Barcelona — Messi escaló un nuevo peldaño en su carrera de récords y alcanzó, ante su víctima preferida, los 50 goles en la Copa. Dejó atrás a Kubala con 49 dianas y ya solo le resiste en la estadística el mítico Pepe Samitier, quien entre 1918 y 1932 anotó 64 goles en 75 partidos de esta competición.

Autor de 326 goles en 454 partidos como azulgrana entre 1918 y 1932 (ahí se incluyen amistosos y competiciones desaparecidas en la actualidad), Samitier mantiene el honor de ser considerado el primer gran crack en la historia del Barcelona, con el que conquistó el primer título de Liga que se disputó en 1929 y al que lideró para ganar 5 veces la Copa de España y 12 el Campeonato de Cataluña, torneo de gran trascendencia en aquella época.

Es, el recordado ‘Hombre Langosta’, el último obstáculo a superar por Messi, quien este miércoles disputó su partido número 70 en la Copa del Rey y superó los 49 goles que le mantenían igualado con Ladislao Kubala, el tipo que revolucionó al Barça al comenzar la década del 50 del pasado siglo y provocó la construcción del Camp Nou. Y que mantiene una media sensacional de goles, tal como Alcántara, Eulogio Martínez o Arocha…

Treinta y dos goles en 35 partidos le había marcado Leo Messi al Sevilla, su víctima preferida en el césped desde que en su etapa de juvenil se sacó de la chistera en 2004 un póker de goles en los campos adyacentes al Miniestadi, allá donde comenzó a impartir su magia. Y no podía ser otro equipo que el andaluz el que provocase otro capítulo especial en la carrera de la Pulga, enfilado en una temporada, otra, a todo ritmo en cualquier escenario.

Messi mantiene aún a lo lejos la marca de 64 goles de Samitier porque Messi, dentro de su voracidad, ha sido un jugador que en los últimos tiempos no se ha prodigado en la Copa del Rey. Habitual ausencia en las primeras rondas, el argentino entra en escena cuando el torneo comienza a tomar temperatura e incluso es reservado en partidos de eliminatorias avanzadas, como sucedió en Valencia frente al Levante o en la ida frente al Sevilla esta campaña.

Y mayor mérito tiene su estadística goleadora, sin desmerecer a los otros históricos, teniendo en cuenta que no participó de las primeras eliminatorias de los últimos años ante rivales asequibles como Cultural Leonesa, Murcia, Hércules, Villanovense, Huesca (cuando jugaba en 2ªB) o Cartagena…

Cuando en el Barça dejó atrás los 232 goles que en partidos oficiales marcó entre 1942 y 1955 César Rodríguez y España le descubrió superando los 251 de Telmo Zarra en la Liga, en 2012, la figura de Messi ya se entendía mayúscula. Ahora, centrando como todo el barcelonismo sus ojos en la Champions, Leo ascendió un nuevo escalón en la Copa, torneo más de segundo orden en la actualidad de lo que fue en el pasado y que le encumbra entre futbolistas probablemente poco conocidos para la gran mayoría de aficionados pero cuyo papel en la historia barcelonista está fuera de toda duda.

Entró en el Top 10 al igualar los 41 goles de Zaldua, anotador implacable en épocas de sequía, y después fue superando consecutivamente a leyendas como Mariano Martín, Eulogio Martínez (el ‘Abrelatas’ que le metió 7 goles en un partido al Atlético de Madrid o 4 en quince minutos al Real Madrid) o el ‘Romperredes’ Paulino Alcántara. Y luego a César, el Pelucas, y por fin a ‘Laszy’ Kubala.

Ya solo queda Samitier. Y nadie duda que tarde o temprano la marca del ‘Hombre Langosta’ será superada por Messi. Es ley de vida. Ley del fútbol. Ley de Leo, en definitiva.