BARCELONA (Jordi Blanco, corresponsal) — El Barcelona sentenció sin despeinarse su clasificación para los cuartos de final de la Copa del Rey, goleando al Levante por un claro 3-0 que podría haber sido incluso mayor de haber tenido más acierto en el remate final.

Este viernes se verá si el club azulgrana entra o no en el sorteo de cuartos de final, teniendo en cuenta que el club granota presentará una denuncia por alineación indebida de Chumi en el partido de ida… pero futbolísticamente no hubo ninguna clase de discusión porque el Barça solventó por la vía rápida su pase en la primera mitad, con un Dembélé magnífico que en un par de minutos arruinó cualquier esperanza del rival.

Valverde aparcó en la previa cualquier clase de prueba, citando a los cracks, dejando fuera a todo jugador del filial y apostando abiertamente por un equipo de líderes, que con Messi a la cabeza debiera remontar el 2-1 de la ida.

El entrenador solo se permitió la licencia de dejar en el banquillo a Piqué, Busquets y Luis Suárez (quien extrañamente entró en la segunda mitad, ya con el 3-0 en el marcador), y presentó un once de primeros espadas, dispuesto con sus gestos a resolver por la vía rápida.

Ni Denis Suárez, siempre en la recámara y que no entró hasta la recta final, ni Aleñá, el canterano ascendido al primer equipo y que no disfrutó ni de un rato de juego, tuvieron la oportunidad de hacer suyo un trofeo que, dependiendo aún a estas horas de lo que decida la justicia deportiva, Valverde quiere asegurar en la medida de lo posible con sus primeros espadas.

Media hora precisó el Barça. Sin dar opción ninguna a que el Levante se sintiera cómodo en el césped, dominando sin problemas el ritmo del juego, el equipo de Valverde fue avisando hasta que una combinación entre Messi y Dembélé acabó con un gol, de rebote, del francés… Que apenas un minuto y medio después repitió, a la carrera, como más disfruta, regateando la salida del portero y colocando un claro 2-0 que dejaba arrodillado a un rival sin capacidad de respuesta.

SIN HISTORIA

Agradeció el equipo granota la llegada del descanso porque hasta entonces estuvo a merced de un Barça que pudo masacrarle en el marcador, sumando hasta tres buenas oportunidades que Dembélé, Messi y Coutinho no aprovecharon.

Y la segunda mitad, que ya se entendía sin historia… No la tuvo en absoluto. De entrada se le anuló un gol a Coutinho por fuera de juego antes de que a los 53 minutos Messi, con un toque sutil y suave, anotase ante la salida de Aitor Fernández el 3-0 para convertirse en el segundo máximo goleador histórico del Barça en la Copa, con 49 dianas, igualando a Kubala y solamente por debajo de otra leyenda de un pasado muy lejano: Samitier, líder, aún, en esta clasificación con 64 goles.

Pudo Messi, y Dembélé, Vidal y Luis Suárez, aumentar la renta jugando ya al ralentí, frente a un Levante rendido a la evidencia y más pendiente de lo que pueda suceder este viernes con su denuncia que de pretender otra cosa.

El Barça ganó, con suficiencia, en el césped. Se sospecha que pueda perder en los despachos… pero eso ya es otra historia.