro pelotero del roster de los Cachorros causa la misma reacción que Báez cuando salta al terreno o simplemente, cuando su rostro sale a relucir en el dugout. Y, ¿qué ocurre cuando se para al plato? Pues, los aficionados corean su nombre como si estuviera en su estadio de casa.

“Javy, Javy”.

“Es realmente emocionante”, dijo Báez con una gran sonrisa en su cara. “Amo a mis aficionados. Trato de concentrar mis emociones porque se convierten en muchas cosas que manejar”.

Báez sólo puede culparse a sí mismo por la atención. Después de todo, solamente se ha robado el home en dos ocasiones esta temporada, hecho innumerables jugadas dignas de ser mostradas en los resúmenes de los noticieros, correr las bases como un salvaje y ha producido un hit importante tras otro al plato. El último fue un cuadrangular en el séptimo inning que empató el partido que concluyó en derrota de los Cachorros 5-4 en 13 entradas el miércoles.

El revés no les importó a algunos. Los aficionados de Báez recibieron el valor de la entrada con creces. No es gran secreto el por qué aman tanto al puertorriqueño. En un deporte con pocas emociones y en algunas ocasiones aporta muy poco entretenimiento, Báez aporta ambos elementos.

“Su arrojo y amor por el béisbol es grandioso”, dijo el aficionado Brandon Baena, oriundo de Modesto, California. “Lo demuestra cada día”.

En un equipo lleno de estrellas de rock, Báez bien podría ser el solista. Se podría argumentar sólidamente que ha superado a Kris Bryant y a Anthony Rizzo como el miembro más popular de los Cachorros. Su mánager no podría mostrarse en desacuerdo con ello.

“Se asemeja a Ringo, o Paul, o John, o George bajándose del autobús”, expresa Joe Maddon. “Es muy agradable. Y lo maneja sumamente bien. Sigue siendo una persona humilde”.

“Es el pelotero más emocionante del béisbol hoy en día. Y sólo sigue mejorando. Mantiene esa aura de estrella de rock con sus compañeros de equipo. Para la gente que disfruta de ver béisbol, es la persona que vienes a ver”.

Sus compañeros afirman que Báez, en lo personal, maneja muy bien su nuevo nivel de fama. Si debe declinar una petición de autógrafos o fotos, por lo menos lo hará de forma amable y educada. Después de todo, debe comer.

 

“A veces (los aficionados) necesitan entender que se trata de nuestro tiempo libre y que estamos con nuestra familia; sin embargo, en el estadio trato de firmar la mayor cantidad de autógrafos que puedo”, expresa Báez.

“Sabe bien cómo manejar a los fanáticos”, agregó Strop. “Tiene buena química. Incluso, cuando dice que no, lo hace de buena manera”.

Es probable que Báez deba decir “no” más seguido después del Juego de Estrellas, a disputarse este martes. Tomando en cuenta que no hay nada que arriesgar en este partido, muchos miembros de los Cachorros piensan (de hecho, dicen estar seguros de ello) que Báez intentará algo que causará gran asombro. Si no se produce el martes, quizás será la noche anterior, durante el Derby de Cuadrangulares.

“Sabes que lo hará”, dice Albert Almora Jr. “Javy es tan entretenido”. A lo cual agregó el novato David Bote: “Todos disfrutan jugar, pero no todos son capaces de demostrarlo. Él lo hace. Los aficionados pueden identificarse con ello. Estaré viendo”.

Los medios se han hecho eco de forma suficiente que hay algunos dentro del mundo del béisbol que prefieren ver un comportamiento más cónsono con la vieja escuela y por ello, no son adeptos a la ostentación de Báez. Clint Hurdle, mánager de los Piratas de Pittsburgh, se ha mostrado crítico de Báez, al igual que tantos otros en uniforme. Sin embargo, Bote resumió bien el sentimiento de los aficionados a la pelota, o por lo menos, de aquellos que no detestan a los Cachorros.

“Es alguien muy fácil de aplaudir”, dice Bote.

Bote no será el único que estará pendiente este martes. También lo hará el joven Leif Graves y quizás le acompañe su perro Javy. Graves no estaba seguro si conseguiría un autógrafo en su pancarta de “El Mago”, pero sí mostró empeño en su intento. El problema lo representaba la cantidad de fanáticos en busca de la atención de Báez. Puede convertirse en algo abrumador. Sólo pregúntenle a Strop.

“Me contenta por él, pero a veces se siente que él no tiene privacidad”, dijo.

Strop movió su cabeza, con una sonrisa en el rostro, cuando se le sugirió que quizás debería dejar de andar al lado de Báez si siente que hay demasiada atención.

“Es demasiado divertido”, respondió.

El All-Star se alegró de escucharle decir eso. Después de todo, una estrella necesita de un séquito.

“Son mi personal de seguridad”, bromeó Báez.