María Caridad, una rebelde de finales de julio (II)

25/07/18
00:01 am

 

Por el amigo de la peña:
Eddy Luis Nápoles Cardoso

 

 

 

Otras de las rebeldes de finales de julio, fue la baracoense María
Caridad Colón, cuando un 25 de julio, conquistó el peldaño más alto
del podio olímpico, durante la cita estival celebrada en Moscú, en
1980. De este acontecimiento, se cumplen 38 años, veamos una síntesis
de lo acontecido, aquel día luminoso de julio.

La cubana María Caridad Colón Ruenes, nació en Baracoa, Guantánamo, el
23 de marzo de 1958 e inicia la práctica del deporte por el atletismo,
sus resultados en las edades escolares la hacen rápidamente ir
escalando posiciones en la pirámide cubana del alto rendimiento, hasta
llegar al equipo nacional juvenil en 1976, en este propio año tiene su
primera confrontación internacional, el Torneo Santiago Nakazawa en
México, evento que gana, con registro de 49.74 metros.

 

María Caridad, una rebelde de finales de julio.

Al ingresar en el Equipo Nacional de Atletismo, es entrenada por Ángel
Salcedo, al año siguiente su mejor marca ya sobrepasa los 50 metros,
con 54.32, logrados en La Habana en una prueba de control; en 1978
asiste a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Medellín,
Colombia, donde vence con récord nacional de 63.40 metros, en ese
propio año en el marco de las competencias atléticas celebradas en La
Habana, en el marco del XI Festival Mundial de la Juventud y los
Estudiantes, le agrega diez centímetros al tope nacional, logrando
63.50 metros.

En 1979 sus progresos continúan, así como el fogueo internacional y el
roce con las mejores lanzadoras de jabalina del mundo; el ascenso se
inicia en la capital cubana en una prueba de control, con 63.62, en el
Barrientos le agrega 30 centímetros; luego asiste a los Juegos
Panamericanos de San Juan, Puerto Rico, donde conquista el título con
envío de 62.30, que constituye nuevo récord para la cita, de allí
emprende un largo viaje hasta Moscú, la futura sede olímpica, para
intervenir en la Espartaquiada de los Pueblos de la Unión Soviética,
en este evento repite su marca lograda en San Juan (62.30),
conquistando medalla de plata, solo superada por la soviética Saida
Gumba, con 63.08; seguidamente asiste a Québec, Canadá a la
eliminatoria para la segunda Copa del Mundo, que unos días más tarde
se celebraría en Montreal, allí logra el primer lugar con nuevo récord
nacional de 64.38 metros. Ya en la Copa conquista la medalla de
bronce, con 63.50, siendo superada por la alemana democrática Ruth
Fuchs (66.10) y la rumana Eva Raduly-Zorgo (65.32), así concluye el
año pre-olímpico.

El año Olímpico lo inicia con récord nacional en la capital cubana
durante el Barrientos, al enviar el implemento hasta los 65.30 metros.
Concluido el evento en suelo cubano, parte rumbo a Europa para la
tradicional gira de verano, la que le reporta tres nuevos topes
cubanos, con triunfos en Bucarest (65.64), Ostrava (66.80) y
Bratislava (68.04).

Ya la mulata baracoense había tenido la posibilidad de confrontar con
las mejores lanzadoras de jabalina del mundo, las cuales iban a estar
presente en la cita de Moscú y así sucedió, el 25 de julio se dieron
cita en el Estadio Central Lenin, lo mejor de la jabalina femenina en
el mundo en ese momento, cuya lista encabezaba la recordista mundial,
la soviética Tatyana Biriulina con 70.08, un envío logrado en ese
propio escenario el 12 de julio; el trío de alemanas democráticas era
liderado por Ruth Fuchs, doble monarca olímpica (Münich 72 y Montreal
76) y que ese año había llevado el dardo hasta los 69.96, le seguían
Ute Richter y Ute Hommola, también estaban las ya conocidas Saida
Gumba (68.28) y Eva Raduly-Zorgo (68.80), así como las búlgaras Ivanka
Vantscheva y Antoaneta Todorova, solo había que lamentar la ausencia
de la estadounidense Kate Schmidt.

Se inicia la competencia, la cubana se sentía algunas molestias en la
columna vertebral, pero el Doctor Rodrigo Álvarez Cambra le aplica un
tratamiento y le recomienda que haga el mayor esfuerzo en los primeros
intentos, lo cual es obedecido muy bien por María Caridad, ella estaba
muy bien preparada para enfrentar esta rivalidad, pero este
impedimento podría dar al traste con su objetivo, así con gran aplomo
y concentración toma la carrera de impulso, soltado un señor
jabalinazo que fue a caer a 68 metros y 40 centímetros, nuevo récord
para los Juegos, este envío eclipsó al resto de las competidoras, al
punto, que la temida Ruth Fuchs no logró alcanzar los 64 metros,
siendo apenas octava con 63.94 y la recordista mundial Biriulina a
duras penas llegó a los 65.08 para ser sexta, por solo citar dos
ejemplos. La Colón fue secundada en el podio por Saida Gumba con 67.76
y por Ute Hommola con 66.56 metros, cuarta fue Ute Richter con 66.54,
quinta Ivanka Vantscheva con 65.38 y séptima Raduly-Zorgo con 64.08.
Esta fue la primera medalla de oro de una atleta de Latinoamérica en
Juegos Olímpicos.

 

 

 

1 comentario

    • Amaya en 3 agosto, 2018 a las 2:07 pm
    • Responder

    Otra gran hazaña del atletismo cubano, porque fue la primera latinoamericana en ganar una medalla de oro olímpica en el atletismo, también me acuerdo como si fuera hoy, el resultado por la TV, en mi casa mi padre oficial del MININT era muy fan al deporte y cuando él llegaba, en el televisor rapido se ponia a ver las competencias, en esas olimpiada también recuerdo la medalla de oro en las pesas de Daniel Núñez, y las doradas de los 6 boxeadores que sumaron las 8 totales de oro.

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