La Juventus de Turín rompió el mercado este verano fichando a Cristiano Ronaldo por más de 115 millones de dólares. El portugués, a sus 33 años, es el actual Balón de Oro y el máximo goleador de la última Champions League, por lo que en Turín sabían que estaban fichando un valor seguro. Sin embargo, las dudas sobre su adaptación al fútbol italiano, y el problema de invertir una cantidad tan alta de dinero en un jugador de su edad, eran losas que nadie sabía bien cuánto podrían llegar a pesar.

Como en las últimas temporadas, a Ronaldo se le han atragantado un poco las primeras jornadas de campeonato. No es ya el jugador explosivo e imparable que jugaba como un robot desde el primer partido al último de la temporada. A su edad, Ronaldo necesita estar bien física y mentalmente para destacar, aunque no es menos cierto que pocos como él saben cómo cuidar su cuerpo para que alcance los picos de forma necesarios cuando llegan los momentos más importantes de la temporada.

Tras los primeros tres partidos de la temporada en los que no marcó, Ronaldo se desquitó con un doblete al Sassuolo y luego marcó un gol clave en la victoria ante la Lazio, el tanto que deshacía el empate a cero en el minuto 81. Luego llegaría su arranque en la Champions League con una expulsión al minuto 30 de partido ante el Valencia, lo que le prohibirá jugar esta semana contra el Young Boys suizo. Después una buena actuación sin goles ante el Bologna sería este pasado fin de semana cuando los tiffosi de la Juve podrían ver a la mejor versión del portugués hasta ahora.

En un partido complicado, ante el Nápoles, el segundo en la tabla, Cristiano Ronaldo volvió a ser ese delantero omnipresente que acapara los focos y desquicia a las defensas contrarias. Escoltado en defensa por Mario Mandzukic y Paulo Dybala, el portugués fue el verdadero artífice de un triunfo que se puso muy cuesta arriba cuando Dries Mertens marcaba el 0-1 a los 10 minutos. Los de Carlo Ancelotti se manejaban muy bien sobre el terreno de juego y a la Juve le costaba saltar la presión inicial de los napolitanos, pero Ronaldo acabó por adueñarse del partido poco a poco.

El atacante fue siempre un incordio. Primero entrando por banda y más tarde reubicándose como delantero centro. Todas las jugadas de ataque pasaron por él, pues ya es el jugador al que todos sus compañeros buscan cuando la jugada pasa el mediocampo turinés. Ronaldo no marcó pero sirvió el primer gol a Mandzukic para que rematara a gol el croata con un gran envió desde la banda, remató desde 25 metros para forzar la estirada de espina, cuyo rebote volvió a remachar Mandzukic sin oposición, y un remate suyo a la salida de un córner fue impulsado por Bonucci en plancha en el segundo palo al fondo de la red.

Fue uno de esos partidos en los que el aficionado se va del campo pensando que acaba de presenciar a un súper hombre jugando con humanos, porque cuando Ronaldo entra en este estado de gracia es prácticamente imposible de parar.

De momento, Cristiano Ronaldo ha firmado pues tres goles con su nuevo club, pero también cuatro asistencias, lo que le convierte en el mejor en este rubro en Italia, y le hace empatar con otros como Lionel Messi en España o Bernard Mendy en Inglaterra.

Está por ver cuánto tiempo le puede durar este pico alto de forma al portugués y el staff técnico de la Juve tendrá que manejar muy bien tanto los minutos de juego que le den como los descansos, algo que Zinedine Zidane supo hacer mejor que nadie en su carrera.

Si consigue mantener ese fuego competitivo, podríamos estar ante otra temporada para el recuerdo del portugués, algo que la Juventus ve como la oportunidad ideal para dar el paso definitivo y volver a reinar en Europa, más de 20 años después.

De momento, parece que Ronaldo ya se ha soltado las cadenas típicas de sus arranques de temporada. Quizás lo mejor esté aún por venir.