Los Dodgers de Los Angeles han jugado béisbol desde 1884, los Medias Rojas de Boston desde 1901, y esto marca la segunda vez que juegan entre sí en una serie de postemporada y la primera vez en 102 años -cuando el primero era conocido como los Brooklyn Robins y Babe Ruth lanzó todas las 14 entradas para ganar el Juego 2 del Clásico de Otoño para este último-. Como un maravilloso punto de partida, esta podría ser una de las mejores Series Mundiales de los últimos años.

Los Dodgers, quienes perdieron el Juego 7 de la Serie Mundial la campaña anterior, intentan ganarla por primera vez desde 1988. Los Medias Rojas -destronaron a los Astros, el equipo que venció a Dodgers el año pasado- lograron un récord de la franquicia con 108 victorias esta campaña. Los Dodgers pegaron más jonrones que cualquier club en la historia de la franquicia. El manager de los Medias Rojas, Alex Cora, un ex Dodger, está tratando de convertirse en el quinto capitán novato en ganar la Serie Mundial. Dave Roberts, quien tiene un lugar especial en la historia de los Medias Rojas con su famosa base robada en la Serie de Campeonato de la Liga Americana de 2004, es el manager de los Dodgers. Cora y Roberts fueron compañeros de equipo con los Dodgers durante tres temporadas. Dos de los tres estadios de béisbol más antiguos servirán como anfitriones. Un enfrentamiento de dos de los mejores zurdos de la década –Clayton Kershaw y Chris Sale– es posible no solo una sino dos veces.

Cualquier cosa es posible aquí:

Tres razones por las que los Medias Rojas ganarán

1. Ofensiva. Los Medias Rojas derrotaron a un gran equipo de lanzadores de los Astros tras anotar 29 carreras en cinco juegos. Houston no había permitido siete careras en tres juegos seguidos este año hasta la Serie de Campeonato de la Liga Americana. Tal vez no debería haber sido una sorpresa, dado que los Medias Rojas lideraron en prácticmante todas las categorías ofensivas importantes en esta temporada.

La sorpresa es que Mookie Betts y J.D. Martínez no llevaron a los Medias Rojas en el desmantelamiento de los Astros. Fueron más Jackie Bradley Jr., quien ganó el JMV de la Serie de Campeonato por producir nueve carreras, todas con dos outs, una menos que el récord de Yogi Berra (1956) para la mayoría de las carreras impulsadas con dos autos en una serie de postemporada. Ese ha sido el secreto de la ofensiva de los Medias Rojas de 2018: los números 1 a 9, no siempre parecen intimidantes, incluyen su parte justa de puntos débiles pero parece que siempre producen.

Los Medias Rojas son especialmente buenos en casa donde terminaron con marca de 57-24 esta temporada, el mejor registro en las Ligas Mayores. Ellos promediaron 5.8 carreras por juego en el Fenwey Park y permitieron 4.0 carreras, la segunda disparidad más grande de todos los equipos en los últimos 15 años. Fenwey puede ser especialmente peligroso para los lanzadores zurdos y los Dodgers probablemente iniciarán con tres lanzadores zurdos.

2. Defensa en los jardines. Los Medias Rojas tienen los mejores jardineros defensivos en el juego. Ellos inician con tres jardineros centrales: Andrew Benintendi en el izquierdo, Bradley en el centro y Betts en el derecho. Bradley podría ganar un guante de oro esta campaña. En el Juego 4 de la Serie de Campeonato de la Liga de Americana, Betts, el mejor defensivo en el jardinero derecho en el juego, convirtió un jonrón de José Altuve en una llamada de interferencia al saltar por encima de la cerca del campo derecho para intentar atraparla. Benintendi salvó ese juego con una atrapada con dos outs y las bases llenas en la parte baja de la novena entrada. Con todos los ponches en el juego de hoy, la defensa se ha enfatizado en ciertos días debido a que se ponen menos bolas en el juego, pero ningún equipo puede ganar con una pésima defensa de campo abierto, y una gran defensa de campo como la de Boston puede significar la diferencia en no solo un juego, sino en una serie de siete juegos.

3. Química. Es cursi, es cliché, es difícil de cuantificar, pero en el caso de los Medias Rojas, la unión que muestran es real. Inició en el entrenamiento de la primavera, durante el cual el cerrador de Boston, Craig Kimbrel, tuvo que abandonar el equipo para estar con su hija de tres meses que necesitaba una cirugía cardíaca. Cuando volvió, el equipo lo abrazó. Los jugadores y entrenadores se pararon en medio de la casa club, se tomaron de las manos y rezaron: “Nunca había visto eso antes en mi carrera”, dijo Martínez.

Al final del entrenamiento de primavera, el lanzador Eduardo Rodríguez llevó a todo el equipo a cenar. “Todos se presentaron”, dijo Cora. “De todos los equipos en los que había estado, nunca había visto esto”. A mediados de agosto en Filadelfia, Rodríguez lanzó un juego simulado a las 2 pm antes del juego de las 7 pm. Betts, quien no estaba en el lineup esa noche, estaba ahí para ver el juego simulado. David Price, el jugador mejor pagado del equipo, estaba ahí, parado detrás del montículo, actuando como umpire y dando el apoyo.

“Nunca había visto algo así”, dijo Cora. “Este equipo es diferente”.