Opinión; Pablo Civil y las pequeñas cosas

9:00 am

 

 

Los Leñadores de Las Tunas regresaron a casa con el segundo lugar de la Serie del Caribe y un cúmulo de sensaciones amargas, tras un torneo que volvió a mostrar las carencias del béisbol cubano, tanto en el diamante como en el puente de mando

 

 

 

El manager de Los Leñeros de Las Tunas de Cuba, Pablo Civil, celebra la victoria por 3-1 sobre los Charros de Jalisco, de México, en partido por la Serie del Caribe de béisbol, en el estadio Rod Carew en la Ciudad de Panamá, el martes 5 de febrero de 2019. (AP Foto/Arnulfo Franco)

 

 

 

Pablo Civil logró entender que la Serie del Caribe de Panamá se perdió por pequeñas cosas. Lo dijo el día de la primera derrota contra Venezuela, lo repitió después ante México, y claro, volvió a mencionarlo cuando hizo el balance final del torneo tras caer frente a Panamá.

Debo decir que coincido plenamente con el mentor tunero: las derrotas de Cuba se definieron por muchos pequeños detalles, los cuales arrastramos desde hace tanto tiempo que ya da hasta pereza mencionarlos.

No hay velocistas en Cuba, no hay jonroneros, no hay robadores, no se batea por detrás del corredor, no sabemos tocar la bola pese a que el sacrificio es una práctica muy común en la Serie Nacional, no se interpretan las situaciones de juego y las demandas que se necesitan en cada caso, no se corre de manera inteligente y vivaz por los senderos…no…no…no…no…

 

Pero a todos estos puntos, muy bien identificados y retirados por Civil, deberíamos sumar otras tantas pequeñas cosas que condujeron a la derrota, vinculadas estas, única y exclusivamente, a la conducción del plantel.

Concepciones arcaicas

Pablo Civil, justo desde el momento en que divulgó el plantel para la Serie del Caribe, dijo que tuvo absoluta libertad para seleccionar a los refuerzos y darle forma a los nuevos Leñadores, que solo llevaron a Panamá a nueve jugadores del equipo original.

Por ello, cualquier juicio que se emita sobre la disfuncionalidad del conjunto siempre iba a estar dirigido al mentor tunero, sin importar que Higinio Vélez, Yovani Aragón, Jorge Polo y otros miembros del Inder hayan sido alargadas e incómodas sombras en el dogout de los Leñadores durante toda la Serie del Caribe.

He conversado mucho con Civil en los dos últimos años, y siempre me dio la impresión de ser un hombre recio, pero comprensivo, que entiende algunas pautas modernas del béisbol y sabe que, para ganar, se necesitan peloteros de distinto corte en un equipo, no puros sluggers.

La más clara muestra es la propia evolución de Las Tunas, un plantel muy profundo ofensivamente en la Serie Nacional a partir de que diversificó su ataque, antes concentrado solo en el bateo de largo metraje. Sin embargo, Civil le dio la espalda a esa (su) concepción y apostó por llevarse a la Serie del Caribe un Todos Estrellas sin sentido.

De entrada, no había sustitutos en la antesala para Yurisbel Gracial, un hombre que llevaba tres meses sin ver pasar una pelota, y tampoco había más inicialistas que Yordanis Samón.

Teniendo en cuenta el nivel del pitcheo que se iba a enfrentar, nunca pensé que Andrés Quiala tuviera turnos, lo cual también dejaba al equipo con un solo jardinero derecho, quien, por cierto, estaba improvisado en la posición porque siempre ha jugado en el bosque izquierdo.

En sentido general, al equipo le faltó velocidad, profundidad y versatilidad, carencias que tenían escritas en la frente desde que dieron a conocer la nómina.

Lo peor de todo es que esto sucedió en un equipo de 28 peloteros, cifra que daba un amplísimo margen para que no quedaran brechas. Pero se llevaron a serpentineros en exceso, conscientes de que no iban a trabajar unos cuantos, o con la esperanza de tener un juego abierto y sin presión que permitiera utilizar a esos “descartes”.

Dariel Góngora, Yadián Martínez, Alberto P. Civil y Yosbel Alarcón nunca lanzaron, mientras Yoelkis Cruz, Yudiel Rodríguez y Yariel Rodríguez trabajaron un inning o menos. Al final, la carga desde la lomita recayó en solo seis brazos.

Civil hijo y Alarcón –el pitcher–, no tenían nada que hacer en la Serie del Caribe, y la vida lo demostró. Ellos tuvieron un impacto en la suerte de los Leñadores en la clasificatoria de la Serie Nacional, pero en la postemporada, entre los dos, ni siquiera completaron tres entradas. Sobran las palabras.

 Ser consecuente, principio básico

Pablo Civil defendió a capa y espada durante la temporada cubana a Rafael Viñales y apostó abiertamente por Denis Peña cuando nadie, absolutamente nadie, pensaba que el chico podría ser un antesalista de garantías para un equipo que tenía la vista fija en el título.

Coincidentemente, estos dos hombres sacaron las castañas del fuego al mentor en dos momentos puntuales de la temporada: la lesión de Yosvany Alarcón y la suspensión posterior de su hermano Yordanis.

Cuando Alarcón se quebró un dedo, Las Tunas no se quedó sin un receptor de referencia, como normalmente le ocurriría a cualquier otro elenco del campeonato en la Isla. Viñales asumió la posición y lidió con su baja ofensiva mientras trabajaba para guiar a los lanzadores y mantener a raya a los corredores rivales.

Por su parte, Peña asumió en la antesala tras la suspensión de Yordanis Alarcón, quien se multiplicó por cero tras una indisciplina de la que, todavía, no se tienen detalles. Pese a su juventud, el chico mostró aplomo en tercera base, aportó con el madero y dinamizó el lineup tunero, al margen de fallas puntuales propias de la inexperiencia.

Sin embargo, Civil, quien dijo que había tomado las decisiones importantes para confeccionar el equipo, los dejó fuera, algo inconcebible para todos los seguidores del béisbol cubano, no solo para los parciales tuneros.

Civil no fue consecuente con sus ideas desde el momento de conformar el nuevo plantel, y tampoco lo fue con su forma de dirigir. En la Serie Nacional, jamás el mentor le hubiera dejado pasar a Yordanis Samón o a cualquier otro pelotero un deslice tan burdo como el del inicialista, quien fue sorprendido en bases cual infantil, en un instante crítico para el equipo.

Su guion y forma de proyectarse varió tanto que faltó a la confianza de Danel Castro, Yoelkis Cruz, Dariel Góngora, Yadián Martínez y Yudiel Rodríguez, quienes probablemente merecían muchas más oportunidades de las que tuvieron en la Serie.

El pecado de apuntar a los jugadores

Me asombró escuchar a Pablo Civil apuntando directamente a Alexander Ayala cuando cometió un error costoso frente a los Cardenales de Lara, en la primera derrota de Cuba. Pero, honestamente, pensé que este señalamiento recto sería un incidente aislado. Estaba equivocado.

Civil se pasó toda la Serie del Caribe criticando al pecho a sus jugadores, sus fallas (que existieron), pero jamás fue capaz de reconocer sus propios errores, lo cual es un mayúsculo pecado.

Cuba perdió por pequeñas cosas relacionadas con las carencias de los peloteros, cierto, pero también se perdió por pequeños detalles que la dirección dejó pasar olímpicamente, empezando por los ya mencionados problemas en la conformación del plantel.

Si vamos a jugadas puntuales, se tocó la bola con dos strikes, se manejó el pitcheo de manera extremadamente conservadora, demoraron los movimientos del banco, no hubo una correcta selección de los emergentes de acuerdo a las situaciones de juego…

Ganar se ha convertido en una obsesión para el béisbol cubano, y eso solo aumenta la presión sobre los jugadores. Foto: EFE/ Carlos Lemos

Ganar se ha convertido en una obsesión para el béisbol cubano, y eso solo aumenta la presión sobre los jugadores. Foto: EFE/ Carlos LemosSi hablamos de pequeños detalles, cómo entender que el líder en empujadas del campeonato cubano solo tomara dos turnos ofensivos. Cómo entender que el líder en victorias de la Serie Nacional y puntal de los Leñadores no saliera ni una vez al montículo. Cómo entender que los punteros en efectividad y jonrones del clásico doméstico ni siquiera fueron considerados para integrar el equipo.

Estos, Civil, también son pequeños detalles que pesaron una tonelada, no solo en el desenlace del torneo, sino también en la imagen del equipo.

Por último, y no por ello menos importante, Civil no encontró la manera de romper la presión que los directivos transmiten a los jugadores, no logró arrancarles una sonrisa, no logró motivarlos a divertirse en el terreno, en gran medida porque él mismo tampoco sonrió ni se divirtió en su puesto.

Como mentor, le correspondía derribar las barreras que, desde el punto de vista psicológico, han bloqueado a nuestros peloteros, preocupados por ganar, ganar y ganar.

En el deporte siempre se aspira al triunfo, pero no se puede afrontar con tamaña obsesión cada evento internacional, y Civil, aunque no tenga mucha experiencia en este escenario, debería saberlo, porque no ha estado de espaldas a la realidad de nuestro béisbol en los últimos años.

Por esas pequeñas cosas, también disminuyeron las posibilidades de ganar.

¿La dependencia o la lección de profesionalidad?

En Panamá, Civil probó el amargo sabor de la dependencia. Lo peor que le puede pasar a un equipo es dejar su suerte en manos de un rival, algo que a Cuba le sucedió tras perder consecutivamente frente a Venezuela y México.

Esas horas antes y durante el partido entre Charros y Cardenales el pasado viernes, fueron de extrema tensión para el mentor tunero, porque si los aztecas perdían, se esfuma cualquier posibilidad de avanzar a la fina.

Pero los mexicanos, que tenían muy escasas posibilidades de meterse en la final, incluso si ganaban, jugaron con mucha profesionalidad y empujaron a Venezuela al abismo. Lo mismo pasó en el choque Panamá-Puerto Rico, en el cual los boricuas vendieron muy cara su derrota, pese a que, si ganaban, favorecerían a su eterno rival: República Dominicana.

En el deporte siempre es mejor hacer el trabajo uno mismo y no depender de nadie, pero si en algún momento llegas a ese punto, siempre vas a querer seriedad, competitividad y profesionalidad

Civil debería tomar nota, es solo un pequeño detalle.

 

Tomado de: Oncubamagazine

13 comentarios

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    • JJ en 13 febrero, 2019 a las 9:30 am
    • Responder

    Soy tunero y me da pena, pero Civil en el extranjero no fue ni de cerca parecido a lo que es aquí…

    • Yosvany en 13 febrero, 2019 a las 10:18 am
    • Responder

    Pichó duro y bien bajito Aliet y así no se batea.. eso es trampa, jajaja.. siempre su pequeño detalle al final fue dirigido a la supuesta actitud de Civil en la última subserie de la pasada contienda q perjudicó a los eternos insignias industrialista.. será pura casualidad su comentario?????

    • el holandes herrante en 13 febrero, 2019 a las 10:33 am
    • Responder

    ahora me asusta lo siguiente,si el equipo que se conformo fue el cuba donde quedan las demas personas que de verdad han rendido y se lo merecen.no y lo mas bonito que los lideres de departamento de esta serie para cuando lo vayan a convocar ya estaran frios y sus credenciales quedaran en el olvido .
    entonces ahora los que jueguen en otras ligas aunque esten mal tienen que jugar por encima de todo y todos, ejemplo Gracial.

    Porque cuando vayan a conformar el equipo no hacen una preseleccion y hacen una gira o planifican una serie con equipos fuertes y se prueban a los peloteros y el que se lo gane que haga el equipo.
    No hagan mas equipos por nombres y en lo oculto quieren que el publico colme los estadios ,y dicen que la pelota es para agrado de nosotros los cubanos ,pero no le hacen ni un apises de caso al criterio del pueblo.
    Y me pregunto por fin de quien es el beisbol de nuestro pueblo o de lo que quiera hacer la comision Nacional ….

    • Carl en 13 febrero, 2019 a las 10:50 am
    • Responder

    Lamento mucho lo sucedido,tenía esperanza como muchos fans de los Leñadores de Las Tunas de ¡ por fin ! ver a un director de un equipo cubano en un torneo internacional dirigir de la manera que exige el beisbol moderno . Civil no fue fiel a los estilos y métodos de dirección que lo llevaron al triunfo en la serie nacional y defraudó a sus propios peloteros y a los aficionados de Las Tunas desde la misma conformación del equipo y luego durante el desarrollo de la serie , al retirarle de modo manifiesto la confianza que les otorgó en el torneo doméstico y a la que ellos respondieron con creces,tanto los que se quedaron en Cuba como los que hicieron el equipo.
    Críticas merecidas que ojalá lo hagan reflexionar y evolucionar mentalmente ,que es lo más importante.
    Esta vez ,Civil no fué Civil.

  1. Simplemente excelente artículo de Aliet, retrató a Civil, estoy loco por ver como jugará Las Tunas en l a 59 SNB. Saludos.

    • Slugger en 13 febrero, 2019 a las 12:58 pm
    • Responder

    Rigurosamente bien escrito este articulo.

    Por un momento pensaba que las multi-polemicas decisiones de VM32 eran unicas e irrepetibles, y que era dificil otro manager le hiciera competencia…pensaba muy mal, ya VM32 tiene competencia.

    Me diran que Civil al menos es campeon de SN, es verdad, pero es que se puede tener una, dos o tres decisiones polemicas, pero no tantas…y en tan poco tiempo. Ademas despues de haber dirigido durante la etapa nacional de forma muy aceptable y hasta loable, sin tantas polemicas, que siempre existen, pero todo esto en tan poco tiempo es increible.

    Nos quejamos de las deficiencias de nuestra pelota, pero realmente tenemos managers por ejemplo para eventos mayores; digase una Olimpiada con refuerzos de peloteros cubanos que andan por el Caribe y Japon; un Clasico con un Equipo Unificado? Tenemos managers para esos escenarios virtuales, pero necesarios y posibles?

    Urquiola, Anglada, Fuentes? las opciones, creo no son abundantes, incluso otras buenas opciones, actualmente estan virtualmente fuera de la SN, (Anglada no es seguro vuelva al mando azul) y aunque Urquiola regresó (para bien) es dificil que le den un equipo sin ganar la serie. Hay que aceptar q hay problemas serios en la direccion de equipos en nuestra pelota, es que una cosa posiblemente lleve a la otra, todo esta mezclado, un campeonato malo, casi obliga a dirigir mal, y luego pues te acostumbras a mal-dirigir.

    • dayron en 13 febrero, 2019 a las 1:08 pm
    • Responder

    Estoy seguro q Civil no dirigió o no vieron a Higinio y Aragon, Civil era el q iba a cargar con la culpa de todo esto q sucedió . es hora de cambiar no a los mánager como siempre se hace si no al alto mando de dirección del béisbol hay nombres y hombres mas actualizados .

    • Ramón en 13 febrero, 2019 a las 1:13 pm
    • Responder

    Magnifico articulo, un analisis preciso y muy bien fundamentado. Comparto la opinión de Daimir, me gustaría saber como se va desempeñar Las Tunas en la próxima SN, después que el propio Civil menospreció a los peloteros que lo llevaron a ganar el campeonato y todo por complacer a nuestros capos beisboleros. Felicito a Arliet, gracias Daimir, de verdad Ud como siempre fiel a su compromiso con nuestro beisbol. Mis respetos y admiración para esta peña.

    1. Gracias ti hermano por estar siepree por acá comentado y dejando tus huellas en nuestra web. Un abrazo.

      • MPH en 13 febrero, 2019 a las 5:06 pm
      • Responder

      Bueno si fuera así peor aún, por adulón e hipócrita, o es que acaso no dijo que toda la decisión fue suya?. Ane todo estamos ante hombres hechos y drechos, no ante alumnos de primaria. Por encima de todo debe estar la virtud, el civismo, la honestidad. Lo demás es oportunismo, demagogia y esos negativos atributos no son propios de un director ni de cualquier persona que aspire a dirigir hasta en el baño de su casa.
      Así que no justifiquen más a Civil, si lo cierto es que mintió para complacer a los dirigentes, entonces por guatacón no debería ni seguir dirigiendo, y los demás por cómplice, por instigadores, por tirar la prieda y esconder la mano, por deshonestos, falta de civismo, valentía y todo lo negativo, tampoco deben dirigir. La ética y la utilidad de la virtud, deben ser premisas para conducir cualquier acción humana.

    • El bombardero en 13 febrero, 2019 a las 2:12 pm
    • Responder

    Buenas tardes, Alliet sigue demostrando una y otra vez lo que ya unos cuantos sabíamos, le sobra valentía ¿Qué me concentre en su artículo? Está bien… su artículo es VALIENTE y sobre todo excelente, retrató a Civil de la forma en que se merecía, lamento decirlo así porque no soy partidario de irle para arriba a los mánager cuando pierden y hacer leña del árbol caído, pero creo que inclusive aunque hubieran ganado la Serie del Caribe, tanto el artículo de Yasser como ahora el de Alliet Arzola hubieran tenido el mismo contenido con algún que otro mínimo cambio, pero en esencia trasmitirían el mismo mensaje, tendrían la misma vigencia, provocarían el mismo respeto, porque las cosas cuando se hacen mal, tienen que ser criticadas de esa forma, con la fuerza que lleva, para ver si por cansancio les estallan los oídos a los decisores, ante el clamor que les repite una y otra vez, en sus propios oídos, una sola y pequeñita palabra… Incompetentes!!!!!!!!!

      • SIEMPRE NARANJA en 14 febrero, 2019 a las 12:01 pm
      • Responder

      100 % de acuerdooo….

      Saludos….

    • Pedro en 13 febrero, 2019 a las 3:26 pm
    • Responder

    Tengo el mismo deseo de Daimir de ver a las tunas en la proxima temporada porque honestamente tengo mi recelo por lo de Viñales y Peña la verdad lo cual fue una total injusticia de Civil ya que el dijo que tuvo libertad para decidir , lo dudo pero lo dijo , al lanzador Alarcon no podia dejarlo y que me digan los tuneros , tras el incidente con Yordanis si lo deja el lio es mayor .
    Civil tuvo un momento que se me parecio a Victor Mesa , fue vacio , cuando alarcon realmente trabajo mal recibiendole a Moinelo y cometio el pasbol con el hombre ponchado , la bola le dio en la rodilla y al final anoto la carrera del gane , se refirio a eso como si Alarcon fuera el culpable del desenlace por el detalle que realmento ocurrio pero en publico no se dice de esa forma , al menos en mi forma de ver las cosas . Si no me equivoco Casanova le gano tres juegos en las finales , dos a Ciego y uno a Villa Clara , y tambien lo dejo , los casos de Prieto como novato del año , Frank Medina como lanzador mas efectivo y de Stayler como mejor batador de la liga cubana , me dan la impresion de que Civil fue muy injusto.

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