BARCELONA — Yerry Mina apura sus vacaciones en Colombia con el convencimiento de que su futuro ya no pasa por regresar al Camp Nou. La Premier League, con Everton y Manchester United en el primer plano, se apunta como su destino y el Barça solo se mantiene a la espera de los movimientos que vayan a producirse en los próximos días para acelerar su traspaso.

El Mundial no pudo resultar mejor escenario para los intereses del club azulgrana, cuyas expectativas acabaron superándose por el excelente papel de un Mina que en los últimos días, y más aún a partir de la reunión de su representante con los ejecutivos del Barça, ha cambiado sus intenciones.

Si marchó a Rusia con el convencimiento de hacer valer su contrato para permanecer en el Camp Nou, ahora ya da síntomas claros de desistir en aquella idea y abraza disimuladamente su marcha a Inglaterra.

Si dio una señal inequívoca y para nada inocente borrando de su perfil en las redes sociales su condición de jugador del FC Barcelona y comenzando a seguir al Manchester United (y también al City), las novedades que se han sucedido en este final de mes de julio resultan ya clarificadores.

Yerry Mina se descabalgó del West Ham en cuanto el club Hammer invirtió 29 millones de euros entre los fichajes de Issa Diop y Fabián Balbuena, pero su nombre apareció consecutivamente en los planes de Everton, Manchester United e incluso Leicester.

EFECTO DOMINÓ

Concretada la incorporación de Lucas Digne, el Everton desligó esta operación de su interés por el colombiano, por quien mantiene su propuesta de 35 millones de dólares fijos más unos variables de otros 5, cifras interesantes para un Barça que, sin embargo, aspira aún a alcanzar los 50 millones con la venta de un futbolista por el que pagó en enero 13,8.

De esta manera es el Manchester United el protagonista con mayor empuje, por más que Mina no sería, se sostiene, el objetivo principal. El club de Old Trafford mantiene negociaciones con el Leicester por el fichaje de Harry Maguire, aunque las posturas están muy alejadas. Los Foxes piden 82 millones de dólares por traspasar al internacional inglés y los Diablos Rojos no quieren, según diversos reportes de medios británicos, ir más allá de los 58 millones.

Así, Yerry Mina podría convertirse en la alternativa del ManUnited, con el beneplácito de Mourinho y en una operación más asequible para el club mancuniano y, de rebote, más atractiva para el Barça.

Pero en el caso que United y Lester alcanzasen un acuerdo por Maguire, el club de Filbert Way abriría la puerta al fichaje del azulgrana, que, en cualquier caso, le provocaría un beneficio financiero.

Lo que se da prácticamente por sentenciado es que Yerry Mina no volverá a Barcelona más que para recoger las pocas pertenencias que mantiene en el vestuario del Camp Nou. La suya habrá sido una aventura breve en el Barça, donde nadie acabó nunca de responsabilizarse abiertamente desde un punto de vista deportivo de su fichaje, que ha acabado siendo una operación financiera sin más. Aunque esa es otra historia.