La Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA) anunció ya los nombres de los finalistas a los principales premios de la temporada del 2018 y de golpe, como una bofetada artera, resalta la ausencia de J.D. Martínez entre los candidatos al Jugador Más Valioso de la Liga Americana.

Martínez, de los Medias Rojas de Boston, estuvo coqueteando gran parte de la temporada con la Triple Corona, aunque al final terminó como líder en carreras impulsadas (130) y fue segundo en average (.330) y jonrones (43).

Contra el cubanoamericano de los Medias Rojas conspira su función de bateador designado, pero ello abre el sempiterno debate de por qué alguien con su responsabilidad no puede ser MVP y en cambio en ocasiones se lo dan a un lanzador, que no batea.

Su compañero de equipo Mookie Betts, el dominicano José Ramírez, de los Indios de Cleveland, y Mike Trout, de Angelinos de Los Ángeles, integran el trío de candidatos.

Nadie discute la calidad de Trout, quizás el pelotero más completo de todo el béisbol, pero lo primero que habría que definir es qué significa ser más valioso.

Porque los Medias Rojas, sin el aporte de J.D. posiblemente no hubieran llegado a donde llegaron, mientras que la actuación de Trout no valió de mucho para los Angelinos.

En la Nacional, Christian Yelich, de los Cerveceros de Milwaukee, podría haber asegurado el premio en las últimas dos o tres semanas de la campaña, cuando parecía que nadie se lo discutiría al boricua Javier Báez, valiosísimo para los Cachorros de Chicago, no sólo con el madero, sino por su capacidad de defender de manera excelsa la intermedia, el campocorto y la antesala.

El tercer candidato es Nolan Arenado, de los Rockies de Colorado, presencia permanente entre los candidatos, pero a quien muchos votantes de la BBWAA miran injustamente con cierto recelo por jugar la mitad de sus juegos en la altura de Denver.

No hubo sorpresas entre los tres aspirantes a Novato del Año de la Liga Americana: el dominicano Miguel Andújar y el venezolano Gleyber Torres, ambos de los Yankees de Nueva York, así como el japonés Shohei Ohtani, de los Angelinos.

La lucha debe ser entre Andújar y Ohtani, con Torres relegado a la tercera posición.
El quisqueyano fue fundamental en la actuación de los Yankees, echándose sobre sus hombros la ofensiva del equipo cuando se lesionó Aaron Judge y Giancarlo Stanton entró en un profundo slump.

Pero Ohtani deslumbró por su rara capacidad de batear y lanzar, aunque una lesión lo limitó en la lomita y su tiempo de juego en total fue brevísimo, comparada con la de Andújar.

El trío de la Liga Nacional lo componen el venezolano Ronald Acuña Jr, de los Bravos de Atlanta, el quisqueyano Juan Soto, de los Nacionales de Washington, y Walker Buehler, de Dodgers de Los Ángeles.

Lo de Acuña y Soto era esperado, pero la gran sorpresa aquí fue la exclusión de Brian Anderson, de los Marlins de Miami, quien encabezó a los debutantes del viejo circuito en hits (161), dobles (34) y carreras anotadas (87), además de ser segundo en remolcadas (65) y bases por bolas (62).

Bud Black, de los Rockies, Craig Counsell, de los Cerveceros, y Brian Snitker, de los Bravos, son los candidatos a Manager del Año en la Nacional.

Aquí no hay sorpresas tampoco, aunque debería ganarlo Snitker, quien llevó a Atlanta a ganar la División Este, a pesar de tener un equipo en pleno proceso de reconstrucción, mientras que Colorado, que ya había estado en la postemporada del 2017, y Milwaukee, reforzado notablemente en el invierno, tenían etiquetas de contendientes desde el inicio de la campaña.

Kevin Cash, de los Rays de Tampa Bay, Bob Melvin, de los Atléticos de Oakland, y el debutante puertorriqueño Alex Cora, de los campeones Medias Rojas, conforman el trío de aspirantes en la Americana.

Lo de Cash fue extraordinario, con un equipo que en el papel lucía como uno de los más débiles de todo el béisbol y si los Rays no llegaron a los playoffs fue por estar en una división en la que dos conjuntos, Boston y los Yankees, ganaron más de 100 juegos.

Como sobresaliente también fue el trabajo de Cora, que llevó a los Medias Rojas a la mejor temporada de su historia, con 108 triunfos, para superar la marca de 105 que databa desde 1912, el año en que se inauguró el Fenway Park.

Gran responsabilidad en la labor de Tampa Bay la tuvo el zurdo Blake Snell, quien debe ganar el Cy Young en la Liga Americana por encima de Corey Kluber, de los Indios, y Justin Verlander, de los Astros de Houston.

Snell encabezó las Grandes Ligas en victorias (21) y tuvo la mejor efectividad en la Americana, con 1.89.

Y en la Nacional se establecerá una lucha entre sabermétricos y tradicionalistas.

Jacob deGrom, de los Mets de Nueva York, tuvo una efectividad de otros tiempos, apenas 1.70 carreras limpias por cada nueve entradas de actuación, aunque solamente consiguió diez triunfos con nueve derrotas en 32 aperturas, un WHIP de 0.91 y 269 ponches en 217 episodios.

Fue apoyado pobremente por sus compañeros a la ofensiva, lo cual lo privó de unas cuantas victorias más.

Max Scherzer, ganador del premio los últimos dos años, lideró la liga en abanicados, con 300, un récord personal, además de compartir el primer lugar en triunfos (18).

Fue el que más innings trabajó (220.2) y su WHIP fue también de 0.91, mientras que su efectividad de 2.53 fue la tercera mejor del viejo circuito.

En un punto intermedio entre deGrom y Scherzer está Aaron Nola, de los Filis de Filadelfia.

Nola fue segundo en victorias (17), efectividad (2.37) y WHIP (0.97), tercero en entradas lanzadas (212.1) y quinto en ponches (224).