Neymar se marchó del Barcelona de forma sorpresiva en 2017 debido a que no quería vivir a la sombra de Lionel Messi, considerado por muchos expertos como el mejor futbolista del mundo.

Por ello, en una cifra récord (222 millones de euros) que lo convirtió en el fichaje más caro de la historia, el brasileño llegó al París Saint-Germain, donde se advertía sería ‘amo y señor’ con todos los argumentos necesarios para brillar y forjar una historia que pudiera acercarlo a Messi o Cristiano Ronaldo.

De entrada tuvo que ‘pelear’ con el uruguayo Edinson Cavani, quien era referente del ataque y cobrador oficial de penaltis y tiros libres en el equipo… Pero a la contratación de ‘Ney’ aquel año se sumó la de la gran joya francesa Kylian Mbappé.

Neymar cumplía con una campaña destacada en París hasta que se lesionó e incluso su presencia en la Copa del Mundo estuvo en entredicho. Pese a la inactividad, el brasileño terminó la temporada en Francia con 28 goles, por 21 de Mbappé, quien llegó procedente del Mónaco y ya se advertía su gran potencial.

 

El Mundial de Rusia resultó el detonante para Mbappé, pues la ‘joya’ francesa deslumbró al mundo con su potencia de piernas, velocidad y calidad al marcar cuatro anotaciones y a los 19 años convertirse en Campeón del Mundo, con lo que en su regreso al PSG ya se le ve distinto en relación con su primera temporada en el club.

El pasado fin de semana, Mbappé marcó cuatro goles en 13 minutos al Lyon para establecer una marca y volvió a convertirse en el centro de elogios y felicitaciones. De hecho, circuló una fotografía en la que ‘Ney’ se ve relegado a un segundo plano, mientras el joven de 19 años es cargado y abrazado por sus compañeros del PSG.

En varias ocasiones Neymar dijo públicamente que quería jugar un rol ‘protector’ con Mbappé, algo similar a lo que hizo Messi con él en el Barça; sin embargo, es un hecho que el joven francés ya se hizo adulto y empezó a robarle protagonismo en el PSG al fichaje más caro de la historia.