Leñadores y el ángel de la guarda de Pablo Civil + El fuerte de Yoalkis Cruz

1:41 PM

 

El equipo de los Leñadores de las Tunas se prepara para participar en la Serie del Caribe en Venezuela
Ni un minuto se pierde en la preparación del elenco cubano. Foto: Jose M. Correa

Hasta la pelota llegó el fraguado y otra vez ahogado golpe de Estado del Gobierno de Estados Unidos contra Venezuela. Aún ayer no se sabía si Barquisimeto sería o no la sede de la próxima Serie del Caribe, aunque ya se ha filtrado que México, por tercera vez consecutiva, en Ciudad Obregón o en Guadalajara nuevamente, acogería esta lid respondiendo a una solicitud oficial que le hiciera la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe.

Pero no caigamos en el juego imperial, porque pese a la hostilidad y la vergonzosa injerencia estadounidense en los destinos de ese país, la capital del Estado de Lara ya había anunciado el sábado, mediante el ministro venezolano de Deportes, Pedro Infante; el presidente del comité organizador, Humberto Oropeza, y el de la Liga de Béisbol Profesional de Venezuela, Juan José Ávila, que estaba lista para hospedar la justa y ofrecía garantías de que sería una de las mejores organizadas de la historia.

Dicho esto regresemos a Leñadores de Cuba, sustantivo que para nada sustituye al de Las Tunas, sino que más bien esa provincia se ha multiplicado para alojar en su pequeña geografía todo el buen béisbol de la nación, como lo demostró al titularse en la 58 Serie Nacional. En otras palabras, soy de los que opina que debemos asistir a la Serie del Caribe con la base de aquellos que se titularon en casa y con lo mejor que tenemos en el país.

Eso lo hace el resto de los contrarios, lo cual en ocasiones no lo logran con los mejores, pero sí con los más sobresalientes de los que pueden disponer, pues la Serie del Caribe es un torneo de Ligas. En ellas en la documentación técnica, desde su Congresillo hasta el calendario de juegos, los nombres son Cuba, México, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela. Los equipos visten sus franelas nacionales, aunque también las del conjunto campeón.

Es cierta la diversidad de criterios ante una selección del país, cualquiera que esta sea; en Cuba, en pelota, es muy difícil que dos personas piensen igual. Ese abanico de opiniones es bienvenido y saludable, por su carácter aportador cuando se le escucha.

Hay interesantes temas tomados de ese espectro de opiniones que la afición nos ha hecho llegar. Una cosa es que compartamos el criterio de ir con lo que más vale y brilla y otra que un equipo no es una galería, un todos estrellas o un salón de la fama, porque una novena debe ser funcional, tanto con sus titulares como con su banca para poder solventar cualquier demanda en el juego.

Y en la Serie del Caribe, esos requerimientos son disímiles por la corta duración. Es decir, hay que tener muchas variables listas.

Creo que ese es el punto flaco de nuestros Leñadores. Por ejemplo, es un elenco con cuatro bateadores designados: Alfredo Despaigne, Danel Castro, Frederich Cepeda y Yurién Vizcaíno. A cualquiera que se le dé la responsabilidad, dejaría en el banco a tres hombres que solo le sirven para dar un batazo (no para correr, tocar, empujar la bola por detrás del corredor o fortalecer la defensa).

A eso hay que agregar que, además de Danel, hay otras dos segundas bases y es muy probable la titularidad de Jorge E. Alomá, por lo cual Carlos Benítez sería un quinto hombre con las mismas características ofensivas que el cuarteto anterior. Es decir, hay poca versatilidad en la banca para salir a solucionar los no pocos imprevistos que surgen en un juego de pelota.

En el pitcheo, si bien Yoalkis Cruz y Yudiel Rodríguez se convirtieron en eficientes relevos en la etapa decisiva de la 58 Serie y claves del éxito tunero, creo que para la Serie del Caribe contar con otro hombre así en el cuerpo de lanzadores, como Frank Luis Medina, podría resultar crucial en cualquier decisión. Y es que en estos certámenes tan cortos hay que impedir que los marcadores se abran, porque los serpentineros adversarios permiten poco y regalan menos, por lo tanto, desde la lomita y al campo se ganan estas campañas. Así lo hizo Puerto Rico en la última edición.

Estoy seguro de que un mentor que siempre está una jugada por delante, como Pablo Civil, ha advertido esta situación; también soy de los que piensa que él, para cada momento, tiene un as bajo la manga, que actúa como ángel de la guarda, y por lo general triunfador; es lo que ha demostrado en las dos últimas campañas, y por lo cual merece el voto de confianza en su nueva misión, que para nada es imposible.

Tomado de: Granma


Beisbol Serie 58 IND vs Las Tunas Yoalkis Cruz Rondón
El veterano Yoalkis Cruz llevará una gran responsabilidad en el cuerpo de relevistas. Foto: Ricardo López Hevia

Por su experiencia y serenidad, y por ese carácter que lo agiganta en el box, el derecho Yoalkis Cruz pudiera convertirse en un brazo esencial del pitcheo de relevo cubano en la Serie del Caribe de béisbol.

Aun cuando la selección antillana tiene en su cuerpo de monticulistas para esa tarea a hombres de puntería como Raidel Martínez, Vladimir García, Dariel Góngora y Liván Moinelo, el tunero cerró la campaña de forma estupenda y suma a su favor, además, su buen estado físico y mental.

Sin haber sido su fuerte en un total de 15 series, el derecho sacó de apuros al actual monarca nacional Las Tunas en más de una oportunidad, en calidad de relevista. Unas veces lo hizo en los intermedios y hasta de acomodador, y en los play off se creció sobre todo en la función de cerrador.

–Terminaste la contienda a todo tren, desafiante a base de rectas, como en tus mejores años.
–En la primera y segunda etapas estuve como abridor y luego me dieron la responsabilidad de relevista, tarea en la que me sentí más cómodo y logré los mejores resultados. No había sido mi función habitual en el equipo de Las Tunas, pero ya ves, las cosas salieron bien.

–Trabajaste con lanzamientos rectos y en la zona de adentro, ¿por qué?

–En la pelota actual, en cualquier liga, es bastante difícil ver a un pitcher trabajar un juego completo. Como se conoce, los relevistas, básicamente los cerradores, salen a trabajar apenas un par de entradas. Se recomienda tirar bajito, duro y pegado con el propósito de que salgan roletazos por el cuadro y faciliten el doble play. Otra cosa, al cierre de los juegos los bateadores se encuentran ya algo agotados y por eso es aconsejable «ponerle» a la bola. Pero la recta no es mi fuerte, busco mucho el control y saber cuál es el punto débil de cada bateador.

–¿Cuál consideras el arma fundamental de un lanzador?

–La mente y un buen control, que no es solo tirar strike, sino poner la bola donde uno desea. Un pitcher con dominio del control es muy difícil que el bateador le pegue fácilmente. Ah, hay que estar al tanto del partido todo el tiempo y no perder la concentración. No hay más secretos.

En calidad de refuerzo, Yoalkis ganó un campeonato con la casaca de los Alazanes de Granma y fue subcampeón con la Isla de la Juventud y Matanzas. Sin embargo, junto a su equipo, Las Tunas, debió esperar 15 largos años para titularse.

«Ha sido lo mejor que me ha pasado en mi carrera. Logramos al fin algo por lo que se luchó mucho: más que un conjunto de pelota, los Leñadores ya somos una familia».

Yoalkis Cruz, el «caballo de batalla» del cuerpo de lanzadores tunero por algo más de una década, a sus 38 años de edad fue un gran aspirante a Jugador Más Valioso en la recién concluida Serie Nacional.
Ese soplo de vitalidad le infunde confianza de cara a la lid caribeña.

«Es un nuevo desafío para el que contamos con un buen equipo y lucharemos por el oro. Vamos a enfrentar a peloteros probados, de calidad, de ahí que vamos preparados».

–¿Has pensado en el retiro?

–Ahora mismo me siento bien y el brazo no me molesta para nada. Cuando llegue el momento lo haré sin mucha preocupación. Dos de mis hijos varones siguen mis pasos y uno, por suerte, quiere ser lanzador como el padre.  

 

Tomado de: Granma

 

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