Si yo fuera el gerente general de los Orioles de Baltimore tendría un largo camino por recorrer antes de convertir nuevamente al peor equipo del 2018 en una novena competitiva.

Sobre todo, porque la reconstrucción, tras la salida de Manny Machado, Jonathan Schoop, Kevin Gausman y Zach Britton, arrancará con el hándicap de los 92 millones que aún se le deben a Chris Davis hasta el 2022.

Davis es un lastre pesado de cargar, a ritmo de 23 millones por cada una de las próximas cuatro campañas.

Entonces, sólo queda deshacerse de las pocas piezas de algún valor que quedan para obtener prospectos sobre los cuales edificar a los nuevos Orioles.

1.- Canjear a Dylan Bundy por prospectos de pitcheo

El derecho Dylan Bundy es lo mejor que tiene el cuerpo de pitcheo de los Orioles, pero seamos honestos, en buena lid, es un cuarto o quinto abridor en una rotación que se respete.

Hay equipos que necesitan llenar esos espacios en la parte baja de su rotación y por Bundy podría conseguirse un par de serpentineros en proceso de desarrollo.

Uno de esos equipos en los que encajaría el derecho es el de los Astros de Houston, que perdieron en la agencia libre a Dallas Keuchel y a Charlie Morton, mientras que Lance McCullers se perderá el 2019 tras someterse a una operación Tommy John.

A menos que los Astros planeen darle una oportunidad al cubano Rogelio Armenteros o al también derecho Corbin Martin, estos serían buenas adquisiciones para el futuro de Baltimore.

2.- Apostar por Ryan Mountcastle y Yusniel Díaz

El antesalista y campocorto Ryan Mountcastle y el jardinero cubano Yusniel Díaz son los prospectos números uno y dos, respectivamente, de la organización de Baltimore.

Mountcastle fue escogido por los Orioles en la primera ronda del draft del 2015 y Díaz llegó procedente de Dodgers de Los Angeles en el canje por Manny Machado.

 

Ambos poseen poder relativo, que pudieran añadir a un núcleo que formarán, al menos al principio de la temporada, Davis, Mark Trumbo y Trey Mancini.

3.- Aguantar a Trumbo hasta mitad de la campaña

Lo ideal sería salir de Davis lo antes posible, pero nadie en su sano juicio se haría cargo de semejante contrato de un hombre que batea por debajo de la línea Mendoza y promedia más de 200 ponches por año, aunque tenga una fuerza descomunal cuando ocasionalmente le da a la pelota.

Entonces la pieza más valiosa sería Trumbo, quien ha sido un bateador sólido a lo largo de su carrera, pero tuvo en el 2018 una campaña recortada por lesiones a sólo 90 partidos.

Ahora mismo, lo que se obtendría en retorno por el bateador designado y jardinero sería mucho menos valioso que si regresa en su mejor forma y tiene una mitad de temporada sólida, que lo haga atractivo para equipos contendientes que necesiten añadir su bate poderoso.

Claro que eso siempre implica un riesgo. Una mala mitad de campaña le disminuiría su valor en julio, pero quien no se arriesga, no triunfa.

Si yo fuera el gerente general de los Orioles…renunciaría, porque en realidad lo que necesita este equipo es una renovación total de su plantilla.