NBA; Amplio combo de noticias relacionado con el retiro de Manu: ¡Eternamente gracias, Ginóbili!

29/08/18
10.55 pm

 

 

 

 

 

 

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Hablar de Manu Ginóbili es hablar de superación. Y no hay competidor más severo, exigente y tajante que un obsesivo observándose a un espejo. Ginóbili ha sido todo para el básquetbol argentino. Fue sueño, ilusión, proyección, realidad, fantasía y concreción. Surrealismo puro proveniente de la ciudad del básquetbol; Bahía Blanca, esa urbe especial ubicada al sur de la Provincia de Buenos Aires que, con apenas un poco más de 400.000 habitantes en sus entrañas, alberga más de 21 clubes, todos con su propio estadio.

Como ocurrió otras veces, ese escenario fue una vez más el propicio para que el gen leyenda nazca, se desarrolle y prospere. Aunque esta vez nadie, absolutamente nadie, pudo anticipar lo que el Mundo Manu prometía. Pasó de vivir dentro del paisaje a modificarlo primero y a ser el propio paisaje después. Mucha gente decidió ver noche a noche a Ginóbili mucho antes de ver un partido de básquetbol. Ese enamoramiento no fue fugaz ni impreciso: su historia, su legado, su vigencia lo colocan como el jugador latinoamericano más grande de todos los tiempos.

A los 41 años, Ginóbili decidió que ya había sido suficiente. Andino, Estudiantes, Reggio Calabria, Kinder Bologna, San Antonio Spurs y la Selección Argentina, siendo estas últimas dos camisetas, por vigencia, por respeto y por trayectoria, dos marcas a fuego grabadas en el pecho. Tras meditar con rigurosidad su decisión -y extenderla algo más de un mes de lo previsto- Manu jugador le dio lugar, definitivamente, a Manu leyenda. El Salón de la Fama será, en poco tiempo, su nueva casa dentro del básquetbol NBA.

Y el número 5 albiceleste, y el 20 negro y plata, quedarán para siempre en la retina de cualquier seguidor de turno del básquetbol, a lo largo y ancho de la tierra.

UNA CARRERA MARAVILLOSA

El escolta bahiense ganó cuatro campeonatos de NBA y una medalla olímpica (Atenas 2004) y es uno de ocho jugadores en total en la mejor liga del mundo en conseguirlo (Bill Russell, 11 títulos, una medalla olímpica, K.C Jones, ocho títulos, una medalla olímpica, Michael Jordan, seis títulos, dos medallas olímpicas, Scottie Pippen, seis titulos, dos medallas olímpicas, Kobe Bryant, cinco títulos, dos medallas olímpicas, Magic Johnson, cinco títulos, una medalla olímpica, Shaquille O’Neal, cuatro títulos, una medalla olímpica). Como verán, es el único talento no nacido en territorio estadounidense en alcanzar esta meta. Esto es reescribir libretos con una pelota de básquetbol, redibujar límites, expandir horizontes imaginarios y reales también.

Cuando Manu era chico, los jugadores llegaban a su ciudad en forma de pósters o en VHS gastados de tanto uso. El Dream Team de 1992 en Barcelona le mostró al mundo su superioridad y diferencia. Es por eso que luce tan escandaloso lo que ha logrado Ginóbili sólo algunos años después: no sólo con su selección fue el primero en destronar a un equipo de figuras NBA diez años después del Dream Team (Indianápolis 2002) y de repetir la proeza dos años después en Atenas 2004, sino que tras 15 temporadas en la NBA, Manu figura quinto en porcentaje de victorias en la historia de San Antonio Spurs, sólo por detrás de Tim Duncan, David Robinson, Tony Parker y George ‘Iceman’ Gervin.

Sigamos un poco más en este recorrido: Ginóbili fue MVP de Atenas 2004 y ese oro olímpico fue el primero que consiguió un país que no fuera Estados Unidos desde Seúl 1988. Nos encontramos en 2017 y ningún otro país pudo volver a destronar a las figuras NBA en los Juegos posteriores. No fue sólo Manu, pero todos sabemos que el número 5 fue la certificación de calidad inexpugnable de una generación inmortal.

Consultamos al departamento de estadísticas de ESPN y ellos nos informaron que desde que Ginóbili llegó a la NBA en 2002-03, la franquicia ha tenido la mayor cantidad de triunfos (871), con más de 100 victorias encima su inmediato competidor en ese espacio de tiempo. A saber: Mavericks 761. No sólo eso: si unimos a Timberwolves, Bobcats y Hornets combinados sólo están ocho triunfos encima de San Antonio (879).

Vivimos en un mundo de memoria frágil. Todo es efímero y pasa a la velocidad de la luz, es por eso que, quien se haya detenido en estas lineas de texto, merece conocer algunos números para inmortalizar a Manu de una vez y para siempre. En San Antonio Spurs jugó 1057 partidos (3º en toda la historia), anotó 14.043 puntos (5º), entregó 4.001 asistencias (4º), robó 1.392 pelotas (1º) y anotó 1.495 triples (1º). Con estos números, a Manu no le deberían dar un espacio en el Salón de la Fama: deberían darle una habitación completa.

Hablar de Manu es también hablar de equipo. Un jugador que, pese a ser una estrella NBA, aceptó saltar del banco y fue el ejemplo cabal de una máxima de este deporte: no importa quien inicia los juegos, importa quien los termina. Pero no se puede analizar a Gino si no se lo acompaña de Parker y Duncan. La receta fue perfecta cuando los tres ingredientes estuvieron abrazados uno con otro. Ese Big Three registró 126 triunfos de playoffs en conjunto, el máximo en comparación a otros tríos fantásticos de la historia: Magic Johnson/Michael Cooper/Kareem Abdul-Jabbar (110), James Worthy/Byron Scott/Magic Johnson (93), Robert Parish/Kevin McHale/Larry Bird (92), y el máximo en triunfos en serie regular (575); Robert Parish/Kevin McHale/Larry Bird (540) y Magic Johnson/Michael Cooper/Kareem Abdul-Jabbar (490).

Manu ha sido motor de los jugadores extranjeros en la NBA y una motivación extra de que grandes cosas son posibles no importa el lugar donde uno nazca. Entró por una ventana y abrió un portón kilométrico para compatriotas y talentos de otras tierras. Entre los jugadores internacionales, el escolta argentino figura 11º en porcentaje de victorias en toda la historia (104.2), es 2º en robos y 4º en triples anotados. Sólo Dominique Wilkins y Hakeem Olajuwon tienen más robos que Manu, quien figura 14º en partidos y 12º en puntos convertidos.

También retirado de la Selección Argentina, con una inolvidable y emotiva experiencia en los pasados Juegos Olímpicos de Río 2016, Ginóbili dejó la actividad internacional siendo 6º en cantidad de puntos convertidos en la historia de los Juegos (523 en 29 partidos, el máximo para un jugador argentino). Además, en Italia, Manu fue sólo uno de cinco jugadores en ser nombrado MVP de la Lega Basket dos veces: 2001 y 2002 y el segundo en conseguirlo en años consecutivos.

En Argentina aún se discute el lugar que ocupa Manu entre los mejores deportistas de la historia del país. Algunos lo ubican en el Top 5, otros entre los tres mejores y hay quienes piensan que es el más importante de la historia, por vigencia y por transformar un deporte que hasta su arribo a los primeros planos no era lo que terminó siendo.

Lo cierto es que fue sólo uno de cuatro deportistas en conseguir el Olimpia de Oro (premio por excelencia en el país al mejor deportista entre 41 disciplinas) en años consecutivos (2003 y 2004) acompañando al tenista Guillermo Vilas (1974-75), al boxeador Santos Laciar (1982-84) y a la tenista Gabriela Sabatini (1987-88).

Ginóbili, sumergido ya de lleno en la galería de las leyendas, sigue su camino hacia la eternidad.

Es momento de decir adiós al mejor basquetbolista nacido en estas tierras.

Gracias Manu, ayer, hoy, y siempre.


 

Los 20 momentos eternos en la carrera de Manu Ginóbili

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Steve Kerr vio la magia de Manu Ginóbili desde el principio.

“Jugué con Manu en su año de novato y se podía ver la alegría, el deseo competitivo y la pasión todos los días”, dijo el ex base de los San Antonio Spurs y actual entrenador de los Golden State Warriors.

“(El ex Spur) Sean Elliot tenía la mejor frase sobre Manu cuando ataca por la llave. Dijo que parece una ardilla corriendo por el tráfico tratando de esquivar los autos. Él va de esta manera y no puedes quedarte frente a él. Luego explota en el aro”.

Como la leyenda de los Spurs llama a una carrera de 16 años en San Antonio, revivamos en orden cronológico 20 de los momentos más memorables que Ginóbili le ha dado al mundo del baloncesto.

1. Día del draft: 30 de junio de 1999

El gerente general de los Spurs, R.C. Buford, primero visoreó a Ginóbili en 1997 en Australia en los campeonatos mundiales sub 22. Buford nunca había oído hablar del base argentino.

“Él era como un potro salvaje por ahí”, le dijo Buford a Zach Lowe, de ESPN. “Simplemente haciendo locuras. Algunas tenían sentido, otras no”.

En junio de 1999, Ginóbili revisó los simuladores del draft y en “ninguno de ellos me hizo ir a ninguna parte”, recordó en 2012 durante una sesión de preguntas y respuestas en Reddit. Así que Ginóbili, que estaba en el equipo nacional de Argentina preparándose para un juego en un lugar tan remoto como la amazona brasileña y que solo era accesible por avión o por barco “se olvidó de todo” en la noche del draft y se fue a dormir.

Tras ganar su primer título de la NBA solo unos días antes, San Antonio seleccionó a Ginóbili en el número 57 en una clase que produjo nueve estrellas de la NBA y tres ganadores del premio Sexto Hombre (Ginóbili, Jason Terry y Lamar Odom).

“Alguien me despertó a mitad de la noche para decirme”, dijo Ginóbili al San Antonio Express-News en 2013. “Dije: ‘son los campeones defensores de la NBA. ¿Seguro?’. No tenía idea de que incluso me estaban mirando. Estaba emocionado por supuesto. Por otra parte, por el lugar 57, sabía que las posibilidades de jugar no eran buenas”.

2. Duelo contra Kobe Bryant el 6 de noviembre de 2003

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Ginóbili pasó tres temporadas en Europa antes de una sólida campaña de novato en 2002-2003 (cuando los Spurs nuevamente ganaron el título), pero él mostró que era realmente una estrella en ciernes en el segundo año con los Spurs.

Con el actual JMV, Tim Duncan, y el base Tony Parker, fuera por lesiones, Ginóbili llevó a los Spurs a enfrentar a los Los Angeles Lakers, y anotó 33 puntos, en lo que en ese momento fue el máximo de su carrera, además de 12 rebotes y siete asistencias. Desafortunadamente para él, Kobe Bryant fue simplemente mejor (37 puntos en el juego) cuando los Lakers superaron a unos Spurs que terminado la temporada de LA seis meses antes.

Bryant eclipsó a Ginóbili con 10 puntos en el último cuarto, pero esta contienda fue la fiesta de presentación de este último.

3. Tiro ganador olímpico contra Serbia: 15 de agosto de 2004

No todos los grandes momentos de Ginóbili ocurrieron con el uniforme de los Spurs. En esta ocasión, él lanzó un tiro apenas una fracción de segundo ante del sonido final para darle a Argentina la victoria 83-82 ante Serbia-Montenegro en el día inaugural de los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004.

Previamente, Ginóbili anotó con 16 segundos por jugarse y anotó para empatar el marcador a 81. Dejan Tomasevic luego le sacó una falta a Fabricio Oberto con 3.8 segundos restantes y logró anotar uno de los dos tiros libres para poner a Serbia-Montenegro arriba por un punto.

Argentina rápidamente avanzó con la pelota en la duela en la siguiente posesión con el base Alejandro Montecchia buscando a Ginóbili con pase dentro de la línea de tiros libres. Ginóbili levitó y se inclinó hacia uno de sus tiros más memorables y rodó en la duela mientras la pelota se balanceó en el tablero hacia el aro. “Fue casi imposible”, dijo Ginóbili en ese momento. “Una vez que salió de mi mano, sabía que era bueno. Esto es algo muy especial”.

4. Victoria de Argentina sobre el Team USA: el 27 de agosto de 2004

Menos de dos semanas después del tiro sobre la chicharra de Ginóbili ante Serbia-Montenegro, él lideró a Argentina con 29 puntos para vencer a Estados Unidos 89-91 en las semifinales de los Olímpicos, y fue la primera vez que desde 1988 que la medalla de oro olímpica en el baloncesto masculino no iría a Estados Unidos. Un día después, Ginóbili lideraría a Argentina al oro.

Los estadounidenses armaron apresuradamente un equipo encabezados por Duncan, el compañero de Ginóbili en los Spurs, así como Allen Iverson, LeBron James y Stephon Marbury. Muchos jugadores destacados, incluidos Ray Allen, Shaquille O’Neal, Jason Kidd y Kevin Garnett, no participaron en los Juegos de 2004.

“En 1992 los Estados Unidos tenían a los mejores jugadores”, dijo Ginóbili después de ganar en la semifinal. “Aquí también son grandes jugadores pero son jóvenes y nunca jugaron internacionalmente. Por lo tanto, con diferentes reglas, es algo completamente diferente. El esto del mundo está mejorando y Estados Unidos no está trayendo a sus mejores jugadores”.

5. 48 puntos ante Suns, máximo de carrera: 21 de enero 2005

Ginóbili la clavó sobre Quentin Richardson con la mano zurda en la primera jugada, para marcar el tono de los que podría haber sido la mejor actuación del argentino con el uniforme de los Spurs. En el momento de la álgida rivalidad de los Spurs con los Suns de Mike D’Antoni y Steve Nash en 2005, Ginóbili logró 48 puntos -su mejor marca personal- para liderar un regreso en el que su equipo se recuperó de una desventaja de 17 puntos en el último cuarto para lograr una victoria 128-123 en tiempo extra.

“Nunca he tenido un juego como este”, dijo Ginóbili.

Realmente, no debería haberlo hecho: Ginóbili jugó con dos cuádriceps lastimados e incluso abandonó el juego en un punto, salió cojeando fuera de la duela después de que le pisaran el tobillo izquierdo.

Con San Antonio perdiendo 88-71 en el inicio del último cuarto, el entrenador Gregg Popovich utilizó una alineación pequeña alrededor de Duncan con Ginóbili, Brent Barry, Devin Brown y Beno Udrih. Ginóbili acertó 16 de 22 intentos durante el juego y logró todos menos uno de los intentos de tiros libre, una jugada que se necesitaba con Parker lanzando de 9-1 y Bruce Bowen con 0-7.

La actuación de 48 puntos marcó una de las muchas noches notables para Ginóbili durante la campaña 2004-2005, en la que fue nombrado un Jugador Estrella.

6. Finales de la NBA: junio de 2005

En 2005, San Antonio capturó su tercer título en siete campañas y el primero sin David Robinson. Aunque Ginóbili luchó en los Juegos 3 y 4 de la serie, anotó 23 puntos, incluidos 11 en el último cuarto, en el Juego 7 de la serie.

“Recuerdo ver esas Finales en 2005 ante los Detroit Pistons“, dijo el veterano de la NBA, Pau Gasol. “Manu llevó mucho a ese equipo. Recuerdo haber visto el Juego 7. Manu marcó la diferencia en ese juego y eso es lo que hace. Él trae esa competitividad, esa agresividad a cada juego”.

Duncan terminó ganando el JMV en las Finales, pero el asistente de los Spurs, Mike Budenholzer y Buford creyeron que Ginóbili debería haber sido co-JMV, si no se lo habría llevado por completo. Ginóbili promedió 18.7 puntos y cuatro asistencias en esa serie y San Antonio confiaba en él a menudo en el momento crucial.

“Manu es increíble”, dijo Duncan después del Juego 7. “No creo que hayamos arañado la superficie sin él. Él simplemente juega con abandono imprudente. No le importa el momento ni la situación. Él seguirá creciendo y vamos a seguir creciendo a su alrededor”.

7. Clavada sobre Yao Ming

Con 4:31 por jugar, Ginóbili interceptó un pase de Yao Ming, se fue por la línea y completó con una clavada a dos manos sobre el centro de 7’6 pies (2.29 metros) de los Rockets.

Yao tendría la última palabra en el juego, produciendo 28 puntos y 13 rebotes, Houston venció a San Antonio 89-81, pero Ginobili anotó un máximo de equipo de 23 puntos para los Spurs.

8. Duelo vs. LeBron: 13 de febrero de 2008

LeBron James anotó 39 puntos, incluidos 18 en el último cuarto, pero incluso el Rey tendría que rendir homenaje al argentino después de este.

Ginóbili abrumó a Cleveland con un máximo personal de ocho triples en camino a anotar 46 puntos, su mejor marca de la temporada, en una victoria de 112-105. San Antonio comenzó el cuarto segmento perdiendo por cuatro, pero Ginóbili borró esa desventaja al irse de 4-4 desde larga distancia mientras anotaba 18 puntos en último periodo.

“Fue increíble”, dijo James. “No hay nada que puedas hacer cuando un tipo se calienta así. Disparó triples de un paso atrás. Disparó triples saliendo del drible. Fue una gran actuación de Manu”.

El entonces entrenador de los Cavaliers, Mike Brown, dijo: “Manu Ginóbili es un chico malo”.

9. Tiro ganador contra los Wolves: 21 de febrero de 2008

Con una penetración veloz y un drible por su espalda, Ginóbili se elevó sobre Randy Foye en la parte superior de la llave con 6.2 segundos para colocar el signo de admiración a una victoria de 100-99.

Ginóbili produjo 44 puntos, incluidos 19 en el segundo parcial, durante una secuencia en la que conectó seis triples consecutivos en los últimos 6:33 del período.

De la manera típica de Ginóbili, describió al tiro brincado ganador de 17 pies como “afortunado”.

“Siempre trato de llegar al aro, pero Foye se apoderó de mi izquierda bastante bien, y mi contraataque siempre está hacia la derecha”, dijo Ginóbili. “Tuve suerte allí, hice un buen tiro y entró. Sentí que quería hacer cada tiro porque iban a entrar. Creo que hice cinco seguidos, y la mayoría de ellos no fueron abiertas. Quería la pelota en mis manos porque me sentía con confianza”.

10. Tiro ganador vs. Suns en Juego 1 de los playoffs de 2008: 19 de abril de 2008

Duncan anotó 40 puntos y agregó 15 rebotes en el triunfo por doble sobre tiempo de 117-115 de San Antonio sobre los Suns en el Juego 1 de su serie de primera ronda, pero el tiro en penetración de Ginóbili con 1.8 segundos selló el trato en un clásico instantáneo.

“Se siente como un juego de finales”, dijo Duncan después. “Es el primer juego de la primera serie”.

Ginóbili anotó 24 puntos en una fea noche de 10 disparos por 24, pero el tiro ganador del juego personificó a Ginóbili: incluso si tiene problemas en el transcurso de una competencia, tiene una tendencia a brillar cuando hay más en juego.

Los Spurs confiaron en dos triples, uno de Michael Finley y otro de Duncan, para forzar los períodos de prórroga. Con el marcador empatado a 115, Ginóbili superó a Raja Bell para colocar el ganador.

11. Premio ganador del Sexto Hombre: 21 de abril de 2008

Ginóbili hizo su primera aparición en el Juego de Estrellas en 2005, presentando un dilema para los Spurs. A la mitad de la temporada 2006-07, el equipo estuvo de acuerdo en que los Spurs eran un mejor equipo con Ginóbili saliendo de la banca, considerando que era casi imposible extender los toques entre él, Duncan y Parker.

Popovich presentó la idea a Ginóbili en enero de 2007, listo para tomar la ruta de la deferencia ya que el escolta había ganado tanto.

“No creo que hubiese admitido esto, ni siquiera a mi personal”, le dijo Popovich a Zach Lowe de ESPN. “Pero si Manu decidía que no estaba bien con eso, iba a comenzar. Lo que sea que dijera, lo haría. Se lo merecía”.

A pesar de un deseo ardiente de jugar con los titulares, Ginobili eligió el mejor interés del equipo. Su aceptación de un papel menor fue importante para establecer la cultura actual de San Antonio.

“Jugó un papel tan importante como Tim en la construcción de nuestra cultura”, dijo Buford. “Cuando Manu Ginóbili sale de la banca, es difícil para alguien quejarse de por qué no está comenzando. Miren a ese tipo, luego háblenme”.

Duncan agregó: “No se puede hablar m… Estableció un precedente”.

Ginóbili fue recompensado por su sacrificio en 2008. Cuando la liga honró a Ginóbili con el Premio al Sexto Hombre, Popovich bromeó acerca de dónde podría mantenerlo Ginóbili.

“Probablemente quiera tomarlo y metérmelo por el trasero”, bromeó Popovich.

12. El juego del murciélago: 31 de octubre de 2009

 

Era Halloween, e incluso Popovich reconoció: “Llamarías mentiroso a alguien si te contaran esa historia”.

Con 45.2 segundos restantes en el primer cuarto de una eventual victoria 113-94 sobre Sacramento, un murciélago voló alrededor del AT&T, poniendo a correr a los jugadores. Cuando el murciélago se abalanzó sobre Kevin Martin, que acababa de intentar un triple, Ginóbili se inclinó levemente hacia su izquierda, luego se levantó rápidamente para golpear al murciélago en el aire con su mano izquierda.

Con despreocupación, Ginóbili recogió el mamífero volador, lo tomó con la mano izquierda y se acercó a un asistente de la arena cuando el jefe de los terapeutas, Will Sevening, corrió a la cancha para rociar desinfectante de manos en las palmas del base.

Lamentablemente para Ginóbili esto no fue el final del drama. Los oficiales en la arena perdieron la pista del murciélago, por lo que Ginóbili se vio obligado por precaución a someterse a una ronda de 16 inyecciones contra la rabia.

Como se esperaba, Ginóbili adoptó un enfoque humorístico al describir el episodio.

“Es solo un ratón con alas”, dijo en ese momento. “Cuando ya no puedes volcar, tienes que encontrar la forma de que salga en las noticias. Así que eso es lo que hice. Agarré un murciélago. No pensé que fuera un gran problema. Me voy a retirar pronto. Si alguien tiene un problema de plagas …”.

13. Tiro ganador en el Juego 1 de semifinales del Oeste: 6 de mayo de 2013

Sentado en el vestuario, luchando contra un virus estomacal, Duncan vio cómo San Antonio se recuperaba del 16 en los últimos cuatro minutos de regulación. Regresó a la cancha en tiempo extra para tener un asiento en la primera fila para ver el triple de Ginóbili, con 1.2 segundos en el segundo tiempo extra.

Golden State lideraba 127-126 con 3.4 segundos. En una jugada de saque, Kawhi Leonard le hizo un pase de un lado a otro a Ginobili, quien se había desmarcado a su hombre después de colocar una pantalla para Parker. Ginóbili anotó el tiro para un triunfo 129-127 con Kent Bazemore lanzándose irremediablemente sobre Ginóbili para disputar el tiro.

En ese momento, los equipos en desventaja de16 puntos o más en los últimos cuatro minutos tenían un récord de 0-392, según Elias Sports Bureau. Además, Ginóbili había perdido sus siete tiros previos antes de anotar el decisivo.

“Estaba abierto, así que no tenía otra opción”, dijo Ginobili a David Aldridge de TNT inmediatamente después del juego. “Si hubiera podido pensarlo y hacer algo más, podría haberlo hecho. Fue solo el segundo disparo que anoté en todo el día. Sin embargo, fue un buen momento”.

Ginóbili realmente terminó con 5 de 20, dejando a Popovich con emociones de amplio alcance. Justo antes de que Ginóbili marcara el decisivo, forzó un tiro disputado de 27 pies de altura con 44 segundos y con San Antonio liderando por tres.

“Pasé de querer cambiarlo al momento a querer prepararle el desayuno mañana”, dijo Popovich.

14. Clavada sobre Bosh en Finales de 2014: 15 de junio de 2014

Los expertos se preguntaron si Ginóbili, de 36 años, estaba acabado después de una derrota emocionalmente agotadora en las Finales de la NBA de 2013.

Pero con 2:47 restantes en el segundo cuarto del Juego 5 de las Finales de 2014, Ginóbili entregó uno de sus momentos más triunfantes de la postemporada con una clavada sobre Chris Bosh en la victoria de San Antonio en el partido para ganar el campeonato. Los médicos del equipo revelaron un mes después que Ginóbili había estado jugando con una fractura por estrés en su pierna.

“La última vez que intenté [clavar el balón], Caron Butler me bloqueó feo contra OKC, y mis compañeros de equipo me burlaron de mí”, dijo Ginóbili. “En realidad me hicieron prometer que no volvería a intentarlo, y dije: ‘Sí, no intentaré eso otra vez’. Pero en el fragor de la batalla con la adrenalina y la situación, realmente, no sé lo que pasó”.

La volcada se produjo después de que Duncan recuperara un rebote defensivo tras un intento de triple fallido de Bosh y se lo pasara a Ginóbili justo cuando cruzaba la mitad de la cancha. Ginóbili evadió a Udonis Haslem y chocó contra Ray Allen con su hombro derecho antes de levantarse para la volcada.

“Fui duro y una vez que estuve en el aire, sentí que tenía una oportunidad e intenté”, dijo Ginóbili. “Creo que ayudó al equipo, también, a animarse”.

15. Tomar (o perder) una por el equipo: 3 de febrero, 2016

Sus compañeros pueden bromear y reírse sobre ese calvario hoy en día, pero en aquél entonces no era tema para la hilaridad.

Faltando 2:26 para jugar durante una victoria ante los New Orleans Pelicans, Ginóbili sufrió una lesión testicular bajo la cesta cuando la rodilla derecha de Ryan Anderson impactó al veterano en su ingle mientras éste viraba. El ex alero de los Pelicans fue sancionado por una falta ofensiva en la jugada.

Inmediatamente, Ginóbili cayó al piso y luego volvió a colapsar en múltiples ocasiones, mientras los trainers del equipo y Duncan intentaban asistirle en dirección al vestuario.

La lesión requirió de cirugía y la extracción del testículo derecho de Ginóbili.

“Tuvo que sacrificar esa parte de su cuerpo por su organización”, dijo Green.

Ginóbili, siempre dispuesto a bromear sobre sí mismo, tomó la experiencia con gracia. En su primera entrevista luego de sufrir la lesión, con la emisora WOAI en San Antonio, se le preguntó al argentino si había escuchado la frase: “Daría mi… izquierdo”, antes de interrumpir.

“Di mi derecho”, dijo Ginóbili, entre risas. “Lo di todo. Lo di todo. Di mi testículo derecho por los Spurs. Lo puedo decir. Lo puedo decir de verdad. Es cierto”.

16. Volcada con la derecha, Juego 5 de las semifinales del Oeste: 9 de mayo, 2017

Ni siquiera fue la mejor jugada de Ginóbili en el triunfo de San Antonio 110-107 sobre los Rockets en tiempo extra del quinto juego de las semifinales de la Conferencia del Oeste. Ese momento se produciría después.

Sin embargo, en esa jugada, Ginóbili tomó el balón faltando 2:02 en la primera mitad antes de correr hacia la cesta, donde el zurdo se levantó de forma peculiar tomando impulso con su pie derecho para así volcarse con la mano derecha por encima de Anderson, con la asistencia de Jonathon Simmons. Esa volcada fue la tercera de Ginóbili desde el comienzo de la temporada y la primera en el año calendario 2017.

“Una volcada con la derecha contra alguien cuenta como tres volcadas para él”, bromeó LaMarcus Aldridge.

Green agregó: “No sé si vieron esa volcada con el pie equivocado y la mano derecha, pero es digna para los récords. Desde ese momento, sabía que él estaba concentrado. Sabía que iba a aportarnos algo de buena energía”.

17. Bloqueo contra Harden para sellar el Juego 5: 9 de mayo, 2017

 

Hacer esa volcada con la mano y pie derechos fue una jugada destacada de la primera mitad para Ginóbili. Sin embargo, logró superarla con una jugada que definió el destino del encuentro: Ginóbili saltó desde atrás y bloqueó el intento final de James Harden por conseguir un empate en el Juego 5 y así preservar el triunfo de los Spurs.

“Sé bien desde donde se producen sus disparos y él se dirigió hacia mí”, dijo Ginóbili con respecto a la última jugada del encuentro. “Por ello, intenté fastidiarle lo más que pude, y vi que estaba muy cerca del balón. Por eso, fui hacia él. Pero era algo muy arriesgado; fue una jugada muy arriesgada. Pero también dejarle encestar conllevaba mucho riesgo. Así que decidí asumirlo”.

Ginóbili bloqueó el intento de Harden a 25 pies de distancia, faltando solamente 0.3 segundos en el tiempo extra. Hasta ese momento, no había logrado contener un intento de triple en más de un año (contra Kyrie Irving el 14 de enero de 2006) y no había obstruido un intento de larga distancia en postemporada en más de cinco años (Alec Burks el 5 de mayo de 2002). Esta jugada fue la primera ocasión en la cual Ginóbili bloqueó un disparo de Harden.

18. Ovación en el Juego 4 de las Finales del Oeste: 22 de mayo, 2017

Ginóbili detesta recordar este momento, describiéndolo como “súper incómodo” porque sentía que “se estaba retirando”, a pesar de que no había hecho un anuncio de ese tipo.

Sin embargo, a medida que pasaban los segundos en la derrota de San Antonio 129-115 a manos de los Warriors, que les representó la eliminación, los aficionados que quedaban en el AT&T Center se pusieron de pie, ondearon toallas de los Spurs y cantaron “Manu, Manu, Manu” mientras Ginóbili abandonaba la cancha con una ovación de pie, faltando 2:25 en el cronómetro.

“No quería darle reconocimiento. No quería ignorarlo”, dijo Ginóbili recientemente. “Quería darles las gracias. Pero si empezaba a agradecerles y comenzaba a hacer así (hace gesto de saludar a la multitud), se sentía como si estuviera diciendo… No sabía como reaccionar. Por supuesto que lo aprecié. Todo esto, espero, no vuelva a ocurrir. Con toda seguridad, fue muy incómodo”.

Antes de comenzar el partido, Popovich le informó a Ginóbili que sería titular en postemporada por primera vez desde 2013. Si iba a ser el último encuentro en la carrera de Ginóbili, Popovich quería asegurarse de rendirle tributo.

“Hoy fue titular como una señal de respeto”, expresó Popovich. “Esas fueron todas las razones para colocarlo como titular. Antes del encuentro, piensas que bien podría o no ser el último partido que juegue y no quería perder la oportunidad de rendirle homenaje en frente a nuestra afición en casa, por la abnegación mostrada por él durante estos años”.

A pesar de la derrota tan desigual, los aficionados de los Spurs siguieron cantando “Manu” a medida que Ginóbili se apartaba de la cancha y metía en el túnel que conduce al vestuario.

19. El pase para triple: 2 de enero, 2018

Hasta los accidentes de Ginóbili funcionan bien, dejando a sus compañeros y a un Popovich con rostro colorado muertos de risa. Eso fue lo que se pudo percibir durante un triunfo 100-91 sobre los New York Knicks en la pasada campaña, con un intento de Ginóbili de pasar a Aldridge terminando en el cilindro y engañando a todos en la arena.

“No vi (el balón meterse en la cesta), siendo totalmente honesto”, dijo Popovich. “Luego, todos empezaron a agarrarme y a decirme que el balón ingresó a la cesta. Dije: ‘¡Sí, el balón cruzó la cesta!’ Empecé a actuar como si estaba consciente de lo ocurrido”.

Fue un momento de necesaria hilaridad para Popovich, pero Ginóbili no estaba contento al inicio, porque los árbitros no habían tomado en cuenta la cesta en un principio. De hecho, algunos jugadores dentro de la cancha ni siquiera habían visto que el intento de pase de Ginóbili terminó en una cesta por sí mismo.

Michael Beasley pensó que había logrado un rebote tras un tiro fallido de Ginóbili.

No fue así.

A medida que transcurría la acción, Beasley botó el balón sin saber que el triple debía ser contado, mientras Ginóbili y varios jugadores de los Spurs buscaban de forma frenética captar la atención de los jueces.

“Me volví loco porque, una vez hacés una cesta así, querés que cuente”, dijo Ginóbili.

Eventualmente, los árbitros detuvieron la acción y sentenciaron de forma incorrecta que la cesta de Ginóbili valía dos puntos. Otra revisión al final del tercer periodo condujo al dictamen correcto.

20. Finalista del premio Magic Johnson: Abril, 2018

A pesar de todos los premios obtenidos por Ginóbili, como campeonatos, medallas de oro, un Premio al Mejor Sexto Hombre y dos apariciones en Juegos de Estrellas, quizás el reconocimiento más merecido por el argentino es el Premio Magic Johnson, otorgado por la Asociación de Escritores del Baloncesto Profesional (PBWA, por sus siglas en inglés).

Ginobili fue designado finalista para el premio en su versión 2018 en abril, aunque DeMar DeRozan fue anunciado en junio pasado como ganador.

La PBWA describe al galardonado con el premio anual como “el jugador que mejor combina la excelencia en la cancha de baloncesto con la cooperación y dignidad a la hora de tratar con los medios de comunicación y el público”. Ginóbili es la personificación de ello, aunque el premio le ha sido esquivo.

Luego de cualquier partido, gane o pierda, Ginóbili pacientemente comparece frente a las cámaras para ser entrevistado tanto en inglés como en español. Durante una aparición ante los medios en la primera ronda de los Playoffs de 2018, Ginóbili concedió entrevistas en italiano, inglés y español.

De lejos, Ginóbili es el jugador más accesible a los medios de los Spurs. Se le preguntó si la responsabilidad de tener que lidiar con los reporteros influiría en su decisión de jugar otra temporada o no.

“Es una gran pregunta”, dijo Ginóbili, sonriente. “Responder a las preguntas no es lo que más me atrae a volver para jugar en otra campaña. Aunque, después de tantos años, vos te acostumbrás a ello. Aprendés a divertirte con eso”.

Pero, Manu, te gusta hablar con los medios, ¿cierto?

“Por supuesto que sí”, dijo Ginóbili. “Vos lo sabés”.


¿La carrera de Manu Ginóbili en la NBA es digna para el Salón de la Fama?

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Hay pocas dudas de que Manu Ginobili, quien anunció su retiro después de 16 campañas en la NBA con los San Antonio Spurs y siete más jugando profesionalmente en Italia y su natal Argentina, será un integrante del Salón de la Fama. El currículum de Ginóbili, incluidas sus hazañas internacionales, le aseguran el honor.

Así que aquí hay una pregunta más interesante para reflexionar mientras nos preparamos para la eventual inducción en el Salón de la Fama del Baloncesto: ¿Merecería ganar la inducción al Salon de la Fama únicamente por sus méritos de su carrera en la NBA?

 


Las impecables credenciales internacionales de Ginóbili

Después de representar a Argentina en cuatro Olímpicos y ganar la medalla de oro en 2004 y el bronce en 2008, Ginóbili es uno de los grandes jugadores olímpicos de baloncesto de todos los tiempos. Ocupó el cuarto lugar cuando vi esta pregunta en 2016.

Ginóbili fue parte de la primera victoria sobre un equipo de Baloncesto de Estados Unidos con un roster de jugadores de la NBA, que llegó en la Campeonato Mundial de la FIBA en 2002 (después nombrada Copa del Mundo), cuando Argentina ganó la plata. Ah, y también ganó el título de la EuroLiga, fue el Jugador Más Valioso en las Finales de la EuroLiga en ese año y tiene dos JMV de la Liga Italiana.

En total, los logros internacionales de Ginóbili son comparables con los del escolta zurdo Sarunas Marciulionis, quien ganó una medalla de oro con la Unión Soviérca antes de que a los jugadores de la NBA se les permitiera participar, y dos bronces con Lituania a partir de entonces. Marciulionis fue elegido al Salón de la Fama en 2014 a pesar de una modesta carrera en la NBA.

No hay duda de que Ginóbili fue un gran jugador en la NBA, por lo que lo considero un Salón de la Fama infalible. Pero, ¿fue lo suficientemente bueno como para merecer la consagración si nunca se hubiera puesto el traje internacional?

Comencemos con el por qué ese podría no ser el caso.


En caso en contra: pocos Juegos de Estrellas y las estadísticas

Hay pocos indicadores mejores del Salón de la Fama que las apariciones en el Juego de Estrellas, razón por la cuál son uno de los cinco factores en la probabilidad de ser un Salón de la Fama de Basketball-Reference.com. Las dos selecciones al juego de Estrellas de Ginóbili lo colocan en el noveno percentil entre los jugadores que votaron directamente al Salón de la Fama, lo que significa que el 91% de los jugadores en el Salón de la Fama tienen más.

Al igual que Ginóbili, los tres jugadores consagrados en el Salón de la Fama desde 1994 con menos de dos apariciones en el Juego de Estrellas son: Marciulionis, Drazen Petrovic y Arvydas Sabonis, ninguno de ellos jugó un Juego de Estrellas de la NBA. (Petrovic fue seleccionado para el Tercer Equipo All-NBA, algo que Ginóbili logró dos veces). Sin embargo, recuerde que ahora consideramos solo los logros en la NBA.

Es ciertamente posible lograr entrar al Salón de la Fama precisamente con dos apariciones al Juego de Estrellas, algo que recientemente logró Dennis Rodman. Pero es una posibilidad remota. (Joe Fulks, cuyos mejores años fueron antes de la existencia del Juego de Estrellas y Bill Walton, los otros dos miembros del Salón de la Fama).

Los puntos anotados en la carrera es otro factor en la posibilidad del Salón de la Fama de Basketball-Reference, y aquí también Ginóbili se queda corto. Sus 14,043 puntos lo ubican en el puesto 22 entre los jugadores activos durante la temporada 2017-2018, detrás de jugadores sin posibilidades de ingresar al Salón de la Fama como Jamal Crawford (18,906), Jason Terry (18,881), Richard Jefferson (14,904), Rudy Gay (14,515) y Al Jefferson (14,343).

A diferencia, digamos de Rodman (6,683 puntos en su carrera), Ginóbili no se destaca en ninguna otra categoría. Él tiene menos asistencias en su carrera (4,001) que Kirk Hinrich (4,245) y menos rebotes en su carrera (3,697) que Sam Mitchell (3,711). Ginóbili está ubicado entre los 10 primeros entre los jugadores activos en una

En suma, y la fórmula de Basketball-Reference, que considera solo el rendimiento de la NBA, le da a Ginóbili solo un 20% de posibilidades de llegar al Salón de la Fama, menos de la mitad que Rajon Rondo (41%).


El caso: estadística avanzadas superiores e impacto de playoffs

Afortunadamente, al ser 2018, podemos ver más allá de las estadísticas de Ginóbili para ver cómo ayudó a los San Antonio Spurs a ganar. Las estadísticas avanzadas son mucho más favorables para el caso de Ginóbili. Él estuvo ubicado en el lugar 11 entre los jugadores activos en 2017-2018 en responsabilidad de victorias (106.4) en Basketball-Reference. La mitad de los 18 jugadores elegibles con responsabilidad de victorias entre 100 y 110, han sido elegidos para el Salón de la Fama.

Ginóbili sufre en el predicador del Salón de la Fama del Basketball-Reference porque considera solo el máximo de un jugador en términos de victorias y su mejor temporada (11.1 en responsabilidad de victorias en 2007-2008) fue buena pero no excelente. Ginóbili fue consistentemente muy bueno, sin embargo, tuvo al menos 8.8 en responsabilidad de victorias en siete ocasiones.

Luego está el tema de la postemporada. Los 218 juegos de playoffs en la postemporada de Ginóbili lo ubican en el octavo sitio en todos los tiempos, y fue mucho más que un espectador durante los cuatro campeonatos de San Antonio desde que arribó en 2002. Sorprendentemente, Ginóbili se ubica en el lugar 20 en la historia de la NBA en responsabilidad de victorias en playoffs (20.8). Todos los que están adelante de él fueron seleccionados para el Salón de la Fama.

Ciertamente, Ginóbili tenía muchas oportunidades de acumular valor en los playoffs. Aún así, eso solo no garantiza esos resultados; su compañero de equipo Tony Parker ha jugado más juegos de postemporada pero ocupa el lugar 54 con 13.6 en responsabilidad de victorias en playoffs.


El veredicto: la carrera de Ginóbili en la NBA es para el Salón de la Fama

A través del prisma de mis campeonatos agregados a la métrica, que se usa en premios y participaciones para calcular cuánto ayudó un jugador a las posibilidades de su equipo de ganar un título, Ginóbili está cerca de un bloque basado únicamente en su carrera de la NBA.

Ginóbili está ubicado en el puesto 40 en los campeonatos agregados y solo un jugador elegible por delante de esta categoría, Horace Grant, no ha sido seleccionado para el Salón de la Fama. (Chauncey Billups, que ahora es elegible, para ser un caso límite). Ginóbili también se ubica entre los 100 mejores en los campeonatos agregados de temporada regular, mientras está en el lugar 226 en campeonatos agregados por premios, colocado detrás de Antoine Walker, su puntos totales lo ubican en el lugar 66 en la historia de la NBA. De nuevo, Grant es el único jugador elegible que está por delante de él que no está en el Salón de la Fama.

Creo que los factores subjetivos solo fortalecen el caso de Ginóbili. A pesar de haber ganado el premio al Sexto Hombre del Año solo una vez, él será recordado como uno de los grandes reservas en la historia de la NBA, una estrella dispuesta a sacrificar la titularidad y las estadísticas por juego para el bien del equipo. Ginóbili también tuvo una importante influencia en cómo se juega el juego, para mejor (en el caso del Eurostep) o peor (sus intentos de atraer a los árbitros en las marcaciones, una práctica que se ha generalizado).

Entonces, sin la NBA alguna vez inicia su propio Salon de la Fama, guarde espacio para Ginóbili. Él pertenece a la fuerza de su tiempo en San Antonio.


Las mil y una noches según Manu Ginóbili

La historia por capítulos de ‘Las mil y una noches” cuenta que el sultán Shahriar desposaba una virgen cada día y, a la mañana siguiente, mandaba a la misma a decapitar. Según la leyenda, Scheherezade se ofrece para salvar a su hermana Dunyazad contando, previo a su muerte inminente, un cuento ante la atenta mirada del rey, manteniendo así a su majestad despierto y entretenido durante la noche. Cuando Shahriar le exige que prosiga ante la llegada del alba, Scheherezade se excusa y pide postergar la narración a la noche siguiente. Así, salva su vida y la de su hermana, los relatos se extienden y se encadenan por mil y una noches hasta lograr deponer la conducta del sultán y casarse finalmente con él.

Esta bellísima historia, que trasciende los tiempos, no posee autor. Son varios libros anónimos. Y todo lo que es anónimo, por lógica, no es de nadie. Aunque visto de otro modo, lo que no es de nadie en realidad es de todos.

Manu Ginóbili anunció su retiro y con él, una parte de nosotros ha dejado de existir. Están los buenos, los muy buenos y los imprescindibles. Ginóbili pertenece a la última categoría porque, como los grandes artistas, trascienden una nacionalidad, una camiseta, un tiempo y un espacio. No forman parte de un hábitat, ellos mismos son el hábitat que se modifica de manera continuada.Y su legado, que en la introducción les pertenece, en el epílogo pasa a las manos de todos los que alguna vez observaron un partido de básquetbol, tengan conocimiento del juego o no.

Las más de mil y una noches en la que nos ha mantenido en vela, Ginóbili ha sido nuestra propia Scheherezade. Los cuentos disfrazados de partidos, encadenados uno tras otro, le han permitido sobrevivir en un mundo que decapita deportivamente a sus atletas como Cronos devorando a sus hijos. No hay lugar para los débiles. Y si Ginóbili fue Scheherezade, el tiempo ha sido el sultán Shahriar. Ese engaño sistemático ha sido bello e inédito:

– “Muy bonito. Sólo os pido que continúe esta historia”

– “¿Majestad, acaso no ha visto las luces del alba?”

Si hace siglos eran las hojas de papel las que llevaron esta riquísima historia al público masivo, fue la TV por cable, la TV satelital y las redes sociales las que mostraron al mundo cómo sobrevivía Ginóbili jornada a jornada a los avatares del tiempo. Si para Scheherezade fue su hermana la motivación, para Manu fue la necesidad de conquistar triunfos. Como sea, donde sea, a la hora que sea. De romper barreras, de extender límites, de sellar la historia circular de un sueño promovido en Bahía Blanca y consumado en San Antonio. En Atenas. O donde él dispuso, con innumerable cantidad de compañeros, rivales, y escenarios de por medio.

Hablando de tiempo, los griegos decían que nadie puede bañarse dos veces en un mismo río. Vaya paradoja, Ginóbili encontró, deportivamente hablando, la forma de ducharse por más de dos décadas de manera continuada. Y fue precisamente en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 donde empezó su carrera hacia la inmortalidad. El esfuerzo cinematográfico tuvo miles de picos altos, hasta el final de sus días como deportista. El cuento que nunca termina, el libro de arena de Borges sin tapas ni contratapas, la Biblioteca de Babel que siempre tiene un libro más, una escalera más, un estante más. Ese concepto de infinitud vivió dentro de Manu cada vez que saltó a la cancha. Él fue el propio Aleph dentro de un juego que cambió varias veces a lo largo de su carrera y que lejos de dejarlo en el camino lo obligó a modificarse. Nunca fue llevado a la hoguera como Copérnico porque él demostró dentro de la cancha que la tierra puede girar alrededor del sol. O viceversa, según lo que se necesite. “Estas son las reglas y si no les gusta puedo cambiarlas”. Así hemos visto a Manu ser base, escolta, alero, tirador, pasador, estratega… ¡Hasta entrenador!

Todos estamos condenados a no poder leer nunca todas las páginas escritas, y esa no es otra cosa que nuestra finitud. La condena de la elección nos persigue como una espada de Damocles danzando sobre nuestras espaldas. Sin embargo, bien vale la pena esa búsqueda incansable de los secretos mejor guardados, porque quizás una tarde, parecida al resto de las tardes, encontremos en algún libro extraviado aquellas oraciones determinantes que permitan la felicidad plena. La que nos cambie la vida sin buscarlo. Dentro del territorio del básquetbol, Manu fue, para los fanáticos olvidados de estas tierras, esa oración imposible jamás imaginada.

Ginóbili es el deportista más importante que dio el deporte argentino porque modificó su disciplina para siempre, en comparación con otros grandes genios que tenían la ruta ya trazada. Manu la diseñó, la construyó y la transitó. Cuando estuvo en cancha, el país se paralizó como ocurre con casi nadie. Existe un antes y un después de él, sin ninguna duda. Primero fue entrar en la NBA, luego anotar un doble, ganar un partido, ser campeón, ser cuatro veces campeón, jugar Juegos de las Estrellas, ser campeón olímpico, subcampeón mundial. Podría gastar siete párrafos en esto y ni siquiera alcanzaría. He visto cerrar lugares enteros por un partido de primera ronda de playoffs en Bahía Blanca, mi ciudad natal, que dejó de tener a Jacksonville como ciudad hermana para conquistar a San Antonio como un modo de fidelidad entre pares. ¿Dónde quedó ese juego de leyendas? ¿Sobrevive hoy en día? En tiempos en los que el deporte se consume diferente, en los que la gente pretende que todo llegue al living de sus casas por delivery, los hinchas de Manu se trasladaron pagando fortunas para ver a la leyenda jugar por última vez. Fueron a buscarlo a él para encontrarse consigo mismos. Para entender de qué se trata la nostalgia. Él fue el ícono de un sentimiento que estaba ahí y que querían apretujarlo una vez más para no olvidarlo. Viajar para estar y poder codear a tu hijo, a tu papá, a tu abuelo, y entender que ahí abajo hay un loco pelado que corre, que se esfuerza, que se agita, que te hace sentir que estás vivo. Que conmueve. Que si él puede, todos podemos. Que el tiempo nunca pasó, que volvemos a algún lugar del que nunca quisimos irnos, que se puede ser grande entre grandes sin recurrir a golpes bajos, comportándose tan bien como soñaban los próceres ya olvidados.

Ginóbili vuelve a disfrazarse de Scheherezade una vez más. Se trata del último cuento, pero nadie sabe que así será. Ni siquiera el sultán Shahriar, vestido de tiempo, quien decide mirarlo fijo a los ojos y ya no espera por la llegada del alba; en un pecado de egoísmo lo abraza y todo pasa a ser la misma energía, transformándolo en inmortal. “Ellos no se han salvado, pero tú querido amigo, tú lo harás por toda la eternidad”.

El chico de Bahiense del Norte, el hombre de San Antonio Spurs y la Selección Argentina. El relato que empieza y no termina, las mil y una noches del genio, el talento que se eleva hasta transformarse y trascender en leyenda. Algún día, tus hijos, y los hijos de tus hijos preguntarán por él. El silencio ya está entre nosotros y se escucha como nunca antes.

Manu Ginóbili, entonces, vive para siempre.


Messi manda mensaje a Ginóbili tras su retiro

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El anuncio de su adiós de las duelas generó todo tipo de reacciones y reconocimientos. Sin duda, Manu Ginóbili se ganó a lo largo de su carrera en la NBA el reconocimiento de figuras de cualquier disciplina.

 

Maradona, Dybala, LeBron James y varios deportistas de talla internacional han expresado su sentir para el de Bahía Blanca, quien el pasado 27 de agosto dijo no más.

A esta constelación de estrellas se unió Lionel Messi, el astro mundial y capitán del Barcelona no estuvo ajeno al adiós de su paisano a quien conoció en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

Mediante Facebook, Lio le envió un mensaje al ‘Pibe de 40’:

“Gracias Manu Ginóbili, por hacernos disfrutar tanto el básquet. No va a ser lo mismo sin vos en la cancha. ¡Toda la suerte del mundo en tu nueva etapa!”.

Esta no es la primera vez que Messi le escribe el ex de San Antonio Spurs. En 2013 el ’10’ fue el encargado del prólogo de ‘El señor de los Talentos’, una biografía sobre Ginóbili escrita por el periodista argentino Julián Mozo.

En aquella ocasión, el futbolista argentino se refirió al escolta de la siguiente manera:

“Sé que varios jugadores figuras de la NBA usan la camiseta 10 en mi honor y es algo muy especial. Lo mismo que escuchar elogios de superestrellas como LeBron James, Kevin Durant y Kobe Bryant. Pero ninguno me llegó tanto como el de Manu, cuando salió a respaldarme luego de la Copa América 2011 en Argentina. Que alguien como él, un deportista de su nivel y compromiso, me haya apoyado de esa manera me gustó mucho”.

Ese texto lo acompañó con la siguiente definición del escolta ya retirado: “Me causa gran orgullo escuchar a algún periodista decir que Manu es el Messi del básquet. En realidad deberían decir que yo soy el Manu del fútbol”.


Ginóbili explica y se despide a lo Manu en su columna del diario La Nación

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“Cuando volví a agarrar la pelota, ya no me pasaba lo mismo de siempre”, sintetizó Manu Ginóbili en su columna del diario argentino La Nación, el porqué de su decisión de retirarse del básquetbol y de sus queridos San Antonio Spurs.

Después de 23 años en cinco clubes, 16 de ellos con los Spurs, el argentino puso final a su carrera con la sensación de que será raro, pero con la certeza de que “estoy bien preparado y muy, pero muy bien acompañado para afrontarlo”.

El cuatro veces ganador del anillo de campeón de la NBA explicó además que esta no fue una decisión inesperada.

“Tengo 41 años, lo estiré bastante el temita este del básquet ¿No? No sólo eso, en mi cabeza, la temporada pasada fue en todo momento “la última”. Nunca lo exterioricé porque no tenía ningún sentido limitar mis opciones, quería dejar la puerta abierta por las dudas que cambiara de idea o que siguiera sintiendo la fuerza física y mental que se necesita para afrontar una temporada de este estilo.

“Regresé (a San Antonio) y me puse a hacer pesas, agarré la pelota, miré a los más jóvenes entrenarse y romperse el lomo para estar bien para la pretemporada y a mí, sin embargo, todavía me dolían los últimos dos golpes de la temporada anterior. De a poquito me fui convenciendo de la decisión a tomar”, escribió.

Y luego remarcó que, con la decisión clara, solo quedaba esperar por el regreso del entrenador Gregg Popovich. “Quería que fuera que fuese él el primero en saberlo y el primero con quien charlarlo”.

“Lo que le dejé en claro a Pop es que no es un “chau, me voy”. Mis hijos ya empezaron las clases y mientras esté en la ciudad voy a estar cerca del equipo y de la franquicia, tal vez no pueda ayudar más sacando una falta en ataque o con algún robo o algo, pero trataré de sumar en lo que pueda, tengo un gran aprecio por mis compañeros, por el staff y toda la gente del equipo y quiero que le vaya lo mejor posible. Si puedo ayudar desde afuera, lo haré con mucho gusto”.

Sobre su cuentas pendientes en el competitivo mundo del básquetbol fue categórico: “no me quedé con las ganas de nada, jugué hasta que tuve ganas, algunos se tiene que retirar por lesiones o demás cuestiones antes de tiempo, pero yo jugué hasta pasados los 40 años. La verdad es que no me quedó nada pendiente. Es más, me di el gustito en los últimos tres años de jugar como uno quisiera hacerlo con sus amigos, sin sentir la presión de ser el responsables exclusivo de lo que pueda suceder, con la sensación de ‘yo ya di todo lo que pude’. Jugué porque me gustó hacerlo, por mi respeto y aprecio al lugar en el que estaba.

“Todo fue especial en mi carrera porque no es común estar tanto tiempo en un equipo de la misma manera que no se dan procesos en selección en los que un puñado de jugadores compartan con casi 20 años juntos, con Spurs y la Generación Dorada. Tuve la fortuna de formar parte de dos grupos que han tenido una relevancia increíble en el deporte y en todos los casos encontré una calidad humana imposible de igualar. A nivel profesional haber tenido esa posibilidad es sin duda asombroso.

“Y a los aficionados también les digo gracias porque me adoptaron desde el primer día”.


Ginóbili: “Decidí retirarme del básquet”

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El escolta argentino Emanuel Ginóbili anunció este lunes su retiro del básquetbol después de haber jugado 16 temporadas con San Antonio Spurs.

A través de su cuenta de Twitter, Manu comunicó su decisión: “Con una gran mezcla de emociones les cuento que decidí retirarme del básquet. ENORME GRATITUD para mi familia, amigos, compañeros, DTs, staff, aficionados y todos los que fueron parte de mi vida en estos 23 años. Fue un viaje fabuloso que superó cualquier tipo de sueño. GRACIAS!”.

Ginóbili, de 41 años, 23 como profesional, se convirtió en el mejor jugador argentino de toda la historia al conseguir cuatro anillos de campeón de la NBA con los Spurs y la medalla de oro olímpica en los Juegos de Atenas 2004 con el equipo nacional de su país.

Además, también triunfó en el básquetbol europeo al conseguir la Euroliga con el Kinder de Bolonia.

Ginobili, que llegó a la NBA en 2002 con 25 años, se marcha con 41 cumplidos y 1.057 partidos de temporada regular disputados para establecer unos promedios de 13,3 puntos; 2,5 asistencias y 2,2 rebotes.

Mientras que su mejor temporada fue la del 2008 cuando logró promedios de 19,5 puntos; 4,8 rebotes y 4,5 asistencias.

Dentro de la competición de los playoffs, Ginóbili disputo 218 partidos y logró promedios de 14,0 puntos; 4,0 rebotes y 3,8 asistencias.

También fue seleccionado dos veces al Tercer Mejor Equipo de la NBA (2008 y 2011), otras dos al Partido de las Estrellas (2005 y 2011), ganó el premio de Sexto Jugador del Año en el 2008 y fue elegido al Segundo Equipo de Novatos en el 2003.

Humildad e intensidad, cualidades que Manu Ginóbili deja en la memoria de todos

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DALLAS — Hay atletas o momentos que quedan grabados en la mente de quien se dedique al deporte profesional, incluso como periodista.

Manu Ginóbili dejará marcados a todos quienes tuvimos la oportunidad de estar cerca de él, de verlo jugar, de cubrirlo durante sus primeros años en la NBA, la etapa intermedia y sus últimas temporadas.

Siempre humilde y con una intensidad y concentración que daban miedo desde que salía a entrenar, a calentar, a disparar al aro, al simplemente pisar la duela, fuera en las instalaciones de práctica de los San Antonio Spurs o en día de juego de temporada regular, Playoffs, Finales, lo que fuera, Manu siempre estuvo al máximo.

Su trato personal con compañeros, rivales, entrenadores, aficionados y periodistas siempre fue con una educación como la del caballero generoso que siempre ha sido. Durante más de cinco años tuvo que aguantar el mismo cuestionamiento: “¿Hasta cuándo Manu?”.

La pregunta finalmente fue respondida cuando el argentino anunció que, con una mezcla de sentimientos encontrados, dejaba el basquetbol profesional de la NBA como jugador activo.

En la que fue su última gira de postemporada, el entrenador Greg Popovich me vio llegar un día antes del Juego 1 de la primera ronda contra los Golden State Warriors, volteó con esa mirada y sarcasmo que le caracterizan y me preguntó si ya había llegado esa época del año en que un servidor llegaba a “retirar“ a Ginóbili.

Popovich sabe a la perfección el que tiene Ginóbili para el deporte latinoamericano en general, no sólo para el basquetbol sino para todos los atletas profesionales que han llegado a las principales ligas de Estados Unidos con el sueño de triunfar.

El argentino era, es y será propiedad de Latinoamérica. Había que ver en San Antonio lo que representa para una ciudad y el significado que tenía para los aficionados en las arenas de la NBA y, en el vestidor, su importancia para la prensa.

Y, por supuesto, para sus compañeros, jóvenes y veteranos.

Siempre fue honesto, incluso hasta el último momento. Nunca daba pista sobre su posible regreso o retiro, porque ni él mismo lo sabía. Los reporteros notábamos que luchaba los últimos años entre sus ganas de competir y ganar otro campeonato con el deseo de estar con su esposa e hijos, cuyo cariño y respaldo siempre fue absoluto.

La última vez que Manu jugó en el AT&T Center, ahí estaban sus hijos, esposa, algunos primos y hasta sus padres, quienes de manera informal me dijeron que querían estar cerca de él por si era la última vez que su hijo pisaba una duela de la NBA. Nadie lo sabía con certeza.

Alguna vez, en las más recientes series de Playoffs, Manu me dijo que sólo iba a jugar hasta que se sintiera útil, motivado, sano y, sobre todo, con el respaldo de competir por cosas trascendentes.

Quizá, esta vez, después de charlar con Popovich, fueron realistas y se dio cuenta de que el sacrificio de un campamento de entrenamiento más, 82 partidos de temporada regular, 41 de ellos en gira, ya valía menos la pena con un equipo que comenzará una nueva etapa en la que hay más preguntas que respuestas.

Los Spurs tienen para competir y estarán en la pelea por los Playoffs la próxima campaña, pero será muy diferente ya sin Tony Parker, quien jugará para los Charlotte Hornetss, y sin Ginóbili, quien ahora jugará, pero con sus hijos.

Gracias, Manu, por todas las atenciones que tuviste dentro y fuera de la cancha para quienes tuvimos el privilegio de verte jugar, sacar esa garra, talento y, sobre todo, humildad y educación.

La NBA sigue sin el astro argentino, quien hizo absolutamente todo a su alcance para, además de ayudar a sus Spurs a ganar partidos y campeonatos, a crear una gran cultura en el vestidor.

“No le pregunte qué tan duro fue, pero podría decir después de hablar con él que fue una muy difícil decisión“, afirmó Herb Rudoy, agente de Manu, al periódico San Antonio Express News.


 

Felicita LeBron James a Manu Ginóbili y destaca duelo contra el argentino

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La carrera de Manu Ginóbili trascendió más allá de lo que su figura representa para el basquetbol argentino y latinoamericano.

Prueba de ello es la felicitación que LeBron James le envió al ahora jugador retirado en Twitter en un mensaje en el que “El Rey” felicitó a Ginóbili por su trayectoria en la NBA.

“¡Felicidades por una gran carrera, hermano!”, expresa LeBron en el tuit. “Fue un placer enfrentarme a ti en estos años. En temporada regular, las Finales, en selecciones nacionales. ¡No importa dónde, siempre fue un agasajo! El basquetbol te debe agradecer por tu movimiento con estilo”.

@manuginobili Congratulations on one helluva career brother! It was a pleasure to match up against you over the years. Regular season, Finals, National Team, didn’t matter was always a treat! The game of basketball has you to thank for the most swag move in..

En sus 16 años en la NBA, Ginóbili y James se enfrentaron en 12 ocasiones en temporada regular, de acuerdo a Basketball-reference.com, y el argentino se llevó la serie con marca de 12-10.

En Playoffs, la serie entre ambos fue de 11-5, también para el argentino, incluidas tres Finales de la NBA, de las cuales dos las ganó Ginóbili con los San Antonio Spurs (2007 y 2014) y una James con el Miami Heat (2013).


Ginóbili: “Estiré bastante el temita este del básquet, ¿no?”

 

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Manu Ginóbili, que este lunes anunció su retiro del baloncesto, compartió una sentida carta en la que sostiene que estiró “bastante” su carrera y que está “convencido” de la decisión que tomó porque no se quedó “con las ganas de nada”.

“Estoy muy entusiasmado por la decisión tomada y por lo que se viene, pero también con bastante incertidumbre de no saber cómo me adaptaré al día a día sin pensar en el próximo partido. Es que hice solamente esto durante toda mi adultez”, dice el extenso texto publicado en el diario La Nación y compartido por Ginóbili en sus redes sociales.

“Además, tampoco puedo decir que fue una decisión apurada o inesperada. Tengo 41 años, lo estiré bastante el temita este del básquet, ¿no? No solo eso, en mi cabeza, la temporada pasada fue en todo momento “la última”. Nunca lo exterioricé porque no tenía ningún sentido limitar mis opciones, quería dejar la puerta abierta por las dudas que cambiara de idea”, añadió.

El mejor jugador argentino de la historia dijo que al regresar a los entrenamientos con los Spurs de San Antonio todavía le dolían golpes de la temporada anterior y que eso también contribuyó a que decidiera retirarse.

“Estoy convencido y feliz del paso que di. Es difícil de explicar todo lo que sentí. Inmediatamente después experimenté un gran alivio y pensé que me iba a poder desconectar, pero empezaron a llegar los mensajes y no pude evitarlo. Algunos realmente me emocionaron”, reveló.

Sin embargo, avisó que no se alejará totalmente del equipo y que intentará colaborar “desde afuera”.

“Mis hijos ya empezaron las clases y mientras esté en la ciudad voy a estar cerca del equipo y de la franquicia. Tal vez no pueda ayudar más sacando una falta en ataque o con algún robo o algo, pero trataré de sumar en lo que pueda. Si puedo ayudar desde afuera, lo haré con mucho gusto”, afirmó.

El campeón olímpico con Argentina en los Juegos de Atenas 2004 aseguró que no se quedó “con las ganas de nada”.

“Jugué hasta que tuve ganas, algunos se tienen que retirar por lesiones o demás cuestiones antes de tiempo, pero yo jugué hasta pasados los 40 años. La verdad es que no me quedó nada pendiente. Es más, me di el gustito en los últimos tres años de jugar como uno quisiera hacerlo con sus amigos, sin sentir la presión de ser el responsables exclusivo de lo que pueda suceder”, precisó.

El argentino remarcó que tuvo 254 compañeros y nueve entrenadores durante su carrera y que nunca se peleó con ninguno de ellos.

“También hay mucha gente que no está en primera plana y que se rompe el lomo para que nosotros estemos en condiciones de jugar. Insisto, no salen en los titulares ni son tan reconocidos, pero son fundamentales para cualquier organización”, sostuvo.

Ginóbili aprovechará su retiro para pasar más tiempo con su esposa y sus hijos, disfrutar de la comida y de tener “muchas menos responsabilidades”.

“En definitiva, voy disfrutar de tener tiempo disponible, porque es lo que todo el mundo persigue y yo ahora lo tengo a los 41 años. Gracias a todos por apoyarme en este largo viaje”, concluyó.

 

 

Tomado de: ESPN

 

 

3 comentarios

    • dio84 en 30 agosto, 2018 a las 9:49 am
    • Responder

    muchas gracias por este combo…muy bueno de verdad

    1. Me alegra que le haya gustado. Saludos.

  1. grandísimo Ginóbili, toda una leyenda este argentino para los latinos que juegan en nba, decretaron un dia en su nombre segun escuche hoy en algun noticiero.

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