Barcelona Golea y se Afianza al Liderato +Pelé, el otro enemigo del Espanyol

Un derbi siempre es un partido especial” dijo en la víspera Ernesto Valverde y Leo Messi se tomó al pie de la letra la sentencia de su entrenador. El Barça pasó como un huracán por el RCDE Stadium y aplastó sin compasión a un Espanyol sin capacidad de respuesta, al que ya vencía por 0-3 al descanso y vapuleó por 0-4 al final. Sin más…

Messi convirtió el derbi en un festival. Marcó dos goles de falta directa, sirvió una asistencia a Dembélé, estrelló un remate de cabeza en el palo y ofreció una exhibición ante la que se rindió todo el mundo. El líder del líder dejó claro su ascendente en el mundo del futbol. Ya puede ir restándole méritos Pelé…

Animado el Espanyol por una clasificación magnífica, ni las tres derrotas consecutivas que llevaba en la mochila antes del derbi le hicieron suponer un derrumbe de tanta consideración. Desde el minuto cero, el Barça se adueñó de la situación, excelente dominador en el centro del campo y entregado al liderazgo de un Messi soberbio, que se permitió el lujo de perder los dos primeros balones que pretendió jugar para, a partir de ahí, ofrecer una clase maestra de futbol.

Rubi apuesta, lo ha confesado por activa y por pasiva, por jugar el balón. Quiere que su equipo sea protagonista a partir de la combinación y huye tanto del pelotazo como de la improvisación… Pero su Espanyol precisa una intensidad y perfección que con el paso de las jornadas ha ido diluyéndose y si la última jornada fue sentenciado por el Getafe, en el derbi el líder le pasó por encima, en una primera mitad magnífica que no dejó lugar a la duda.

Messi se fabricó el 0-1 apenas superado el cuarto de hora de partido, recibiendo una falta en la frontal del área que convirtió de forma magistral. Anotó su octavo gol del año de lanzamiento directo para convertirse en el máximo anotador histórico de la Liga contra el Espanyol, con su gol número 19 que no fue más que la carta de presentación de lo que vendría a partir de ahí.

El 0-1 fue el principio del fin para el equipo periquito, que corrió siempre detrás de la pelota como si persiguiera un fantasma mientras el Barça disfrutaba de la noche, cada vez más mandón, cada vez más a la orden de su capitán y cada vez más alegre, hasta que éste decidió examinar a Dembélé con un pase simple que el francés convirtió en golazo, con una rosca fantástica. En 26 minutos ya estaba todo decidido.

Orgulloso pero incapaz, el Espanyol se rindió ante la exhibición de Messi y el atropello del Barça, que marchó al descanso con otro gol, de Luis Suárez, después de haber estrellado hasta tres remates en la madera de Diego López, quien a pesar del vapuleo aún fue el mejor de los suyos, salvando hasta tres ocasiones de un rival desatado.

SIN MÁS

El equipo blanquiazul remató dos veces, dos, con cierto peligro a la meta de Ter Stegen en la primera mitad y a pesar del 0-3 se presentó en la segunda con ganas de lavar su imagen. Herido en el orgullo, el Espanyol se resistió a morir sin ofrecer las señas de identidad impuestas por su entrenador y mostró sus mejores minutos en ese inicio.

Hasta que Messi le bajó los humos de golpe. Después de 20 buenos minutos locales, sin estridencias, sin avasallar a un Barça calmado y rebajado de intensidad, Leo tomó un balón a la carrera, se planto frente al área y fue atropellado por dos rivales. Falta. Y gol.

Golazo del argentino que provocó, incluso, tímidos aplausos de una hinchada local tan entregada a la fatalidad como a la realidad. Con una facilidad pasmosa el capitán del líder retomó el control del derbi a su gusto sin que el Espanyol fuera ya capaz de discutir absolutamente nada.

Dos goles, magníficos, de falta, una asistencia, un remate al palo y un festival soberbio de futbol en una noche de pesadilla para unos periquitos que solamente mantuvieron durante los primeros 15 minutos del derbi la esperanza de acabar con su gafe frente a un Barça que pasó por Cornellá como un huracán y que bajo el embrujo de Messi convirtieron la supuesta batalla en un paseo militar.

http://espndeportes.espn.com/futbol/reporte?juegoId=521773

Pelé, el otro enemigo del Espanyol

Hace poco más de un mes el Espanyol se relamía los labios soñando con el liderato. El Valladolid se lo impidió en Pucela, en el último suspiro y el Sevilla volvió a evitarlo en el Pizjuán. El equipo blanquiazul, sin embargo, gustaba por la apuesta de Rubi, imponiendo el futbol de toque y aparcando las estrecheces futbolísticas del pasado… Hasta que todo se derrumbó.

Fue a jugar el derbi días después de que a Pelé no se le ocurriera nada mejor que minimizar la grandeza futbolística de Leo Messi. Que si sólo sabe marcar con una pierna, que si no sabe rematar de cabeza, que si esto, que si lo otro… Y Leo, en silencio, sin abrir la boca, le respondió donde mejor sabe hablar: en el césped. Lideró a un Barça magnífico y dejó las cosas claras.

El Barça pasó por encima del Espanyol en una auténtica exhibición, en un aplastamiento, que no fue más que la continuación de la caída periquita que comenzó aquella noche de Sevilla, cuando el equipo de Machín le remontó, y que dio paso a una caída de la que no parece recuperarse el equipo.

Después de ganar los cinco partidos ligueros disputados como local, el mejor de la Liga, el Girona de Eusebio le vapuleó y a esa derrota siguió un incontestable 3-0 encajado en Getafe que despertó del sueño a un equipo agarrado aún a los primeros puestos pero ya alejado de la alegría anterior. Y espeando al derbi para renacer, la puntilla del Barça fue hasta cruel.

Por no haber no hubo ni discusión posible. Los jugadores del Espanyol, todo corazón, corrieron detrás de la pelota sin ninguna posibilidad de discutirle el mando a un rival que hizo lo que quiso, que marcó cuatro goles pudiendo ser, sin exagerar, hasta siete, salvado ese horror que habría sido histórico por Diego López y los postes en una primera mitad arrolladora.

El Barça ganó por 0-4 porque reservó fuerzas en la segunda parte después del 0-3 con que cerró el primer acto. Solamente, a través de Messi, claro, volvió a golpear cuando el Espanyol intentó resurgir. Y a partir del 0-4 dejó pasar los minutos sin más hasta un final tranquilo, calmado y hasta un punto desangelado.

Al Espanyol le golpeó hasta el VAR, que anuló un gol de Oscar Duarte como colofón a una jornada maldita. La que había empezado días antes un tal Pelé, en su momento el Rey del futbol y a quien no se le ocurrió nada mejor que rebajar la trascendencia de un tal Leo Messi.

De Messi no se duda. Y a Messi, ahí estuvo la respuesta, no se le minimiza…

http://espndeportes.espn.com/futbol/espana/nota/_/id/5061163/pele-el-otro-enemigo-del-espanyol

1 comentario

  1. hoy Messi tenia la mira telescópica de la izquierda encendida.
    y es el quinto no ?? jajajaj

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