Ya no hay duda alguna.

A Cristiano Ronaldo le costó arrancar – como venía pasándole en las últimas temporadas – pero una vez que ha alcanzado su estado de forma adecuada y la velocidad de crucero, la voracidad del mejor delantero de la última década (quien sabe si también de la historia) no ha tenido piedad de nadie.

Eran muchos los que pensaban que en Italia sus números desfallecerían, que sería imposible que continuara con el ritmo goleador que se había marcado en el Real Madrid, tanto en liga como en la Champions League. Pero Ronaldo sigue ahí, con 33 años, a punto de cumplir 34, pero al pie del cañón y anotando como siempre.

En 2013, en una rueda de prensa en Madrid, a Carlo Ancelotti le preguntaron si pensaba que su equipo jugaba mejor sin Ronaldo sobre el terreno de juego. La pregunta venía al caso porque, durante una lesión que dejó al portugués fuera de juego durante varias jornadas, el equipo merengue hizo un gran fútbol, ensalzado por cuatro mediocampistas de gran calidad técnica, y con dos delanteros (Karim Benzema y Gareth Bale) que parecían jugar bastante liberados de presión cuando el 7 no se vestía de corto.

El preparador italiano, sabio como pocos ante los micrófonos, vino a decir algo así como que, Ronaldo tenía una media de más de un gol por partido durante su estancia en la Casa Blanca, por lo tanto, jugar con él era salir al partido con 1-0 a favor. No tuvo que explicar mucho más para dar a entender la importancia capital del portugués en su equipo.

Desde que arrancó la liga con la Juventus, Ronaldo ha marcado ya nueve goles para su nuevo equipo. Estos tantos los ha conseguido en 13 partidos, por lo que su media en los últimos nueve partidos (pues en los primeros cuatro ya hemos dicho que tuvo la pólvora mojada) es de gol por partido.

Sus números, por lo tanto, no dejan de impresionar pues el portugués ha logrado mantener su media y sigue compitiendo con los mejores del continente – en España, Cristhian Stuani lleva 10, mientras que Lionel Messi y Luis Suárez han marcado 9; en Inglaterra, Aubameyang y Agüero lideran la tabla de goleadores con 8 tantos -, sin acusar apenas el hecho de que ha cambiado de equipo, de país y de estilo de juego.

Por eso no es difícil pensar que Ronaldo, que claramente está al acecho del primer puesto en la tabla de goleadores de la Serie A –hasta ahora sólo el polaco Krzysztof Piątek del Genoa le aguanta el ritmo–, acabará por dejar a sus rivales comiendo polvo cuando entre la fase crítica del campeonato.

Esta versión veterana del atacante portugués suele actuar como una máquina perfectamente engrasada, y es siempre a partir de enero y febrero cuando Cristiano pone la directa hacia sus metas goleadoras.

Ya el año pasado Ronaldo demostró su inquebrantable fe ante el arco rival tras las vacaciones navideñas, pues llegó a diciembre sólo con tres goles en su haber, convertido en carne de memes – los más sangrantes los que apuntaban que, en esos momentos, el brasileño Paulinho del FC Barcelona le doblaba esa cifra – y terminó la liga con 26 tantos, sólo por detrás del eventual e incombustible pichichi Leo Messi.

Por eso los hinchas de la Juventus pueden estar felices pues saben que su equipo, que de momento sigue invicto en la liga, ha invertido en el valor más seguro de Europa frente al marco contrario y porque, además, sus mejores tardes goleadoras están aún por llegar.