Lima 2019: Las marcas clasificatorias del atletismo y los cubanos +

1/10/18
9.31 pm

 


Por el amigo de la peña:
Eddy Luis Nápoles Cardoso

 

 

 

 

La Asociación Panamericana de Atletismo (APA), rectora general de este
deporte en América, ha establecido el sistema de clasificación para
los Juegos Panamericanos a celebrarse en Lima, Perú, el próximo año,
el que establece con bastante antelación, las pautas a seguir por las
Federaciones Nacionales, con vista a lograr los cupos disponibles en
cada prueba.

Estas marcas deben cumplimentarse, en el caso de las pruebas
individuales, entre, el 1° de enero del año en curso y el 26 de junio
de 2019, mientras que los relevos se invitarán a los 12 primeros
ubicados en el ranking. Es necesario explicar, que el hecho de
realizar la marca exigida, no otorga la clasificación directa a la
cita de Lima, sino que los atletas que la hayan logrado, serían
elegibles para cumplimentar las cuotas otorgadas a cada prueba.
Ejemplo; 100 metros planos; 56 cupos, 28 para cada sexo.
Las marcas se hacen necesarias a la hora de controlar la asistencia a
los eventos multideportivos, toda vez, que estos han tomado un
crecimiento desmedido y se hace imposible para el país organizador
asimilar una alta cifra de atletas. Estas cuotas deben ir
evolucionando en la misma medida que lo hagan las especialidades. Por
ejemplo, sí observamos la de los 400 metros (hombres), para la cita
de Guadalajara 2011, era 46.53; para Toronto 2015, fue de 46.07 y
ahora para Lima 2019, es de 45.50 segundos.

Entrando en detalles sobre las marcas establecidas para Lima, éstas
tienen una mayor exigencia, respecto a las de Toronto 2015, algo
lógico, pero también para evitar que se repita la clasificación
excesiva de atletas, teniendo a última hora que realizar lamentables
cortes a las cifras de clasificados por países. Esto, aunque limita la
asistencia de atletas de naciones con menos calidad, aumentará el
nivel competitivo del evento.

Observando con detenimiento las marcas establecidas, hay pruebas en
las que se ha sido demasiado exigente, siendo las más rígidas, el
lanzamiento del disco para hombres y el salto de longitud, entre las
mujeres; en la primera de ellas, se solicitan 67.00 metros y en la
segunda, 6.70 metros. Será que el “Observatorio Técnico” de la APA,
prevé una “explosión” de lanzamientos y saltos para la próxima
temporada en la región.

 

 

Si hoy fuéramos a seleccionar los atletas en estas pruebas, por lo
acontecido en este 2018; en el disco, solo estarían asistiendo a Lima
cuatro discóbolos, los jamaicanos Fedrick Dacres (69.67), Traves
Smikles (67.72) y los estadounidenses Reggie Jagers (68.61) y Mason
Finley (67.06); mientras que el salto de longitud, lo harían seis
mujeres, la colombiana Caterine Ibargüen (6.93), la canadiense
Christabel Nettey (6.92), dos atletas estadounidenses, Brittney Reese
(6.87) y Taliyat Brooks (6.78), cerrando con la jamaicana Chanice
Porter (6.75) y la bahamesa Bianca Stuart (6.74).

Continuando con los argumentos que ridiculizan las marcas asignadas a
estas pruebas, tenemos, que en la historia de los Juegos
Panamericanos, en el disco, solo el cubano Luis Mariano Delís, logró
superar esta cuota, con 67.32, en Caracas 1983 y 67.14, en
Indianapolis 1987; mientras, que en el salto de longitud (F), unas
nueve atletas han superado o igualado los 6.70 exigidos ahora para
Lima 2019.

Otras pruebas poco beneficiadas por las marcas, es la jabalina en
ambos sexos, con seis atletas, el salto triple (F); el decathlon, con
nueve, mientras que varias, como la pértiga; la altura; la bala y el
martillo (M-F), presentarían abultadas cifras de clasificados, pero,
con mayoría de atletas de un mismo país (Estados Unidos), de los
cuales, solo dos pueden ser convocados.

Es de suponer, que al igual que sucede durante las rondas
clasificatorias en las pruebas de campo, exista la posibilidad de
repesca, hasta completar las cuotas asignadas a cada prueba, con los
atletas que no hayan cumplido con las marcas de clasificación y se
ubican a continuación en los listados anuales. El país sede, como ha
ocurrido antes, debe clasificar automáticamente a dos atletas por
pruebas.

Creo que sería oportuno realizar una revaluación de las marcas, sobre
todo, las más cuestionadas (lanzamiento del disco, para hombres y
salto de longitud, para mujeres), pues, aunque hay que mantener la
exigencia, tampoco se puede ir a los extremos.

En el caso de los atletas cubanos, ya en este 2018 han logrado 30 de
ellos, realizar las cuotas exigidas por la Asociación Panamericana de
Atletismo, con destaque para Reynier Mena y Yorgelis Rodríguez, los
únicos que han cumplimentado marcas en dos especialidades; Mena, en
100 y 200 metros y Yorgelis, en heptathlon y salto de altura.
Las particularidades de las clasificaciones cubanas, tiene sus
ventajas, pues hay cuatro triplistas hombres que pudieran estar
presentes en Lima; Jordan Díaz (17.41), Cristian Nápoles (17.34),
Lázaro Martínez (17.28) y Henry Rosique (17.02), a los que se pudieran
sumar otros (Andy Díaz, Edislay Hodelín y Arturo Rodríguez), también
tres saltadores de longitud; Juan Miguel Echevarría (8.68); Maikel
Vidal (8.12) y Lester Lescay (8.07), debiéndose incorporar Maykel
Massó. Esto desde el punto de vista de selección, es excelente, porque
a la hora de conformar los duetos por pruebas, hay bastante tela por
donde cortar.

Analizando las marcas establecidas, existen otras posibles
incorporaciones al listado, teniendo como argumento, que los
siguientes atletas, en algún momento han sobrepasado las cuotas que
exige la APA, como es el caso de la triplista Davisleydi Velazco,
(14.08-2016); el velocista Roberto Skyers (20.02-2015); el saltador de
altura Luis E. Zayas (2.27-2016); las corredoras Gilda Casanova
(52.28-2014 y 2:02.50-2015) y Arletis Thaureaux (4:19.60-2015); el
vallista José Luis Gaspar (49.17-2016) y el pertiguista Lázaro Borges
(5.40-2018).

Mientras que otros pudieran crecer en sus rendimientos, como el
pertiguista Eduardo Nápoles (5.35-2018); el velocista Harlyn Pérez
(10.25-2018); el martillista Yasmani Fernández (71.34-2018); la
discóbola Melany P. Matheus (56.79-2018) y el discóbolo Jorge
Fernández (66.50-2014), entre otros.

En próximos trabajos, abordaré con más detalles sobre las opciones del
atletismo cubano en Lima 2019.

 

 

 

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