Atl. Madrid goleó y avanzó a 8vos. de Copa del Rey + Cuatro goles para conmemorar los 400 partidos del Cholo

5/12/18
9:39 pm

 

 

 

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(EFE) – El Atlético de Madrid goleó al Sant Andreu tras un decepcionante primer tiempo salvado por las paradas de Antonio Adán y un poste.

Superado un rival inferior, de Tercera División, el conjunto rojiblanco ya está en los octavos de final de la Copa del Rey, donde aguarda oponente, con la advertencia del primer acto que completó este miércoles en el estadio Wanda Metropolitano, por debajo del nivel que tiene y se le exige al Atlético, voraz en la reanudación con goles de Thomas Lemar, Niko Kalinic, Ángel Correa y Vitolo, los tres primeros en apenas seis minutos, desde el 48 al 54.

Un marcador tan corto, 0-1, en la ida, sea cual sea la categoría del adversario, siempre es una alerta. No permite ni excesos de confianza ni demasiada relajación. Lo confirmaron la primera mitad y el Sant Andreu, entonces un equipo sin nada que perder, pero valiente, ambicioso, con entusiasmo, para una visita histórica, que ni renunció al balón ni al ataque, que acumuló jugadores para defender y que atacó sin complejos a su rival, sin nada de miedo.

Incluso más. Fue capaz de hasta asustar a todo un Atlético, que sufrió por momentos, a pesar de su once de partida competitivo en el que sólo hubo hueco para un jugador del filial, el centrocampista del filial Toni Moya, ubicado en el centro de la defensa -en esa plaza ya jugó con el primer equipo en la pasada pretemporada-.

En todo el primer tiempo, el Atlético jamás dominó con la rotundidad que se presuponía, realmente ni siquiera dominó, al Sant Andreu, que chocó entonces con Antonio Adán. El arquero de la Copa del Rey no sólo demostró sus cualidades, sino que fue indispensable para sostener el 0-0 al final de la primera parte.

Entre la rebelión de su rival con tres ocasiones, él intervino dos, un tiro al borde del área de Josu y un cabezazo de ElHadji que parecía gol hasta su magnífica estirada. La otra fue al palo, también por un cabezazo.

La primera fue una advertencia; las dos siguientes un aviso más que serio de una certeza absoluta, que no se gana a nadie sólo con el nombre. El Atlético, al cierre del primer tiempo, sólo había probado una vez entre los tres palos, en el minuto 44 y a las manos del portero Segovia, en su única intervención hasta el descanso, además de una oportunidad de Kalinic que salió fuera tiempo antes.

Nada más, salvo algunos intentos desviados, en ataque en 45 minutos del conjunto rojiblanco, por debajo de su nivel muchos de sus jugadores, sin aprovechar esa oportunidad a las que invitó a algunos de sus hombres en la víspera Simeone, que movió el banquillo al descanso para incluir en el duelo a Lemar y Rodrigo.

Su efecto, sobre todo por el interés, la intensidad y la ambición que renovó el propio equipo al completo de vuelta al vestuario, fue inmediata. Primero con una falta directa de Koke que despejó Segovia, después con una acción de Correa y luego con tres goles en apenas seis minutos después del replanteamiento en el intermedio.

El 1-0 de Lemar, con un derechazo potente, ajustado, perfecto, desde el borde del área que se coló a toda velocidad tras impactar en el poste; el 2-0 de Kalinic -su primer gol como rojiblanco- con un cabezazo después de un centro desde la banda derecha de Arias; y el 3-0 de Correa, con una maniobra tan sensacional en el simple con el que desbordó a dos rivales y como en el tiro con el exterior.

Todo desde el minuto 48 al 54, todo con una autoridad y una simplicidad en contraposición a todo lo que le había costado el primer tiempo. De hecho, lo sucedido en el inicio de la segunda parte agravó aún más la sensación de la primera parte del Atlético, que pasó de las paradas de Adán a la goleada camino de octavos, cerrada con el 4-0 de Vitolo, que remató un centro de Saúl.


Atlético cumple y avanza en la Copa del Rey

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Atlético de Madrid cumplió asegurando su boleto para octavos de final de la Copa del Rey tras vencer por 4-0 al Sant Andreu en el encuentro disputado este miércoles en Madrid.

 

Sant Andreu empezó con fuerza; impulsado por una inmensa ilusión. Llegó al Wanda Metropolitano con vida tras caer por la mínima en la ida y muchas ganas de dar la sorpresa del año al tumbar a un ‘gigante’ de Champions desde la modesta Tercera División (cuarta en importancia). De alterar el orden natural del futbol español.

Sant Andreu, más allá de un juego rudimentario y limitado, se respetó lo suficiente para tomar la iniciativa.

Aunque a sabiendas de las tácticas del Atlético de Madrid de apostarlo todo al error del rival y sacar petróleo de un contraataque – y un contendiente al título en Primera podía encontrar más de uno – tuvo valentía. Determinación para buscar el arco rojiblanco e intentar cumplir ese sueño.

No lo consiguió por dos motivos. Dos hombres que decidieron adoptar ese papel de ‘gigantes’ y salvar del bochorno al Atlético de Madrid.

El primero, Antonio Adán. Durante 50 minutos, en su primer titularidad en el Wanda Metropolitano, el arquero español fue la pieza de la que pendía al Atlético de Madrid. El segundo, Thomas Lemar, que nada más puso un pie en la cancha cuando entró de cambio en el segundo tiempo para cambiarle la cara al Atlético.

Al Atlético le tomó diez minutos resolver la eliminatoria. El problema fue que esperaron hasta que iniciara la segunda parte para hacerlo. Tardó en acomodarse el equipo con un mínimo de titulares en la cancha – Koke, Saúl, Correa y Lucas – mientras el resto descansaba en el palco. La escasa actividad de los suplentes habituales, la falta de familiaridad del once que saltó a la cancha, fue notoria. Errores en los pases y problemas con la falta de comunicación que estuvieron a punto de meterlos en problemas tras una entrega de Arias.

Pero ahí estaba el canterano del Real Madrid parándolo todo. El primer intento del rival, producto del desliz del colombiano, y las tres o cuatro que siguieron.

Correa, mientras tanto, intentaba abrirse espacio, pero o lograba conectar del todo con sus compañeros. También Kalinic, que tenía la misión de mostrar sus cualidades para asegurarse más tiempo de vuelo, pero el croata falló un par de ocasiones claras que pudieron haber resuelto el partido más temprano.

Gelson, también en un raro papel estelar, simplemente no estuvo a la altura y ya no salió a la cancha para la segunda parte. En su lugar entró Thomas Lemar, y con él, el boleto a octavos de final.

La presencia del francés cambió todo para el Atlético, que ofreció más variantes donde antes se mostraba algo estático, y en menos de tres minutos abrió el marcador con un derechazo. El Atlético, ya en fase de depredador, no cedía un centímetro haciendo trizas nervios del rival de categoría inferior. Cinco minutos después, Kalinic aprovechó un centro de Santiago Arias desde la banda para marcar su primer gol con la camiseta rojiblanca de un cabezazo.

El 2-0 aplastó anímicamente al modesto rival. Al poco llegó el 3-0, producto de una aplastante combinación de talento entre Koke y Correa. Tras recibir un saque de esquina en corto del ‘11’ francés, el capitán rojiblanco puso un balón preciso para Ángel Correa, que ya dentro del área, solo tuvo que darse la vuelta para poner el balón en el fondo de la red.

Cumplida la misión, el Atlético procedió a entretenerse mientras llegaba el silbatazo final. Y así se habría quedado de no encontrarse con una oportunidad irrechazable para marcar el 4-0 con cinco minutos restantes.

Lemar, que no se cansaba de dar muestras de talento, inició con un pase filtrado la jugada que culminaría con un centro de Saúl para Vitolo. Y el consecuente remate de primera del canario para redondear.


Cuatro goles para conmemorar los 400 partidos del Cholo

El ‘Cholo’ cumplió 400 partidos al frente del Atlético. Foto: Getty.

 

La victoria del Atlético de Madrid por 4-0 sobre el Sant Andreu que certificó el pase rojiblanco a los octavos de final de la Copa de Rey tenía un aliciente extra. El de ‘homenajear’ a Diego Simeone que con el de este miércoles ha llegado a los 400 partidos como entrenador del cuadro colchonero.

400 partidos en casi siete años desde su debut el 7 de febrero de 2012 con un frío empate 0-0 en Málaga.

De aquel once hoy no salió ni un jugador a la cancha, aunque queden tres guerreros de entonces. Diego Godín, Juanfran Torres (ambos lesionados) y Filipe Luis, que descansó. Tres defensas, que no es casualidad.

El juego defensivo del Atlético de Madrid su esencia e “identidad”, guste o no, lo ha convertido en una fuerza a tener en cuenta no solo en España, si no en el continente entero.

400 partidos del ‘Cholo’. Se dice pronto, pero si la “energía” le da para ello, puede alcanzar a Luis Aragonés como el entrenador con más partidos dirigidos (612) antes de cumplir los 50 años. De momento, ya es el segundo entrenador más longevo del club.

La de este miércoles fue la victoria número 246 para Simeone al frente del equipo rojiblanco, ante 87 empates y solo 66 derrotas.

Bajo su guía, el equipo rojiblanco ha marcado 683 tantos y solo ha recibido poco más de la tercera parte, 286.

Ha conquistado ya siete títulos – una Liga, una Copa del Rey, una Supercopa de España, dos Europa League y dos Supercopas de Europa.

“La verdad, me da un poco de escalofríos y emoción pensarlo; lo mejor es no mirar hacia atrás. Me pone muy contento estar en el equipo que quiero. Vamos a estar hasta que pueda dar toda la energía a este club. Este club necesita mucha energía”, dijo Simeone en rueda de prensa tras el encuentro.

El Cholo llegó en un frío diciembre de 2011 a hacerse cargo del viejo ‘pupas’, esa frecuente decepción de sus aficionados, animador ocasional de Copa, y ausente desde hacía décadas entre la elite europea. Siete años después, nadie quiere tener enfrente a su equipo. Duro y competitivo hasta la médula, con una “identidad propia” aunque no guste. Aunque resulte poco atractivo, o espectacular.

Simeone no pone límites temporales a su idilio con el Atlético. Hasta que su energía (o la del club) se consuma y los separe. Pero tampoco en sus planes falla al “partido a partido”.

“Me veo en el próximo partido contra el Alavés.

“Lo mejor (en siete años) fue y es tener una identidad desde el que te sirve en el bar, hasta el aficionado que recién nació, hasta el más grande, sabe cómo jugamos. Es lo más importante que hay que tener como club. Identidad”, dijo Simeone, que de lo malo, esas finales perdidas, prefirió no acordarse.

 

Tomado de: ESPN

 

 

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