Jugada diabólica frustrada

9:08 am

 

 

Por el profesor y peñista honorifico: Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

 

 

 

 

 

Para el amigo Charles

 

A veces se es injusto con los árbitros, ellos tratan de no equivocarse, pero no lo logran. Entonces las ofensas suben de tono por los perjudicados; los otros nada dicen y comentan en voz baja: ¡Qué puñalada,bendita sea!, nos salvó el juego. Está por ver un manager, o jugador, que proteste el beneficio; se convierten en cómplices de lo mal hecho.

Varios jueces sentaron cátedra, otros se fueron envueltos en la indiferencia. Señalaré solo cuatro, ya desaparecidos. En el bando de los primeros está Amado Maestri, quien actuó en la Liga Profesional Cubana, siempre detrás de home. Imponía respeto. Después, en 1962, inauguró las Series Nacionales. Recto, serio, disciplinado, humano, sensible, electo al Salón de la Fama del Béisbol Cubano.

   Detestable fue la agresión contra Alfredo Paz en las primeras campañas. Un jugador lo atacó físicamente y fue expulsado de por vida.Leí la carta que este último envió a la Federación Cubana de Béisbol, donde se arrepentía. Alfredo ha sido, quizás, el mejor en nuestros clásicos actuales. Lo recuerdo bien, llevaba el conteo y lo anunciaba; alertaba contra los pelotazos.

El más entrañable de aquella época, para los pinareños, fue Ramoncito López, con ese nombre lo recuerda el pueblo; nuestro Maestri. A su vera se incorporaba el siempre sonriente Pedro Barrios Torres, conocido por Catulo, quien jugó fuerte en los torneos semiprofesionales y en el exterior. Ellos vestían  de negro. Hoy las cosas son diferentes, utilizan camisas azules, anaranjadas y de otros colores.

Aquel mediodía donde por poco sucede lo que, por fortuna no sucedió, el árbitro vestía de negro. Jugábamos un partido de confrontación en el estadio de El Corojo, en la preparación de los equipos Pinar del Río y Vegueros para la XI Serie Nacional (1971-72).

Aquel hombre nos llevaba recio de verdad, nunca supimos la razón.Los directores Lacho Rivero y el Gallego Salgado,alternaban sistemáticamente a los jugadores, casi nadie repetía. Mi combinación esa tarde era el torpedero Charles Díaz, a quien le gustaba jugar fuerte. En tercera me parece recordar que estaba Hirán Fuentes. Como receptor Isbel (Cochinito) Chamizo yen primera Francisco (Pancho Carey) Quiñones (lo llamé así por mujeriego).

   Cansados de hacer el papel de guanajos ante aquel falso impartidor de justicia, decidimos cobrar la afrenta, a estadio repleto donde el sol rajaba las piedras del caluroso otoño. La mayoría de los aficionados chiflaban. Charles pidió tiempo y nos llamó al box. Lanzaba Ladislao Labastida, quien tiraba sobre las noventa millas. Así fu el breve coloquio:

— Labastida, ponte de acuerdo con el Cochinito, al tercer lanzamiento tira la recta más fuerte de tu vida, directa al cuello del árbitro. Isbel, tú pides tiempo y te quitas después que esté la bola en camino, se va a llevar un buen susto.

   Llegó el momento. El pitcher pidió la confirmación a Charles; la sentencia estaba dictada. Lanzó un rectazo de humo, mas el noble corazón del receptor no quiso tomarse la justicia por sus manos. Recibió la bola y tuvo que soportar los responsos. Cuando se es joven no se miden las consecuencias.

Hoy pienso que pudo ser fatal, y si “París bien vale una misa”, ningún juego de pelota merece la vida.

 

 

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga.

Febrero de 2019.

 

 

Este viernes 15 a las 2 pm en el Pabellón Cuba, se realizará el lanzamiento del libro “El niño Linares” de nuestro querido profesor Osaba. Les recomiendo a los amantes de nuestra pelota que lo compren.

 

 

8 comentarios

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    • Amaya en 14 febrero, 2019 a las 8:46 am
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    Recuerdo a Catulo, pero si pudieramos saber quien era el árbitro que estaba en el home en el juego descrito que estuvo a punto de recibir un soberano pelotazo por su mala actuación

    • Andrés R en 14 febrero, 2019 a las 9:50 am
    • Responder

    Una anécdota de un árbitro tunero, el padre de Ramis el Cabo Pantera de Las Tunas, hacía de árbitro en las categorías escolares y en la segunda categoría, siempre se contaba con él porque no cobraba nada por ese trabajo. Muchas veces yo hice de receptor y recuerdo que él tenía una zona pésima para cantar. Cuando se equivocaba, decía, en el próximo lanzamiento tengo que equivocarme otra vez para emparejar. Ya sabe, lo que era bola lo cantaba strike y viseversa. En una ocasión se encontraba lanzando un pitcher zurdo que tiraba muy duro y un strike lo cantó bola; en el próximo lanzamiento el pitcher se viró para primera y él cantó el strike, le dijo al bateador ´estás ponchado´, no le tiraste a la buena. Se podrán imagina la algarabia.

      • Amaya en 14 febrero, 2019 a las 10:37 am
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      Oiga está para reirse de verdad, imagino cuantas anécdotas existen en todo el país sobre el arbitraje, es para hacer un libro, saludos

    • Amaya en 14 febrero, 2019 a las 10:38 am
    • Responder

    Osaba amigo guardame un ejemplar del libro de Linares, saludos y pronto nos vemos

      • Galano en 14 febrero, 2019 a las 6:38 pm
      • Responder

      Amaya: por casualidad usted se acuerda la discusión del oro con japón donde Linares dio 3 honrones olimpiada 96, fue a picher difentes los tres o al mismo . Saludos

      1. Diferentes.Saludos.

    • SIEMPRE NARANJA en 14 febrero, 2019 a las 12:08 pm
    • Responder

    Lo cierto es que a veces hay cada personaje que nos saca de los estribos jajaja………….. por suerte no se lamentó nada…

    Saludos profe Osaba…..

    • Ramón en 14 febrero, 2019 a las 12:55 pm
    • Responder

    Profe, siempre leo sus trabajos, no importa donde se publiquen, interesantes anécdotas. Me imagino que el libro debe agotarse rápido, espero que cuando la feria llegue acá a VC pueda adquirirlo. Saludos a la peña.

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