•  

 

BARCELONA — Gerard Piqué se convirtió este sábado en el undécimo futbolista que suma 300 partidos de Liga con el Barça. Gerard se sumó a Xavi (505), Iniesta (442), Messi (440), Puyol (392), Migueli (391), Víctor Valdés (387), Busquets (334), Rexach (328), Amor (311) y Zubizarreta (301), quienes los sumaron antes que él, pero, especial como es, no celebró la efeméride de cualquier manera. Fue, de hecho, la clave del Barça.

 

Y es que Piqué no rota. El central catalán es el único futbolista de la Liga, más allá de los porteros, que ha sumado todos los minutos de todas las jornadas del campeonato y en puertas de dos semanas a todo ritmo, Valverde prefirió aparcar a Lenglet, indiscutible a su lado en la zaga, para seguir manteniéndole a él, imposible de apartarle del escenario.

Y Piqué respondió con una actuación mayúscula a lo que de entrada parecía un partido de (Un Barça sin alma gana de penalti al Valladolid) trámite y acabó siendo una suerte de suplicio. Pudo ganar el Barça por mayor margen pero chocó con Jordi Masip, canterano azulgrana que ha encontrado en la portería del Valladolid el lugar para reivindicarse en la Primera División… Y pudo no ganar el Barça de no ser por la actuación del central.

La noche que sumó su partido 300 de Liga de azulgrana (322 sumando los que jugó con el Zaragoza) Piqué demostró que los galones no le pesan. Ni en defensa ni tampoco en ataque, atreviéndose a subir con prestancia, acompañando y llevando el peso de un partido incómodo, huyendo del escondite como, perfectamente, habría podido resguardarse.

Fue él, en la recta final de la primera parte, quien primero provocó el penalti que transformó Messi y quien, inmediatamente después, acudió salvador y rapidísimo a cruzarse en un balón mortal en el área de Ter Stegen para evitar males mayores.

“Piqué ha hecho un gran partido, en su línea de la temporada. Lleva unos meses a un nivel altísimo” sentenció Valverde en la sala de prensa, admitiendo, y hasta proclamando, que el central es, junto a Messi y probablemente Ter Stegen, el único intocable e innegociable de un Barça que no se entiende, ni a las buenas ni a las malas, sin su presencia.

“Ha renunciado a la selección y tiene menos desgaste” argumentó el entrenador para explicar su presencia continuada, partido a partido, durante toda la Liga. 24 partidos y 2 mil 160 minutos en el césped suma en un campeonato que es suyo. La noche del 300, Piqué volvió a ser mayúsculo para el Barça.