BARCELONA — El Barcelona, que fichó en el verano de 2016 a Lucas Digne porque Luis Enrique, en aquel entonces entrenador azulgrana, no quiso saber nada del canterano Alex Grimaldo, cerró la venta del lateral francés al Everton y solventó su sustitución en la primera plantilla con Cucurella y Miranda, dos canteranos que deberán ganarse la confianza de Ernesto Valverde.

Lo que podría considerarse un tema menor, el traspaso de un suplente habitual, es en realidad un mensaje de la nueva realidad que pretende instaurar el club azulgrana en su política deportiva: a los titulares, en teoría indiscutibles, les pueden guardar las espaldas aspirantes del fútbol base. Ya no se estilará el fichar por fichar.

El caso de Digne es el segundo de este verano y que sigue al protagonizado por Munir, quien de pronto parece ganarle la carrera a Alcácer por hacerse con un puesto en la plantilla, dos años después de que el valenciano llegase por 30 millones de euros y el canterano debiera hacer las maletas para hacerse notar lejos del Camp Nou a base de cesiones.

Esta nueva realidad, que al menos se supone en el entorno del club, ofrece la mejor de las perspectivas a los futbolistas marcados con un asterisco especial. Es el caso de Riqui Puig, quien tuvo una presentación soberbia ante el Tottenham; es la esperanza de Palencia, que de descartado y transferible tiene la ocasión de agarrarse a una última oportunidad… Y de los Oriol Busquets y Aleñà (ausentes de la gira por lesión) o Ruiz y Mateu Morey.

La cantera, con el consentimiento de Valverde y el empuje de Abidal en consenso, se supone, con Pep Segura parece recuperar el pulso perdido en los últimos años y solamente un traspaso de Cillessen podría romper esta filosofía por cuanto existe unanimidad en considerar que la portería necesita un suplente de primera calidad y no hay atrevimiento con colocar a las espaldas de Ter Stegen a un joven inexperto del fútbol base.

SOLVENCIA

Ernesto Valverde dejó traslucir en la previa del estreno frente al Tottenham su disgusto por la venta inesperada de Paulinho y mandó un mensaje claro respecto a sumar al centro del campo a un futbolista contrastado… Pero para entonces el entrenador ya sabía que el capítulo de fichajes se había restringido en los planes del club.

Sin ocultar el disgusto por el descenso del filial, el área deportiva del club maneja informes contrastados durante meses del crecimiento de algunos jugadores de la cantera con calidad para aspirar a hacerse con un puesto en los planes del técnico y si la recuperación de Munir es una señal, el caso de Digne es aún más evidente.

El Barça no tenía en la agenda el traspaso del lateral cuando acabó la pasada campaña. El francés tenía asumido su rol secundario en el equipo a la sombra de Jordi Alba pero verse fuera de la lista de la selección francesa que conquistaría después el Mundial en Rusia cambió sus planes. Lucas, antes de marchar de vacaciones, pidió al club que se atendiesen ofertas por él y aunque la Juventus se planteó su incorporación, la llamada del Everton concluyó sin esperas su etapa culé.

Su fichaje costó 16,5 millones de euros que se superarán ligeramente con su traspaso. Ya amortizados 6,6 millones de lo que se pagó por él al PSG, el beneficio económico se calcula por encima de los 12 millones, contando también con el ahorro de su salario, estimado en los 4 millones brutos… que será lo que se pagará a Malcom.

Y si, finalmente, se consigue como se pretende traspasar a André Gomes y Aleix Vidal, los beneficiados apuntan a ser los Aleñá y compañía. A la sombra de Arthur, Lenglet y Malcom y a la espera del mediocampista solicitado por Valverde… Algo parece estar cambiando en el Barça.