Kane cambia la letra de España

Jose Luis Hurtado

España habló tanto de Malta que se extravió. El día feliz se lo cargó la Inglaterra de Harry Kane, con bombín y chaqué en cada balón que tocó en una primera parte impecable. El ariete cambió la letra de España, algo que está de moda. La selección de la ilusión se lleva una derrota dolorosa. Regaló la primera parte y lo pagó. Con ocho cambios tras la victoria de Cardiff, los primeros flecos no permitían aventurar una catástrofe. Marcos Alonso rozó el gol en una jugada a balón parada. Todo saltó por los aires con una combinación relampagueante. Pickford a Kane, éste a Rashford y el balón llegó a Sterling, que pasó la primera parte en un cohete, para definir ante De Gea como si fuera un goleador de premio. El partido pasó a disputarse mentalmente en Newcastle. España pedía una toalla y lo que se encontraba eran ingleses en el salón. Cada balón que pasaba del centro del campo era un aviso de noticia mala para De Gea. De repente el grupo sólido de Luis Enrique pasó a ser un garabato. No funcionaba nada. Primera parte para olvidarLa defensa acumulaba nervios y fallos. Sergio Ramos y Nacho no detectaban a Kane. Marcos Alonso y Jonny se enredaban a con Sterling y Rashford. En el centro del campo Busquets parecía otro futbolista, Saúl no encontraba sitio y los toques de Thiago no encontraban destino. En el ataque, Rodrigo y Aspas resultaban inofensivos. Asensio no hacía ruido en la banda izquierda.

Los tres goles de Inglaterra en 22 minutos que destapan la fragilidad defensiva de España
El Benito Villamarín siempre se asociará al milagro del 12-1 a Malta, una contraseña del fútbol español en los tiempos del pantalón estrecho, las medias bajadas de Gordillo, los gritos de Rincón y el gallo de José Ángel de la Casa con el último gol de Señor. Desde ahora también se puede asociar al día que Inglaterra se marchó a la caseta en el descanso con un 0-3.El delantero centro inglés por tradición era un tipo que en cada balón aéreo se jugaba pasar por una ferretería. Los tiempos han cambiado. El oficio ha pasado ahora a la carrocería de Harry Kane, un lord inteligente, que conoce el fútbol fuera del área. El delantero centro del Tottenham participó en los tres primeros goles de Inglaterra. Sólo abrió el libro y lo enseñó. Se bastó para hacer una sastrería entera a la selección española. Brutal. Reacción y agresividadEspaña entró en la caseta con una venda en la cabeza. La modernidad impone que en el descanso se repartan charlas motivacionales. Cuando volvió al césped volvió con la mirada de cuando te quitan un diente. La artesanía dejó paso al fuego en el cuerpo. Asensio sacó la pierna izquierda, Ceballos dio más inspiración al centro del campo e Inglaterra se refugió en la cueva.

Para la revolución Luis Enrique dio paso a Alcácer, en uno de esos momentos de la carrera en los que se le entrega una servilleta y devuelve un soneto. El primer balón que tocó fue un cabezazo impecable fuera del guante de Pickford. Hasta el mete inglés se recreó con la goleada. Los viejos porteros ingleses siempre llevaban un asterisco en el apellido para recordar el desastre que provocaron en distintas competiciones. En el caso de Pickford salió limpio del Mundial y en el Villamarín dio hasta pases de gol, pero se vino tan arriba que respetó la historia y se puso a hacer el inconsciente. El meta regaló un córner que terminó en el gol del Alcácer. Poco más tarde, en plena tómbola mental, quiso regatear a Rodrigo sin éxito y la acción dejó un tufo a posible penalti.

Con Inglaterra de fiesta adelantada España mostró carácter, un brazo al que sujetarse en un momento deprimente como fue el del descanso. España se lo dejó todo en un mal día. Sergio Ramos adecentó la derrota con el silbato del árbitro en la boca. Fue un gol que además sacó frustración. Ni mañana se iba a ganar el Mundial ni ahora se va a perder el escudo. Hay tiempo para encontrar la buena letra. This is fútbol.

3 comentarios

    • Godfather en 16 octubre, 2018 a las 8:15 am
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    Me gusta mucho más el equipo de Inglaterra que el de España, y ni que hablar del juego. A los españoles se les sube la fama pa la cabeza y es bueno que alguien se los baje.

  1. Este era el espíritu español antes del juego, pero el terreno los devolvió a la realidad.

    El fútbol ofrece revancha cuando menos te lo esperas. España estaba hundida en la miseria futbolística a primeros de julio. Se hablaba de depresión, de fin de ciclo, de modelo agotado, de futbolistas en decadencia y todos los calificativos que uno se pueda imaginar. La eliminación ante Rusia y cómo llegó dejó tras de sí una sensación de impotencia total.

    El precipitado adiós, dejó muy tocada a una selección que hoy tiene en su mano y a golpe de tres puntos la clasificación matemática para la fase final de la Liga de las Naciones, con la subcampeona del mundo y la cuarta del pasado Mundial como rivales. Como ven, tres meses y medio después todo vuelve a ser de color de rosa, color con el que ayer se ejercitaron los españoles en un gesto solidario contra el cáncer de mama.

    El autor de la milagrosa transformación no es otro que Luis Enrique. El asturiano llegó al cargo rodeado de ruido y con el apoyo de Luis Rubiales y de algún que otro más, fácilmente identificables por aquello de que no eran muchos. Primero impuso unas normas, después ganó en Wembley, más tarde goleó y fue aclamado en Elche, para seguir con otra goleada ante la triste Galés de Bale. Hoy y ante la Inglaterra de Southgate tiene la oportunidad de sellar el pase a la fase final en la primera edición de la Liga de las Naciones.

    ¿Qué ha cambiado para este salto tan grande entre lo sucedido en Moscú y los últimos tres partidos disputados y que se han saldado con 12 goles a favor y dos en contra? Lo primero, el seleccionador. Después algunos jugadores y, por último, la manera de entender el fútbol, sin tanto manoseo y mucho más directo en las dos áreas.

    El mensaje fue claro y contundente desde el primer día por parte del técnico, que ha sabido ver las carencias del pasado reciente, inyectando las dosis justas de energía e ilusión a cada jugador, abriendo la mano a apariciones de nuevos e incluso de algunos veteranos como Raúl Albiol. Lo cierto es que para cada posición del terreno de juego ha encontrado argumentos para que la selección vuelva a ser lo que fue o, por lo menos, lo que parecía ser.

    Lo cierto es que España está a un paso de poder competir por ser el mejor de Europa allá por el mes de junio. Y lo hará con merecimiento, tras pasar por encima de Croacia y si hoy es capaz de repetir victoria ante una Inglaterra que llega con dudas por los resultados cosechados tras el Mundial y que tan sólo le han valido para ganar a Suiza.
    Kane, sin puntería

    En medio de esas incógnitas, la presencia en la portería de Pickford se ha convertido en un lujo ante la carencia de porteros en los últimos años y lo mucho que le cuesta ver portería, tal y como queda demostrado con los últimos seis partidos sin ver puerta de su estrella Kane o los más de mil minutos de Sterling peleado con el acierto. Rashford se ha convertido en la única garantía goleadora.

    Southgate se ha traído para tal menester a algunos de esos jóvenes que han llevado a Inglaterra a copar títulos en las categorías inferiores. Por aquí están los Sancho, Chiwell o Masón Mount, jóvenes y atrevidos al máximo.

    Luis Enrique mostró las cartas en el partido de Cardiff, dejando sin minuto alguno a jugadores como Nacho, Marcos Alonso, Busquets o Asensio, que se antojan titulares en un Benito Villamarín que lleva 23 años sin ver a la selección u otros como Ramos, Rodrigo o Saúl que o bien jugaron tan sólo un tiempo o unos pocos minutos.

    Despejadas las dudas en la portería, como ha hecho con otros posibles conflictos, De Gea ha encontrado la tranquilidad que necesitaba para seguir ejerciendo de lo que es, uno de los mejores del mundo en su posición.

    La ausencia de Carvajal propicia la titularidad de Azpilicueta, que en Cardiff no completó el partido pensando en los 90 minutos ante Inglaterra, conocidos del día a día del defensa del Chelsea. Aspas o Alcácer ocuparán el lugar de Isco.

    Una victoria aseguraría de manera matemática la prestigiosa presencia en la fase final de la Liga de las Naciones, competición que otorgará a la selección campeona 10,5 millones de euros, casi el doble de lo que podrían recaudar en los seis amistosos que la selección campeona había jugado en su lugar. Cuestión de números.

    • Chikungunya en 16 octubre, 2018 a las 1:34 pm
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    Cualquiera pierde un partido, este al menos le sirve a los ibéricos para poner los pies sobre la tierra.

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