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En ocasiones, un nombre puede, por sí solo, decirlo todo.

Michael, Shaq, Kobe, LeBron… estrellas más grandes que la vida misma, que no necesitan mayor introducción y son capaces de cargar el peso de todo un deporte sobre sus hombros.

La NBA sigue bajo el mando de LeBron James; sin embargo, su estadía en el trono no durará para siempre. Entonces, ¿quién vendrá después? ¿Quiénes son las estrellas menores de 25 años que cuentan con el juego, el poder de estrellato y atributos de mercadeo suficientes para convertirse en el nuevo rostro de la liga dentro de cinco o seis años?

Con LeBron presente en el hogar de Michael Jordan este fin de semana para disputar el Juego de Estrellas de la NBA 2019 en Charlotte, Carolina del Norte, echamos un vistazo a cinco candidatos capaces de tomar la antorcha de manos de James cuando otro jugador identificado con el número 23 ponga fin a su carrera como atleta activo.

Giannis Antetokounmpo, la bestia en evolución

Quizás ya hayan escuchado alguna variación en esta historia: Giannis Antetokounmpo está furioso después de que los Milwaukee Bucks sufrieran una derrota. No fue su mejor noche. Su enceste no estaba preciso. Sufrió marcación doble en contra.

Después del partido, Antetokoumpo entierra sus pies en una cubeta llena de hielo y no dice nada: los tiros libres fallidos y balones que golpeaban el aro repitiéndose en su mente. Cuarenta minutos después, se retira hasta el gimnasio para así completar cada paso fallido y cada triple que no logró convertir.

Las sesiones de gimnasio a altas horas de la noche han disminuido en esta temporada, sin embargo, esa infatigable ética de trabajo, combinada con la longitud fenomenal es parte de lo que motivó a la estrella de los Golden State Warriors, Kevin Durant, a decir que Antetokounmpo cuenta con el potencial de convertirse en el mejor jugador de todos los tiempos.

“La Bestia Griega, creo, es toda una fuerza”, expresó Durant en 2017. “Probablemente, su techo… podría terminar siendo el mejor jugador que jamás haya practicado el baloncesto, si realmente así lo desea. Da mucho miedo con solo pensarlo”.

¿Saben que inspira mucho más miedo? Desde que Durant hizo esos comentarios hace año y medio, Antetokounmpo ha ganado más de 20 libras de masa muscular. Los Bucks se han catapultado hasta alcanzar la cima de la NBA en la presente temporada, con el sistema impuesto por el entrenador Mike Budenholzer creando espacios en la cancha para que Antetokounmpo ataque el aro con facilidad.

Es fácil olvidar que Antetokounmpo apenas tiene 24 años y que sigue mejorando, a pesar de que ya suma méritos para ser incluido dentro del debate sobre candidatos al Más Valioso. En el presente torneo ha mejorado como pasador de balón, lo cual ha servido para que éste sea más difícil de manejar para los equipos rivales. Los encestadores ubicados alrededor de Antetokounmpo lo han ayudado a conseguir niveles de productividad dignos de Shaquille O’Neal alrededor del tablero. Es líder en la liga en cestas convertidas dentro de una distancia de 5 pies con 422 tiros de campo conseguidos en el área restringida, 110 más que cualquier otro jugador.

Los logros obtenidos por Antetokounmpo en el baloncesto siguen creciendo. Se hizo acreedor al reconocimiento como jugador con mayor mejoría de la NBA en 2017, además de ser designado como jugador del mes en tres oportunidades. Ha formado parte del Segundo Equipo All-NBA en dos ocasiones y logró suficientes votos para obtener su segunda invitación al Juego de Estrellas esta temporada, en esta ocasión como capitán. Quizás una condecoración (el título de mejor jugador de la liga) no esté muy lejos para él.

— Malika Andrews

Luka Doncic, el chico maravilla

A sus 19 años, Luka Doncic ya se ha ganado un puesto como miembro del club exclusivo de LeBron James en cuanto a producción en general como adolescentes en la NBA. Nadie más puede compararse. James fue el único adolescente en sumar promedio de 20 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias antes de la llegada de Luka (quien ya era conocido a nivel internacional por su primer nombre), quien se unió a este club con comodidad, al ostentar promedio de 20.8 puntos, 7.1 rebotes y 5.5 asistencias en las cercanías del receso del Juego de Estrellas.

A la hora de expandir la búsqueda a fin de incluir a todos los novatos, el club solo incluye a tres miembros más: los grandes jugadores de todos los tiempos Michael Jordan y Oscar Robertson, además de… uh, Tyreke Evans, quien no ha logrado promediar más de 20 puntos desde su campaña de novato.

Claro que acumular estadísticas en la actual campaña no garantiza que Doncic alcance la grandeza; sin embargo, todas las probabilidades ciertamente apuntan a su favor. Todos los indicios nos conducen a creer que Doncic se desarrollará hasta convertirse en súper estrella.

El esloveno llegó a la NBA siendo el prospecto europeo que mayores expectativas sembró con su llegada y las ha excedido hasta ahora en su juego con los Dallas Mavericks, organización que ha acelerado su proceso de reconstrucción en parte porque Doncic ya se ha establecido como fuerza dominante.

“Disfruto el hecho de que a él le encanta asumir la carga (del equipo)”, expresó el entrenador de los Mavericks, Rick Carlisle, el pasado domingo, después que Doncic anotó 13 de sus 28 puntos en el cuarto periodo para así conducir a los Mavericks a remontar y ganar como locales a los Portland Trail Blazers. “Cuenta con una gran creencia en sí mismo; además, es uno de esos jóvenes jugadores dinámicos que cuentan con el carisma suficiente para inspirar confianza entre sus compañeros”.

Doncic fue un ganador comprobado antes de que jugara su primer minuto en la NBA, liderado a la selección de Eslovenia al campeonato del EuroBasket y al Real Madrid a alzarse con sendos títulos en la liga española y la Euroliga. Posee esa calidad intangible requerida para hacerse con el título de mejor jugador de la NBA: la capacidad de brillar bajo presión.

Este chico ha sumado argumentos para ser considerado el mejor jugador de la NBA en situaciones “clutch” esta temporada. Según las estadísticas manejadas por NBA.com, Doncic tiene registro de 11-17 en cestas para empatar la pizarra o tomar ventaja en los dos minutos finales de los encuentros. Ningún otro jugador cuenta con más de nueve cestas en situaciones similares en el actual torneo.

Pensar que surgieron interrogantes con respecto a si Doncic contaba con capacidad atlética suficiente para crear su enceste propio en la NBA.

Definitivamente, Doncic no se encuentra al mismo nivel de James en lo que respecta a habilidades atléticas. No llega a volar muy alto ni es especialmente explosivo. En ese aspecto, se compara más al actual dueño del premio al Más Valioso, James Harden: un escolta gigante con una comprensión inteligente de cómo utilizar su fortaleza y la capacidad de estar en control completo de la situación cuando pisa los frenos y cambia de dirección. El nivel de compromiso que mantenga Doncic con su dieta y acondicionamiento físico podría determinar cuál será el panteón de leyendas de la NBA al cual termine incorporándose. Se espera que Doncic forme parte de la liga durante los años por venir. La pregunta es si será capaz de ganarse un puesto a la cabeza de la mesa.

— Tim MacMahon

Joel Embiid, el Shaq de la era moderna

A la hora de buscar el jugador capaz de llenar uno de los vacíos más grandes de la historia de la NBA (reemplazar a LeBron James como rostro de este deporte), ¿por qué no elegir a quien, literalmente, es la estrella de mayor estatura de este deporte hoy en día?

Cuando se revisa la lista de elementos que permitirían a un jugador convertirse en el rostro de la NBA, Joel Embiid cumple con todas y cada una de ellas.

Para comenzar, el camerunés es un tremendo jugador. A pesar de haberse ausentado durante dos temporadas y la mayoría de una tercera debido a lesiones, el joven de 24 años es una de las estrellas más talentosas de la NBA. Es un eje eficiente de la ofensiva de los Philadelphia 76ers y ancla masiva de la defensiva del equipo, lo cual lo convierte en uno de los jugadores más valiosos de la liga. Su ascenso ha sido la mayor razón por la cual los 76ers han surgido de los escombros de “El Proceso” hasta convertirse en uno de los equipos de la liga.

Aparte de ello, Embiid cuenta con una personalidad específicamente creada para el ambiente mediático de hoy. Su juego en redes sociales (bien sea en sus publicaciones en Instagram o Twitter) es entretenido y juega para las cámaras prácticamente en toda ocasión. Embiid es, en todos los sentidos, la personificación moderna de Shaquille O’Neal: otra persona quien, en su momento, podía considerarse como rostro de la liga.

Entonces, ¿por qué no Embiid? Pues bien, el motivo más obvio radica en su largo historial de lesiones. Incluso hoy en día, cada vez que cae al suelo, todos los presentes aguantan la respiración hasta tanto logre levantarse. La combinación de sus lesiones previas y su contextura verdaderamente masiva hacen, comprensiblemente, que los escépticos se pregunten si él puede permanecer en la cancha.

A pesar de ello, durante el pasado año y medio, ha estado disponible en la mayoría de las ocasiones. Todos los aficionados al baloncesto aspiran a que ese siga siendo el caso en los años por venir.

El otro factor que opera en contra de Embiid: Las tendencias que actualmente surgen en el baloncesto. Con tanto énfasis en la creación de espacios y enceste a largas distancias, la presión sobre los gigantes, particularmente a la defensiva, es mayor que nunca. Pívots de mayor tamaño y más lentos como lo son Embiid y Rudy Gobert han confrontado dificultades en los playoffs a la hora de combatir a equipos que los alejan de la cesta. Puesto de forma simple, es difícil que los gigantes reciban el balón, porque generalmente éstos necesitan que alguien se los entregue. Los jugadores perimetrales, por definición, tendrán mayores posibilidades de destacar en los momentos más importantes de los partidos porque siempre tienen el balón en sus manos.

A pesar de lo anterior, la NBA es una liga que siempre ha estado armada en torno a la estatura. Desde George Mikan hasta Bill Russell, y de Wilt Chamberlain a Kareem Abdul-Jabbar, pasando por Hakeem Olajuwon, O’Neal y Tim Duncan, la historia de la NBA puede contarse en mayor medida mediante el juego de sus pívots estrella. Embiid es el lógico heredero de esa rica tradición.

Mientras este deporte hace la transición en las postrimerías de la era de LeBron James, Embiid es una buena opción para sentarse en el trono de “El Rey” y hacerlo suyo.

— Tim Bontemps

Anthony Davis, el siguiente agente de poder

Anthony Davis ya tiene la parte difícil del camino: El apodo. Él es “La Ceja”. Y con un conjunto de las habilidades más completas y dominantes de la liga, tiene la otra gran cosa: Es un corredor de poder en la liga, capaz de cambiar el equilibrio dependiendo de lo que haga.

Gran mercado, pequeño mercado, no importa especialmente. Pero si Davis completa un cambio a una franquicia diferente, lo que eleva el estrellato no es necesariamente su nuevo código postal. La visibilidad es cuando importa: Davis ha jugado dos veces en la postemporada y logró llegar a la segunda ronda una vez, pero para ser la cara de la liga, él tiene que dominar en el escenario más grande. Ese es el elemento crítico detrás de cualquier dirección que tome.

Davis es un poco mayor que algunos otros candidatos de esta lista -él tendrá 26 en marzo- pero eso también significa que podría tener más capital estelar en su lugar. Es lo suficientemente bueno como para estar en la conversación del JMV por defecto cada temporada (asumiendo que su equipo es lo suficientemente bueno), es un candidato para cada Juego de Estrellas y va a estar en un equipo All-NBA. El currículum de la súper estrella se acumula.

La puerta se abrirá para que algún jugador la atraviese, pero lo que separará a cualquier candidato a reemplazar a LeBron James en la capacidad de alterar la estructura de poder de la NBA. James redefinió la idea del control del jugador, y aunque en el primer intento de Davis no fue tan bueno, jugará en algún lugar la próxima temporada y donde sea tendrá mucha atención.

Davis es, quizás, el mejor jugador que se haya lanzado al mercado abierto en más de 20 de años, y si llega a algún lugar con otra estrella, el golpe de atención será significativo. No es que Davis haya jugado en la oscuridad de ninguna manera en New Orleans -tiene sus fans y tiene el respaldo de Big Blue Nation de Kentucky- pero no es la estrella más comercial de ninguna manera. Ese no es un requisito para ser la cara de la liga, pero la victoria de alto nivel es lo que Davis tiene en sus ojos en su próximo movimiento.

— Royce Young

Zion Williamson, el sueño del vendedor

En lo que respecta a la información, el informe de Zion Williamson es impecable. A los compañeros de equipo les encanta jugar con él, a coaches les encanta entrenarlo. Él es una estrella de cuello azul. Y él hace cosas como éstas.

Él vuela por bloques, se zambulle en la duela por pelotas sueltas, en los cielos por los rebotes, hace que los otros sean mejores y es el mejor compañero de equipo que encontrarás en el baloncesto colegial. Si bien no todos los aspirantes a atletas pueden relacionarse con su perfil físico único, él promueve la importancia de competir y jugar de la manera correcta, exactamente lo que la liga debería querer en una futura súper estrella.

Al haber asistido a varios juegos y prácticas en esta temporada, me queda claro que Williamson es “solo uno de los muchachos” en su mente, lo que rara vez se ve en un prospector superior. Su trayectoria es una gran razón para esa mentalidad refrescante.

A pesar de su seguimiento masivo en redes sociales y el estrellando de internet a los 18 años, Williamson es un niño de un pequeño pueblo en Carolina del Sur. Él todavía está conectado a su tierra. Puedes ver que realmente se divierte jugando y lleva un nivel de alegría con el que sueñan los departamentos de marketing, especialmente cuando se combina con su atletismo de otro mundo.

En lo que respecta a su juego, es el ajuste perfecto en la NBA moderna. Con la fuerza, la competitividad y la protección para deslizarse hasta el 5 en defensa, y el manejo y la sensación de funcionar como un creador primario en la ofensiva, Williamson tiene un potencial de centro, algo que solo algunas estrellas de la NBA poseen.

Además de eso, Williamson está produciendo a ese ritmo con poca o ninguna experiencia de alto nivel antes de Duke. Él no jugó en un importante programa de secundaria. Él nunca compitió en un torneo de la FIBA para el equipo de Estados Unidos. Williamson está operando estrictamente con talento natural, lo que hace que su alza se aterradora. El hecho de que se haya convertido en una amenaza en la línea de tres hubiera sido impensable hace un año. Él solo está rascando la superficie de todo lo que pude llegar a ser.

Si bien los prospectos de renombre generalmente aterrizan en una gran ciudad, Williamson no necesita estar en un gran mercado para atraer la atención y está acostumbrado a la vida de un pequeño pueblo si no termina en un lugar como Nueva York. Sus aspectos más destacados son los suficientemente espectaculares como para atraer el interés el cualquier lugar, especialmente en el clima actual de las redes sociales. Sus clavadas podrían volverse virales desde Spartanburg, Carolina del Sur, no tendrá problemas en lugares como Phoenix o Cleveland. Es evidente que debes ver en la televisión sus clavadas, pero es su composición mental y su potencial sin explotar lo que hace a Zion Williamson un claro candidato para potencialmente convertirse algún día en la cara de la NBA.

— Mike Schmitz