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La historia del deporte se reescribe día con día y los protagonistas cambian con el paso de los campeonatos. Figuras como Michael Phelps, Muhammad Ali, Roger Federer, Pelé, y Babe Ruth, por mencionar a algunos, pusieron muy en alto sus nombres. Pero hoy el foco de atención está en dos hombres que revolucionaron sus deportes, son ídolos de la afición y compiten por ser el mejor deportista de todos los tiempos.

Hablamos de Tom Brady y Michael Jordan.

Confrontar a dos leyendas de diferentes deportes y épocas parecería injusto, pero es necesario. No es lo mismo competir en un Super Bowl que en las Finales de la NBA, donde se corona al mejor de siete partidos; no es lo mismo el contacto en la NFL que en la NBA y no es lo mismo la cantidad de jugadores que compiten por ser el MVP de la temporada en cada una de estas ligas.

En la década de los ’90s ser el Jugador Más Valioso en la NBA significaba ser el mejor de entre 324 jugadores, mientras que desde 2002 y hasta la actualidad, ser JMV de la NFL significa ser el mejor de entre 1,696 jugadores.

Hablemos de los logros deportivos de Jordan y Brady, donde ambos cuentan con seis campeonatos. El ex jugador de los Bulls se coronó en la NBA en seis ocasiones, mismo número de anillos que tiene Brady en la NFL tras el reciente triunfo de los New England Patriots contra Los Angeles Rams en el Super Bowl LIII.

Brady puede presumir que nadie tiene más anillos en la NFL que él. El mariscal de campo cuenta con seis, seguido por Charles Haley (cinco), Jesse Sapolu (cuatro), Adam Vinatieri (cuatro), Joe Montana (cuatro), Terry Bradshaw (cuatro), entre otros. Mientras que por encima de Michael Jordan están Bill Russell con 11 anillos, Sam Jones con 10, y John Havlice, K.C. Jones y Tom Heinsohn, los tres con ocho.

Ninguno de los dos puede presumir que es quien ostenta mayor número de nominaciones como Jugador Más Valioso en su respectiva liga. El ex jugador de los Chicago Bulls fue nombrado cinco veces Jugador Más Valioso de la temporada, pero Kareem Abdul-Jabbar es quien ha recibido más distinciones como Jugador Más Valioso de la temporada con seis, seguido por Jordan y Russell, con cinco.

Además, fue 14 veces All-Star, Mejor Defensivo del año en 1988, Novato del Año en el 1985, 11 veces estuvo en el mejor quinteto de la NBA y ganó dos concursos de clavadas.

El aún quarterback de New England ganó en tres ocasiones la designación como el Jugador Más Valioso de la temporada, pero Peyton Manning ostenta el récord al haber ganado cinco JMV de la temporada, y después vienen Brett Favre, Jim Brown, Johnny Unitas y Brady con tres.

Adicionalmente, fue Jugador Ofensivo del Año en 2007 y 2010, y recibió el premio al Regreso del Año en el 2009.

Como JMV de las Finales y del Super Bowl, no hay quién compita contra ellos. Son los máximos ganadores en este rubro, cada uno en su liga. Jordan fue nombrado Jugador Más Valioso de las Finales en seis ocasiones, mientras que Brady fue MVP del Super Bowl cuatro veces.

Más allá de los logros deportivos, donde la lista de ambos es amplia, Su Majestad y el actual campeón de la NFL hicieron crecer a sus respectivos deportes y equipos, los han llevado a lo más alto y han generado un impacto importante en el basquetbol y el fútbol americano.

Jordan se unió a los Chicago Bulls en 1984, cuando la franquicia tenía un valor de 18.7 millones de dólares y los ratings estaban a la baja. Durante su estancia, el equipo alcanzó un valor de 190 millones de dólares, atrajo la mirada de millones de espectadores en Estados Unidos y el mundo. Por eso revolucionó el deporte. Su elegancia con el balón y sus increíbles encestes permitieron que la NBA llegara a televisarse en 175 países. Nadie quería perderse los juegos de Jordan, lo niños querían practicar basquetbol y los jugadores se rapaban al estilo de Su Majestad.

Nadie se imaginó la magnitud de tener a Jordan como un socio comercial, hasta que llegó un gigante del calzado deportivo, Nike, para firmar un jugoso contrato con él. La marca no sobresalía en el baloncesto hasta que se alió con MJ. En 1985 sacó su primer par de tenis “Air Jordan” en color rojo y negro, por los que pagó cada partido 5,000 dólares de multa, ya que en ese entonces estaba prohibido jugar con tenis que no fueran blancos. Desde esa fecha y hasta 1993, época en la que Jordan había conseguido ya tres campeonatos, la empresa incrementó en más de 300 por ciento el valor de sus acciones, según el portal especializado Merca 2.0.

Tom Brady llegó como un desconocido a la NFL tras ser reclutado en la sexta ronda del Draft del 2000, después de que 198 jugadores fueran seleccionados antes que él. Pese a esto, que para muchos significa no tener futuro en la liga, Brady conquistó su primer Super Bowl en su segunda temporada, comenzando a escribir una nueva historia, cambiando la forma de ver a los mariscales de campo y atrayendo la mirada de nuevos aficionados a este deporte.

El actual campeón del Super Bowl ha tenido una gran competencia, pues durante su carrera se ha enfrentado contra quarterbacks como Drew Brees, Maning, Ben Roethlisberger, Favre y Aaron Rodgers, a quienes han considerado mejor que Brady en ciertas temporadas. Por otra parte, mientras Jordan estuvo activo, nadie era mejor que él. Larry Bird dijo que era “Dios disfrazado de jugador de basquetbol”. Nadie más acaparaba los reflectores pese a que había equipos como los Detroit Pistons, New York Knicks y Orlando Magic, que le hicieron la vida imposible a los Bulls en diversas ocasiones.

Brady ya igualó a Jordan en títulos y tiene el viento a su favor, pues aún tendría un par de temporadas por delante para superar en campeonatos a la leyenda del basquetbol. “Sé que he hablado de esto [su retiro] por mucho tiempo. Tengo el objetivo de jugar no solo el próximo año [2019], más allá de eso”, dijo en una entrevista para ESPN.

Después de esto, ¿quién es el mejor jugador de todos los tiempos? Puedo resumirlo en una frase: Nadie puede hablar de la NBA sin mencionar a Jordan, pero sí podemos hablar de la NFL mencionando varios nombres antes que el del mariscal de campo de los Pats.

Los títulos no lo son todo, el espectáculo que daba Su Majestad cuando pisaba la duela, el impacto deportivo y comercial que tuvo, así como el impulso que le dio a la NBA a nivel mundial lo convierten en el mejor deportista de todos los tiempos.