BARCELONA — El equipo de Santiago Solari enlazó su cuarta victoria liguera y afronta la visita copera al Camp Nou con el ánimo renovado y la pretensión, lógica, de enterrar en el olvido el 5-1 encajado hace tres meses, en el instante, además, que por fin fue capaz de rebajar una distancia que se consideró definitiva en LaLiga… Y que ahora, quizá, no lo sea tanto.

Al Real Madrid le viene un auténtico tour de force a partir del miércoles, cuando en una semana deberá visitar consecutivamente a Barça, Atlético y Ajax para consolidar en el marcador las buenas sensaciones que va ofreciendo en el césped, justo cuando en el Camp Nou pesa tanto la preocupación por Messi como el empate cedido ante el Valencia del sábado, en el que el líder evidenció que la dependencia de su capitán es absoluta.

Si la duda con Messi, que ha marcado nueve goles en sus últimos siete partidos con el Barça, se mantuviera hasta el mismo miércoles sería la mejor señal para el barcelonismo, temeroso de que este lunes los exámenes médicos a los que será sometido descartasen ya su participación en el Clásico… Y dejasen en el aire su regreso a los campos.

El Barça atiende al muslo de Messi y mientras el Real disfruta de una resurrección que todavía deberá confirmar, la preocupación se instala en el Atlético, al que su primera derrota liguera después de cinco meses le coloca en el peor de los escenarios, esperando a los merengues en un derbi en el que también ‘jugará’ el Barça y puede tener una trascendencia máxima en la pelea por el título.

Llega febrero, el mes en que regresa la Champions al plano, y la Liga muestra un síntoma, de momento pequeño, de seguir abierta. Y a la espera del Clásico de Copa… Todos los ojos miran a Messi.