Los peores momentos del deporte cubano en 2018

6/01/19
6:45 am

 

 

 

OnCuba repasa algunos de los peores momentos para el deporte cubano en 2018, año de duras derrotas, y de escándalos y decisiones controversiales más allá de los terrenos de juego.

 

 

 

El voleibol cubano tuvo un 2018 para el olvido. Foto: Getty Images

 

 

 

Cuando se habla del deporte cubano, recordamos por lo general los múltiples éxitos de la Isla, pero también es un sano ejercicio repasar los acontecimientos negativos del movimiento atlético nacional.

Si bien las victorias son motivo de celebración y aliciente para seguir creciendo, las derrotas nos permiten visualizar nuestros puntos débiles, trabajar sobre ellos y establecer nuevas estrategias de cara a eventos futuros.

OnCuba repasa algunos de los peores momentos para el deporte cubano en 2018, año de duras derrotas, y de escándalos y decisiones controversiales más allá de los terrenos de juego.

México, ¿a dónde vas?

Los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, Colombia, fueron para Cuba un auténtico querer y no poder. Durante dos semanas, la comitiva antillana intentó hacer valer unos pronósticos muy optimistas que se diluyeron frente al potencial de la delegación mexicana, reina y señora del concierto regional.

Día tras día, Cuba vio como el combinado azteca se alejaba y se perdía en el horizonte, un golpe fulminante que echó por tierra la categórica promesa inicial de que ganaríamos los Juegos.

Con más de un 60 % de atletas debutantes, la armada caribeña, dominadora de los Centroamericanos desde 1970, chocó frente a una dura realidad, lastrada por el pobre rendimiento de disciplinas trascendentales como el judo, el remo o el atletismo, las cuales quedaron muy por debajo de las expectativas.

En general, la Isla alcanzó los 102 títulos, por 132 de los mexicanos, quienes crecieron notablemente en la natación, el tiro y el patinaje.

Ciertamente, Cuba se enfrentó a un calendario hostil en Barranquilla, pero eso no justifica para nada la derrota y el retroceso del movimiento atlético, palpable desde mucho antes. Por ejemplo, en los Panamericanos de Toronto, en 2015, la Isla perdió el tradicional segundo escaño y cayó al cuarto puesto, señal clara de lo que podía venir en el futuro.

Leinier, Bruzón… bye bye

El 2018 ha sido un año turbio para el ajedrez cubano, que en cuestión de meses perdió, de manera oficial, a Leinier Domínguez y a Lázaro Bruzón, las dos figuras más relevantes del presente siglo en el juego ciencia.

Leinier estaba fuera de Cuba desde 2017, tras pedir autorización para alejarse de la alta competición durante un año. En ese lapso, colaboró con sitios digitales, creó su propia página web y recientemente fungió como asesor de Fabiano Caruana en su carrera por el título mundial.

Pero el antillano decidió dar un paso adicional y desde diciembre forma parte de la selección nacional de Estados Unidos, noticia que, si bien se veía venir, ha causado un profundo pesar en la comunidad cubana amante del ajedrez.

Solo un par de meses antes se había confirmado también la baja de Bruzón, quien igualmente se ha establecido en Estados Unidos. Poco antes de la Olimpiada Mundial de Batumi, se conoció la noticia, un verdadero tiro de gracia para el mundo de los trebejos en la Isla.

La situación con Bruzón se tornó algo tensa, pues el ajedrecista respondió en las redes sociales a la nota que informaba de su separación de la escuadra nacional. En la misiva, explicó las causas de su salida a Estados Unidos y algunas de las más frecuentes dificultades a las que se enfrentan los jugadores antillanos en la Isla.

Estas dos bajas se sumaron a la de Yuniesky Quesada, quien también se estableció en Estados Unidos desde 2016 y ahora forma parte, junto a Bruzón, del equipo SPICE de la Universidad de Webster, ubicada en el estado de Missouri.

Batumi o el infierno del ajedrez cubano

Después de un séptimo lugar en la Olimpiada Mundial del 2014 y una actuación aceptable en 2016, Cuba ha visto como su particular imperio en el ajedrez iberoamericano se ha desmoronado en cuestión de cuatro años, en gran medida por el ya referido éxodo de jugadores.

El 2018 fue el punto más bajo de la Isla en este prestigioso torneo, el cual finalizaron en el puesto 61, su peor ubicación histórica, pese a que en el ranking precompetencia anclaban en el escaño 33.

Yusnel Bacallao, Yuri González, Isán Ortiz, Omar Almeida y Yasser Quesada ofrecieron muy pocas garantías y casi todos quedaron con números negativos en la cita georgiana, donde las mujeres tampoco pudieron sacar la cara.

Lisandra Ordaz, Yaniet Marrero, Maritza Arribas, Lisandra Llaudy y Yerisbel Miranda culminaron en el puesto 27 (partieron en el 22 según el ELO promedio), lastradas sobre todo por el pobre rendimiento en los dos primeros tableros.

Ordaz y Marrero cedieron más de la mitad de sus unidades y retrocedieron en el ranking, lo cual empañó un tanto las actuaciones positivas de las otras representantes antillanas.

Con nuestras principales figuras ya fuera de la selección nacional, es muy probable que el futuro inmediato del ajedrez cubano sea una continuación del desastre de Batumi.

Estrellas perdidas en el voleibol

En tiempos de crisis del voleibol en la Isla, tres de las principales estrellas del deporte de la malla alta a nivel mundial han encontrado vía libre para jugar por otras naciones. A partir de 2019, Yoandy Leal y Wilfredo León representarán a Brasil y Polonia, respectivamente, mientras Robertlandy Simón se perfila como incorporación de lujo para Bulgaria a mediano plazo.

El caso de Simón fue el último en conocerse, en septiembre del 2018, cuando Lubo Ganev, vicepresidente de la Federación de Voleibol de Bulgaria, reconoció el interés por contar con los servicios del cubano. “Tenemos los documentos necesarios para la naturalización de Robertlandy Simón. Ahora estamos esperando.

“Una vez que se hayan emitido sus documentos, nos comunicaremos con la Federación Cubana de Voleibol y respetaremos el período de gracia de dos años durante el cual Simón tendrá que esperar para jugar por el equipo nacional de Bulgaria, según las reglas de la Federación Internacional”, apuntó el directivo.

Este movimiento aleja definitivamente a Simón de la escuadra antillana, mucho más ahora que las autoridades cubanas confirmaron que mantienen su maquiavélico mecanismo para reincorporar a los jugadores que algún momento decidieron salir del país.

De acuerdo con Ariel Saínz, presidente de la Federación Cubana, el procedimiento actual de reincorporación de jugadores comprende de tres pasos: primero el atleta interesado debe hacer explícita la solicitud, después la Federación evaluará el caso y, por último, decidirá si admite o no colocarlo de nuevo en su registro, lo cual le autorizaría solo para participar en eventos nacionales.

El voleibol cubano y el agujero negro

Una calurosa noche en Barranquilla se convirtió en una verdadera pesadilla para el voleibol cubano, que veía esfumarse de manera inconcebible su tradicional dominio regional. Colombia, un país sin fuerza ni historia en el deporte de la malla alta, nos dejaba sin opciones de discutir el cetro regional en la rama varonil.

La derrota, con remontada incluida, dejaba al voleibol masculino cubano a las puertas de otro bochorno, concretado a la postre al perder también la disputa por el bronce. Para colmo de males, el femenino, hundido en una profunda regresión desde hace años, ni siquiera ganó un partido en el certamen centroamericano.

La debacle continuó meses después, con la rápida eliminación de los hombres en el Mundial que organizaron Italia y Bulgaria. Los pupilos de Nicolás Vives solo ganaron un desafío en Varna, su sede, mientras las chicas, en la cita del orbe de Japón, perdieron cinco choques en línea con dos sets en su cuenta.

El panorama no promete cambios de cara al 2019, el cual debe ser gris, particularmente para las mujeres, que ni siquiera buscarán la clasificación a los Panamericanos de Lima.

Brechas del boxeo en Tijuana y Aguascalientes

El boxeo cubano recibió un cubo de agua helada cuando conoció la baja de Robeisy Ramírez, doble campeón olímpico. El pugilista cienfueguero abandonó el equipo antillano durante los entrenamientos del mismo en Aguascalientes, México.

Poco antes de los Centroamericanos de Barranquilla dio la espalda “al compromiso contraído con el país, la delegación y sus compañeros de equipo”, como refirieron las autoridades boxísticas de la Isla tras develarse la noticia.

La baja de Robeisy dejó al boxeo solo con siete representantes de cara a la lid cafetera, pues antes se perdieron los cupos de los 49 y 52 kilos. En los minimoscas, Johannys Argilagos no se presentó al pesaje en el clasificatorio de Tijuana, y en la división inmediata superior Yosbany Veitía perdió en la báscula.

Entre Aguascalientes y Tijuana, el boxeo cubano perdió tres exponentes vitales rumbo a Barranquilla, donde a la postre ganaron seis coronas, pues Arlen López no pudo hacerse justicia y cayó a las puertas del cetro.

Robeisy, de 25 años, había ganado el Mundial juvenil, los Juegos Olímpicos de la Juventud del 2010, los Centroamericanos de Veracruz, los Panamericanos de Guadalajara y los títulos estivales de Londres y Río de Janeiro. Además, era miembro clave de los Domadores en la Serie Mundial.

“Curvas” al Salón de la Fama

La decisión de aplazar por tiempo indefinido el II Coloquio Museo y Salón de la Fama del Béisbol Cubano ensombreció el cierre del año para las autoridades del deporte de las bolas y los strikes en la Isla.

El evento, planificado durante meses y meses por un grupo de historiadores, periodistas y especialistas enfocados en rescatar el Salón de la Fama, se fue a bolina por la necesidad de trabajar más en la “institucionalización del Museo y Salón, del Premio Martín Dihigo, de la Comisión de Cronistas e Historiadores del Béisbol, y de otras acciones que este proyecto se propone llevar adelante”.

Si bien los argumentos planteados deben considerarse de cara al futuro para instituir un Salón de la Fama con el mínimo de fisuras, las bases ya sentadas permitían acometer un nuevo y legítimo proceso que sería enriquecido, justamente, con las ideas que salieran del debate entre cientos de apasionados del béisbol.

En este preciso instante, no hay claridad de cuándo se pueda retomar un proyecto imprescindible para la preservación de la ya maltratada memoria histórica de nuestro pasatiempo nacional.

La maldición de los Dodgers cae sobre Yasiel Puig

“No vas a hacer historia si no ganas la Serie Mundial”, dijo Yasiel Puig poco después de perder la final de las Grandes Ligas por segundo año consecutivo. El cubano, su compatriota Yasmani Grandal y los Dodgers de Los Ángeles fallaron en el objetivo de ganar el Clásico de Otoño, esquivo para la entidad desde hace 30 años.

Estas fueron una de las últimas declaraciones de Puig como jugador de los Dodgers, pues justo antes de terminar 2018 fue canjeado junto a otros jugadores a los Rojos de Cincinnati.

Puig y Grandal formaron parte activa del roster de los Dodgers, aunque el máscara perdió protagonismo durante la postemporada. En cambio, el patrullero conectó algunos batazos importantes que dieron vida a la novena angelina en tiempos tensos del duelo final contra las Medias Rojas de Boston.

Sin embargo, su aporte no bastó para frenar a la desaforada artillería de Boston, que definió el cotejo en cinco partidos con un trabajo hermético de sus lanzadores durante casi toda la Serie Mundial.

El año anterior, Puig y Grandal ya habían vivido la frustración de perder la final, luego de caer en siete peleados encuentros contra los Astros de Houston de Yulieski Gurriel, quien mantuvo la línea triunfal de los peloteros cubanos en las Mayores.

En 2015, Kendrys Morales se coronó con los Reales de Kansas City, y en 2016 Aroldis Chapman y Jorge Soler tocaron la gloria con los Cachorros de Chicago. Ahora, en 2018, Puig y Grandal podían mantener la seguidilla, pero la racha se quebró.

Los días negros de Leonys Martín

Aunque no se trató de un fracaso o un escándalo deportivo, la noticia de que Leonys Martín estaba internado en un centro de salud por una infección desconocida, generó mucho pesar e incertidumbre entre los amantes del deporte cubano.

Poco después de ser canjeado de los Tigres de Detroit a los Indios de Cleveland en el verano, Leonys contrajo una infección bacteriana que afectó sus órganos y puso en riesgo su vida. En todo momento su familia mantuvo la discreción y no reveló muchos detalles sobre el trabajo de los médicos.

Si bien fue dado de alta del hospital poco tiempo después de ser internado, no recibió permiso para entrenar hasta el mes de noviembre, cuando los Indios informaron de un chequeo programado que, eventualmente, le abrió las puertas para volver a realizar trabajos en el diamante.

Cleveland decidió darle un voto de confianza al villaclareño, quien firmó un contrato de un año –por tres millones de dólares– para evitar el arbitraje salarial.

Esta no fue la única baja importante del béisbol cubano en las Mayores por cuestiones de salud, pues Yoennis Céspedes se perdió casi todo el año por las lesiones en los talones que lo persiguen desde hace tiempo.

Además, José Abreu jugó su menor cantidad de partidos desde que irrumpió en Grandes Ligas hace seis años, primero por una cirugía ambulatoria en la parte baja de la ingle (torsión testicular) y después por una infección en el muslo derecho, provocada por un vello enterrado.

Ponches y más ponches

Las decepciones en la Serie del Caribe, en los Juegos Centroamericanos de Barranquilla y en la Semana Beisbolera de Harlem, Holanda, marcaron el curso de la pelota cubana en el 2018, otro año sin títulos en los principales compromisos competitivos.

Los Alazanes de Granma, por segundo año consecutivo, quedaron a las puertas de la final en la Serie del Caribe de Guadalajara, México.

Por su parte, el combinado nacional, hastiado de jugar béisbol sin un fin claro en la tristemente célebre Serie Especial, raspó una plata in extremis durante los Centroamericanos de Colombia. En este último evento se logró la clasificación a los Panamericanos de Lima, pero no se cumplió el objetivo de mantener el reinado regional.

Harlem, un torneo menor sin representación internacional de alta o mediana categoría, vio como Cuba tocaba fondo con derrotas a manos de Italia, Holanda y ¡Alemania!.

El panorama no fue diferente en las inferiores. La Sub-15 perdió en Panamá la única corona mundial que le quedaba a Cuba, mientras los juveniles ni siquiera lograron la clasificación a la cita del orbe durante el Panamericano de la categoría.

El béisbol maquilló un tanto su imagen a final de año, pero por un éxito en los despachos, luego de que la MLB, la Asociación de Jugadores y la Federación Cubana firmaran un acuerdo para normalizar el flujo de peloteros desde la Isla hasta Estados Unidos.

Gol en propia puerta de Marcel Hernández

El futbolista cubano Marcel Hernández fue incluido en el Once Ideal del Torneo Apertura de Costa Rica, pero su 2018 se vio empañado por acusaciones de violación y producción de pornografía.

Aunque fue liberado solo 24 horas después del arresto, a Marcel se le impusieron algunas medidas cautelares, como presentarse a los tribunales a firmar mes a mes, no comunicarse con la supuesta víctima, informar sobre sus domicilios y dejar retenido su pasaporte, lo cual le impide salir de Costa Rica.

Para buscar evidencias del caso, la Fiscalía Adjunta de la ciudad de Cartago dirigió un allanamiento en la casa de Marcel, pero no encontraron pruebas.

A raíz de estos sucesos, el futbolista de 29 años vio alejarse la posibilidad de volver a ser convocado con la selección nacional cubana, al no poder salir de Costa Rica.

Estampida de la Sub-20 y otros demonios futboleros

Aunque Cuba dio pasos de avance con tres victorias en el inicio de la Liga de las Naciones de la CONCACAF, el 2018 quedará signado por otra fuga masiva de nuestra selección, en este caso en la categoría Sub-20.

Un total de 12 jugadores no regresaron a la Isla tras el clasificatorio de la región rumbo a la cita del orbe, que se efectuó en Tampa, Estados Unidos, a finales de año. En dicho certamen, la talentosa escuadra ganó cuatro de sus cinco encuentros, pero una solitaria derrota frente a Honduras acabó los sueños mundialistas.

Justo después de ese fracaso comenzó la estampida, a cuentagotas, y ya luego del último partido contra Saint Martin el grueso de los jugadores decidió no tomar el vuelo de regreso a La Habana.

Tras ganar a Saint Martin el último partido de la eliminatoria mundialista, varios jugadores cubanos de la selección Sub-20 decidieron abandonar la delegación y no regresar a La Habana. Foto: CONCACAF
Tras ganar a Saint Martin el último partido de la eliminatoria mundialista, varios jugadores cubanos de la selección Sub-20 decidieron abandonar la delegación y no regresar a La Habana. Foto: CONCACAF

Casos similares se han dado en el pasado, pero en ningún momento la FIFA o la propia CONCACAF ha pedido cuentas a la Federación Cubana por un mal que claramente afecta los destinos del fútbol en la Isla. Sobre el tema, las autoridades de nuestro país tampoco salieron al paso para explicar las causas de la fuga masiva.

Este no fue el único episodio negativo del fútbol en la Isla durante el 2018, temporada marcada también por la perenne mediocridad organizativa del Campeonato Nacional, y por la resistencia de los principales directivos de convocar a jugadores de origen cubano que han manifestado su interés de vestir la casaca de las cuatro letras.

Ahí están los casos del mencionado Marcel Hernández o del virtuoso extremo Onel Hernández, cuyo club, el Norwich City de la Premiership inglesa, hasta anunció en sus redes sociales una convocatoria del jugador que a la postre no se concretó.

Pese a tener todos sus papeles en orden y ser solicitado como una prioridad por el técnico Raúl Mederos, Onel se quedó Inglaterra porque el INDER se negó a aceptar su presencia en la selección nacional.

 

Tomado de: Oncubamagazine

 

 

 

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