BARCELONA — Andrei Arshavin anunció el 8 de noviembre su retirada, que se hizo efectiva tres días después en el partido de la Liga de Kazajistán entre el Kairat y el Shakhter Karagandy.

A sus 37 años el que fue considerado último mago del fútbol ruso decidió colgar las botas tras una carrera que para muchos quedó a medio camino de la excelencia… Y que tuvo un capítulo, nunca olvidado por él: su fichaje frustrado por el FC Barcelona.

Nacido en San Petersburgo en 1981, Arshavin ingresó a los 18 años en el Zenit y fue parte trascendental en el crecimiento de un club que bajo su liderazgo y la dirección de Dick Advocaat conquistó en 2008, su año dorado, la Copa de la UEFA. Después tomó parte en la Eurocopa, que ganó España, y allí ya se consagró como uno de los mejores futbolistas del continente. Y fue cuando el Barça que preparaba la primera temporada con Guardiola llamó a su puerta.

“Mi sueño es jugar en el Barça. Desde que descubrí al Dream Team en la final de la Copa de Europa en 1992 me dije que quería ir a ese equipo” declaró en una entrevista el mismo verano, días después de la Eurocopa y cuando el club español presentó una oferta de 18 millones de dólares, que el Zenit rechazó.

Por aquel entonces Igor Korneyev, ex futbolista del Barcelona, era el director deportivo del Zenit y trató directamente la posibilidad del traspaso, pero ante la negativa a rebajar una venta por debajo de los 32 millones de dólares el Barça solventó el fichaje de Alexander Hleb, por quien pagó 19 millones al Arsenal. La carrera azulgrana de Hleb, por cierto, fue un auténtico fracaso.

“Para mí no es una cuestión de dinero. Dudo de que en otro club me ofrezcan lo que me podría pagar el Zenit. No es una cuestión económica; es una aspiración deportiva” proclamó Arshavin para dejar clara su intención, pero ni su disposición a rebajarse el sueldo para facilitar un acuerdo logró hacer cambiar de opinión al club ruso.

 

“Me quiero marchar. Lo sabe Advocaat y lo saben los directivos… Mi deseo será siempre jugar en el Barça pero si no puede ser, habrá que buscar otra opción”, convino poco después, cuando entendió imposible trasladarse al Camp Nou… Y cuando se abrió la puerta del Arsenal, que acabó fichándole en enero de 2009 por 18,5 millones de dólares, una cantidad muy inferior a lo que había exigido meses antes el Zenit por la amenaza de plante del futbolista.

Su carrera gunner no fue, ni de lejos, lo feliz que esperaba. Tras su primera media temporada (en que destacó un partido en que marcó 4 goles al Liverpool) regresó al plano la opción del Barça, en el verano de 2009, y volvió a ofrecerse en 2010… Pero para entonces Guardiola ya no le tenía en su mira.

Cedido en febrero de 2012 al Zenit, regresó definitivamente al club de su juventud, sin coste, en julio de 2013 después de haber jugado 144 partidos con el Arsenal. A pesar de ser titular, su relación con Luciano Spalletti no fue la mejor y su rendimiento, en descenso, provocó que el club permitiera su marcha al Kuban Krasnodar en 2015, alineándose en apenas 8 partidos antes de ser despedido y marcharse a Kazajistán para jugar sus últimas dos temporadas y media.

Hasta que este mes de noviembre decidió retirarse. “El Barça me quiso… Pero el Zenit no se avino a venderme”, recordó el día de su adiós, conviniendo que aquel fue el gran sueño incumplido de su carrera deportiva.