ERNESTO DANIEL DEL RISCO; «En la profesión de árbitro no hay amigos»

19/11/18
9:00 am

 

   
 
 
Por: Duanys Hernández Torres (duanysh@inder.cu)
 
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Foto: Roberto Morejón

La Habana.- ERNESTO Daniel del Risco Velázquez es uno de los árbitros más jóvenes de la 58 Serie Nacional de Béisbol, pero se ha ganado el respeto de todos por la calidad de su trabajo.

Con apenas 31 años de edad califica entre los jueces con mejor trabajo en el amplio sistema de la pelota cubana.

Esta es su octava campaña beisbolera en condición de titular, pero actuó como suplente en las versiones 49 y 50. Le agradece mucho al carismático Omar Lucero, quien fungió como su jefe de grupo durante los primeros años de labor.

Este imparcial nacido en Las Tunas y devenido pinareño contó a JIT, desde el cuarto de árbitros del estadio Latinoamericano, detalles de su carrera. La frase que da título a la entrevista no debe alarmarnos…

¿Cómo nació esa vocación por el arbitraje?

Mi papá fue árbitro y yo iba mucho a los juegos. Desde pequeño,  en la Eide Osmani Arenado, los entrenadores me invitaron a comenzar en el arbitraje. Con 13 años empecé en esta ardua tarea y no me arrepiento.

Seguro hay momentos difíciles en Cuba…

He tenido varios. En un juego en el Capitán San Luis entre Pinar del Río y Ciego de Ávila la situación se puso muy tensa. El año pasado en Las Tunas tuve dos subseries, frente a Matanzas e Industriales, en las cuales mi pueblo natal no se comportó bien conmigo. Es duro que donde viste la luz y te formaste te traten tan mal.

En el último partido de la pasada Serie Nacional Sub-23, entre Las Tunas e Isla de la Juventud, debiste tomar medidas precisamente ante los orientales…

Mi hermano Luis Daniel, quien también es árbitro, había tenido un incidente con ellos en semifinales, pero no llevé eso al partido final. Siempre salgo a realizar solo mi trabajo. Había televisión y se pudo ver que el lanzamiento era bola, como lo canté. El director se pasó y debí expulsarlo.

Después ponché al torpedero, me faltó el respeto y también lo mandé a las duchas. Fue otro momento amargo, pero mi conciencia estaba tranquila porque hice lo correcto. De toda situación hay que sacar provecho porque en esta profesión no hay amigos.

Los árbitros reciben pelotazos sobre todo cuando están detrás de home. ¿Le han dado alguno?

En Holguín, en el municipio Frank País, estaba bateando Leris Aguilera en un choque frente a la Isla. El bate se partió y un pedazo me dio en el codo. Se puso feo, feo, pero debí terminar así. Nunca se me olvidará aquello.

Otra vez, antes de las series nacionales, fui a Granma a un tope del equipo tunero 13-14 años. Cuando me estaba cambiando un entrenador del elenco local me preguntó si usaba copa y le dije que no. Ese día me dieron tres bolazos cerca de los testículos. De ahí en adelante nunca he dejado de usarla.

Muchos lo ven pequeño de estatura para esta profesión…

Eso me afectó para ingresar a la escuela de arbitraje, cuando la dirigía César Valdés. No gustaba mi físico, pero después el compañero Gumersindo Triay me dio la oportunidad de probar y desde entonces he tenido que lidiar con esa dificultad.

Mi credo al respecto es simple: el hombre se mide de la cabeza al cielo. No hay que ser grande de tamaño, sino de corazón. El día a día es el que da tu real estatura.

¿Qué opina sobre el uso de la tecnología en el béisbol?

Al principio no me gustaba el replay, pero la tecnología le ha dado un buen matiz al arbitraje y al deporte. Aprobar lo justo es correcto. Si tenemos la posibilidad de aplicar este adelanto bienvenido sea. Para mí la repetición televisiva ha sido una bendición, aunque en algún momento perdemos en favor del espectáculo. Eso es lo fundamental.

Hábleme sobre su experiencia en eventos internacionales…

He participado en dos Series del Caribe, la del 2016 en Santo Domingo, República Dominicana, y la del 2017 en Culiacán, México. También en el recién finalizado Campeonato Mundial Sub-23 de Barranquilla, Colombia.

Son experiencias muy gratas desde el ámbito profesional porque aprendes de otros compañeros, sobre su trabajo y el modo en que se preparan desde que están en el vestuario. Eso me ha servido para avanzar en esta profesión.

¿Cómo ve la salud del arbitraje en Cuba?

Todavía nos faltan muchas cosas: preparación teórica y física, motivación, estimulación. No podemos estar del todo contentos. Si llegas a sentirte satisfecho no hay nada que hacer en positivo. Ojalá pudiéramos insertarnos en las ligas profesionales del Caribe, pues la calidad del arbitraje allí es muy alta.

Ernesto Daniel da los toques finales para salir a la grama del parque Latinoamericano. La imparcialidad es su premisa fundamental, al costo que sea necesario.

 

Tomado de: JIT

 

3 comentarios

    • Krlos2017 en 19 noviembre, 2018 a las 12:07 pm
    • Responder

    Pienso que el arbitraje es una de las deficiemcias de la serie nacional, cada árbitro tiene su zona y todas son distintas a la de los que nos juzgan en los eventos internacionales. Cada día hay más expulsiones y protestas en los juegos, los peloteros observan como los mismos lanzamientos son strikes y bolas en diferentes ocasiones. Hasta en los replay se equivocan!!!!!!! no existe tecnología para acercar la jugada???? a los arbitros se le expulsa, se le amonesta moentariamiente hablando??? cuando lo hacen mal.

    1. Si los amonestan monetariamente, pero de siempre, uno de los salarios más deprimidos del deporte es el de los árbitros

    • A.M en 19 noviembre, 2018 a las 1:41 pm
    • Responder

    Ni el mismo se cree eso de que no llevó el incidente de su hermano al juego de pelota de Las Tuna y la Isla.
    Ahora mismo en el juego que están televisando entre Las Tunas y Holguín acaba de ponchar a Ayala con una bola que ni con dos bates se podía conectar y después no quiere que se le proteste pero la verdad es que es malisimo o todavía tiene sus problemas con el equipo tunero. Saludos

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